Avisos para todos los novilleros

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27 abril 2014 | Escrito por Esther Arribas González | Fotografías de Constante

Sexto festejo de la temporada. Novillada picada.

6 Novillos de Javier Molina de procedencia Domecq Diez y Gamero Cívico. Correctos en presentación, serios, con mucho que torear y sin dar demasiadas facilidades a los novilleros, los hubo que se movieron mucho y otros no terminaron de emplearse ni de humillar. El peso medio de la novillada según la tablilla mentirosa fue 497 Kg.


Mario Alcalde , de azul pálido y oro: Estocada habilidosa atravesada. Aviso. Saludos que recoge su cuadrilla. Estocada. Aviso. Silencio.

Brando Campos , de blanco y oro: Estocada trasera, tendida, dos descabellos. Dos Avisos. Silencio. Pinchazo hondo, un descabello. Aviso. Silencio.

Vicente Soler , de azul pavo y plata: Estocada desprendida, dos descabellos. Aviso. Silencio. Pinchazo, media estocada y descabello. Aviso. Silencio.


Presidencia: D. Cesar Gómez Rodríguez. Sin novedad, fue benévolo en el segundo novillo de la tarde, pues habían sonado los clarines anunciando el segundo aviso y hasta que cayó el animal paso más de dos minutos que es el tiempo reglamentario, menos mal que acertó de una vez con el golpe de verduguillo.

Suerte de varas: Destacar al picador de la cuadrilla de Vicente Soler, Fco J. Elena “El Patillas”, por su buena monta, su manera de coger la vara y lanzarla al novillo, dejando marcado en el primer encuentro un puyazo correcto en ejecución y colocación. Enhorabuena varilarguero. A los demás pitos, muy mal picado en líneas generales la novillada, sorprendentemente que los del castoreño no rectifiquen cuando no pican en su sitio y si lo hacen, lo corrigen peor.

Cuadrillas y otros: Tarde con sol y temperatura agradable, aproximadamente un tercio de entrada.


Una vez leí que el maestro Julio Aparicio (padre) presumía de que a lo largo de su exitosa carrera como matador de toros nunca había escuchado un aviso desde el palco presidencial. Triunfó en numerosas tardes y ante diferentes comportamientos de sus enemigos, cortó orejas, rabos y hasta salió a hombros varias veces por nuestra Monumental. Nunca le hizo falta realizar una faena de más de diez minutos, ni rematarla con la espada. Los toreros de hoy en día y los que se creen figuras deberían tomar ejemplo del Maestro. Estamos hartos de faenas largas, de poca importancia y mucha duración, de poca esencia y mucho pega pases que aburren a la afición y a veces al público.

En la novillada de hoy, hemos escuchado siete avisos, total na’. Siete avisos, faenas por llamarlo de alguna manera, largas, pesadas, monótonas y de escaso interés. Cuánto daría por ver al maestro Aparicio de novillero con su pareja, Miguel Báez Espínola “El Litri”, qué envidia leer esas crónicas en las que levantaban tanta pasión. Los novilleros actuales y los que hemos presenciado hoy, no levantan tanta pasión ni por asomo. Ellos no son sólo los culpables.

Hoy abría el cartel Mario Alcalde, novillero al que la afición de Madrid le ha recogido con cariño por gestos y momentos de torería en esta plaza que le ha visto también regar con su propia sangre. Hoy no ha sido su día, ni sus novillos, pero ¿cuándo es el día de los novilleros? ¿cuándo veremos a alguno destacar sobre los demás, consagrarse y hacerse torero, eso sí, con verdad? Yo cada tarde así lo sueño, pero nunca veo ni el más ligero pellizco de ninguno. En el saludo capotero de su primer oponente no consiguió clavar las zapatillas en la arena, sería por nervios o por miedo, pero en el quite de chicuelinas igual, no paró de bailar. Ya con la muleta estuvo más aseado, le molestó el viento, y dio pases y pases por ambas manos sin decir nada, ni él ni el novillo que iba y venía con la carita a media altura sin humillar pero sin parar de moverse. Finalizó la faena por unas manoletinas que no venían a cuento, pero que levantaron el aplauso de unos chinos que se asustaron cuando el novillero se cortó en la mano con el estoque, motivo por el que tuvo que pasar después a visitar a D. Máximo. Con el cuarto, un novillo que no fue ni bien lidiado ni bien picado, no paró de cabecear y de demostrar que estaba crudito y que poseía poder. Mario no lo entendió o no lo quiso entender, concluyendo que no pudo con su enemigo ni intentó torearle por bajo, el joven diestro se equivocó y pasó “las de Caín”, desconfiado, mal colocado y sin templar. Qué importancia es la suerte de varas para hormar al toro, demasiado tarde nos acordamos a veces.

El mexicano Brandon Campos estuvo a punto de vivir uno de esos momentos desagradables que emborronan la trayectoria de cualquier matador, escuchar los tres avisos. Poco faltó en su primero. También mal picado y muy parecido al comportamiento del resto de sus hermanos, carita arriba o media altura y sin decir nada. Brandon no se acopló en ningún momento. En el quinto, un ejemplar astifino le recibió en las rayas del tercio por unas gaoneras con valor, pero pronto su oponente se fue viniendo abajo poco a poco. Quiso alegrar el joven azteca la faena, empezando con un pase cambiado, pero continuó estando mal colocado, dejando la ventana al descubierto, por lo que fue volteado sin consecuencias. Y, a mí pesar, poco más.

Vicente Soler se había ganado un puesto en esta novillada por haber cortado una oreja a un gran novillo de los Chospes, Rabanito, seguramente se acuerden todos los que estuvimos, porque creo que será uno de los mejores ejemplares que veremos este año en esta plaza. Como en su anterior actuación le vimos un poco atropellado tanto con el capote como con la muleta y vulgar en banderillas, a excepción del segundo par del tercer novillo, al que por suerte cuadró en la cara, convirtiéndose en lo más destacable de su actuación.

Novillos parados, otros con más que torear que se movían de un lado para otro pero sin dejar mella en su recorrido y sin llegar a romper, un público que no salía de los tendidos, huía de la plaza por el poco toreo contemplado y unos novilleros que deben de recapacitar y concienciarse de que en Madrid hay que venir más predispuesto y con más ilusión, preparación y valor. Luego Que Dios reparta suerte.

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