Bajo el síndrome “Morante”

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22 Mayo 2009 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta

Corrida de toros. Decimosexta corrida de abono. Se lidiaron dos toros de Valdefresno y el primero, tercero y quinto del hierro familiar de Fraile Mazas, procedencia Atanasio Fernández y Lisardo Sánchez; completó el encierro el primer sobrero de José Luis Marca lidiado en segundo lugar tras ser echado al corral el del hierro titular. Vergonzosa presentación, inválidos, descastados en extremo e indignos de esta plaza; hierros que nuestra asociación lleva solicitando que no se traigan a Madrid pero la empresa, la Comunidad, la presidencia, los veterinarios y los toreros haciendo oídos sordos, siguen haciéndonos pasar por el trago de estas reses indignas de llamarse toros de lidia.

Primer toro, Carretilla, de 521 Kgs. anovillado, manso muy flojo y noblote; saltó al callejón. Puyazo trasero sin empujar tapando la salida; picotazo al salir pierde las manos; protestas al picador. Silencio en el arrastre.

Segundo toro, Clavelero de 543 kgs. sale brincando de salida y levanta las tablas del callejón del 7; inválido y manso; es picado sin fijar ni entrar al caballo y tras perder las manos, el presidente saca el pañuelo verde. Silencio.

Segundo bis, Flautisto, de 526 kgs.de encaste Domecq, le salva la cara pero también presenta gran flojedad. Puyazo trasero al relance perdiendo las manos y picotazo.

Tercer toro, Pretencioso, con 518 kgs., una birria , anovillado, feo de hechuras, manso y descastado, intenta saltar al callejón pero su falta de fuerzas se lo impide, muy protestado. Picotazo trasero y picotazo al relance; pitos al picador y a la presidencia. Silencio en el arrastre.

Cuarto toro, Marqués, de 560 kgs. Bien armado casi cornipaso, sin fijeza, manso y flojo. Puyazo trasero, se repucha en el peto sin empujar y puyazo más fuerte. Silencio en el arrastre.

Quinto toro Malagueño de 511 kgs. anovillado, igualmente inválido, muy protestado. Dos entradas al caballo sin empujar simulando la suerte. Bronca a la presidencia y pancartas de protestas en los tendidos.Pitos en el arrastre.

Sexto toro, Buscarilla, con 550 kgs. el más hecho de la corrida, manso, inválido e igualmente sin casta. Puyazo en lo alto perdiendo las manos y otro trasero. Silencio.


Juan Bautista: vestido de “gris oscuro y oro”. Bajonazo y tras la ronda de peones se echa el toro; silencio. Estocada caída, tendida y un descabello; silencio.

Miguel Ángel Perera: vestido de “coral y oro”. Estocada entera trasera; ronda de peones y al cuarto intento con el verduguillo, cae; recibió un aviso. Saludos y ligeras palmas. Estocada caída.

Alejandro Talavante: vestido de “azul oscuro y oro”; Estocada casi entera, caída; silencio. Estocada en lo alto, aviso y cuatro descabellos; pitos.


Presidencia: Manuel Muñoz Infante que estuvo mal pues debió echar a los corrales a más de uno toro y que permitió se cambiara el tercio de varas sin picar a los toros los dos puyazos mínimos reglamentarios para esta plaza. Protestas sonoras en el primer tercio por simular la suerte. Tarde bochornosa y calurosa; casi lleno.

Buen par de César Pérez al primero y en general exceso de capotazos y mala lidia a los toros.


Esto de la fiesta de los toros es un enigma: cuando todavía no nos habíamos repuesto del embrujo majestuoso de la capa de Morante de la Puebla en la tarde anterior, nos topamos de bruces con la cruda realidad del fraude y de todo lo que denunciamos cada tarde sentados en la piedra. El ganado impresentable, descastado y flojo; el presidente acreditando ese fraude. El ganadero volviendo un año más a esta plaza a pesar de las denuncias reiteradas de los aficionados y los toreros con caras como idas, extrañas, sin ganas ni motivación. Se me ocurre como única disculpa que salieron al ruedo bajo el “síndrome Morante”, la sombra alargada de su capote les cubrió de dudas y dejó más en evidencia sus carencias. Mientras los aficionados seguíamos hablando de verónicas de ensueño y medias eternas, restregándonos los ojos para de verdad comprobar que lo visto ayer había sido verdad. Pero la vuelta a la realidad nos situó ante el fracaso de toros y toreros.

Juan Bautista estuvo vulgar en su primero, medroso, sin sitio; apenas unos naturales hacia fuera, sin hondura y siguiendo la moda del destoreo. ¿Qué ha sido del torero bullidor, valiente y que hace dos temporadas se presentaba como promesa segura? De eso hoy, nada de nada En el cuarto con un anovillado y flojo ejemplar, no ha sido capaz de parar al toro, ni torear en su sitio. Para colmo, un desgarro de la taleguilla le convirtió en un toro sin ideas y a merced de su enemigo. Mucho tiene que variar este torero en actitud y técnica sui quiere recuperar el sitio. Miguel Ángel Perera venía con la aureola de triunfador pero está muy lejos del torero de entrega de la pasada feria de otoño; no se pueden buscar trofeos sólo por el efecto de la sangre en la taleguilla y dejarse coger; eso sale una vez pero no siempre. Estuvo mal, sin ganas, es cierto que no tenía toro pues la flojedad del animal hacía que no acabara los pases y diera cabezazos por alto no exentos de peligro pero,¡qué quieren...! que no vengan con estos toros garantía de fracaso ganadero; este torero tiene cartel para poder venir con otros hierros. Así sólo pierde crédito al dejar al descubierto su incapacidad y falta de técnica. Series aseadas, sin emoción, sin pasar el animal, el arrimón final...lo de siempre. Toreo que puede valer en otras plazas pero no en Madrid. En una palabra, aburrimiento. Y qué decir de Alejandro Talavante, torero que ha perdido la chispa, la emoción al torear desde su fracaso al encerrase con seis toros en Las Ventas el pasado Domingo de Ramos. Parece que pasa un bache serio de desgana y desmotivación. Promesa de figura con crédito, considerado por muchos el alter ego de José Tomás ha pasado a ser un torero más sin personalidad. Pases por alto a pies juntos, muleta retrasada rectificando terrenos y vuelta a empezar. De ese toreo de profundidad y verticalidad de sus temporadas anteriores hemos pasado a una muleta sin mando ni emoción; concretamente en el sexto, era el toro el que le marcaba los terrenos y el torero corriendo detrás de la res. Abucheos y pitos sonaron a final de su faena. Mucho va a tener que trabajar Antonio Corbacho con su pupilo si quiere infundirle ánimos para recuperar la senda perdida. Tiene otra oportunidad en la feria del aniversario y ya se sabe a la tercera va la vencida.

Un consejo a la terna, que no les escojan estos toros garantía de fracaso a no ser que les sirvan como justificación de su incompetencia.

Aburrimiento, pancartas de protestas, indignación por el ganado, desánimo contagiado al público...una tarde para olvidar. Muchos decíamos que la feria debía haberse acabado con el toreo de capa de Morante impregnado de verdadero arte apareciendo así la grandeza de la fiesta en ráfagas de genialidad y sentimiento. Y eso es tan difícil de volverlo a vivir y hay tantos pegapases y taurinos que sólo quieren hacer caja...

 

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