¡Bastonito, cómo te echamos de menos!

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20 Mayo 2010 | Escrito por Joaquín Monfil | Fotografías de Constante

Corrida de toros. 15ª de la feria de San Isidro. Seis de Baltasar Ibán. Bien presentados y con cara, pero los típicos “chochones”, mansos, flojos rayando en la invalidez, descastados, tontos (nobles les llaman los taurinos), que no se entregan y dejan estar a gusto, que no crean problemas aunque los toreros se equivoquen y se coloquen mal. Los tres últimos cinqueños.

1º) Espejito. Flojo, descastado y manso. Tomó dos varas traseras de Marcial Rodríguez sin codicia alguna, la primera al relance y la segunda un picotazo buscando escapar. Llegó a la muleta parado y defendiéndose. Pitos en su arrastre.
2º) Arbolario. Manso, pero con algo más de castita y poder que el anterior. Tomó una vara trasera de Manuel Molina, haciendo perder las manos al caballo, pero al seguir empujando lo levantó y siguió picando. En la segunda recibió un picotazo traserísimo, saliendo suelto. Aguantó algo más en la muleta, aunque defendiéndose en los remates. Palmitas en su arrastre.
3º) Saltillo. Con algo de castita pero muy flojo y a menos. Recibió un puyazo trasero y al relance de Ismael Alcón, aunque el toro no apretaba. Al escapar se pegó un volteretón que lo debilitó aún más. En su segunda entrada un picotazo trasero. Sin fondo alguno en la muleta. Pitos en su arrastre.
4º) Pardal. Manso y descastado. Recibió un puyazo trasero de Domingo garcía y se quedó dormido en el peto pero sin entregarse y luego un picotazo trasero y se va suelto. A menos en la muleta, aunque sin dar problemas. Palmitas al arrastre.
5º) Tamarito. Manso, inválido y chochón”. Dos puyazos cortos y traseros de Romualdo Almodóvar. Sin recorrido en la muleta. Pitos en el arrastre.
6º) Clavillero. Como sus hermanos, sin interés ni emoción alguna, salvo defenderse constantemente. Tomó como bravucón un puyazo largo y trasero de Luis Miguel Leiro y otro trasero en el que le tapó la salida. Sin recorrido en la muleta. Pitos.


EUGENIO DE MORA: de vainilla y oro. Estocada trasera y algo atravesada (Al tercio). Gran estocada (Al tercio).

SERAFÍN MARÍN: de celeste y oro. Caída y atravesada (Al tercio). Dos pinchazos y una baja, corta y atravesada (Silencio).

LUIS BOLÍVAR: de verde hoja y oro. Pinchazo en los bajos y bajonazo (Silencio). Pinchazo en los bajos, otro bajo y trasero, pinchazo arriba y estocada corta trasera y tendida. AVISO y se echa el toro (Silencio).


Cuadrillas: Bien en banderillas y bregando Gustavo Adolfo García “El Jeringa” y Pedro Calvo. Y también correctos pareando los “terceros” Jesús Arruga y Domingo Navarro. Es de destacar que Vicente Osuna y Omar Guerra fueron compañeros de la escuela taurina de Cataluña con Serafín Marín y ahora son sus subalternos.

Incidencias y otros: Tres cuartos de aforo en tarde calurosa. Presidió el señor Trinidad que, al no desplomarse, no se atrevió a devolver ninguno. Serafín Marín hizo el “numerito” de hacer el paseíllo tocado con la barretina y enfundado en la senyera, algo que prodiga en Barcelona para protestar contra sus políticos. Y hubo división de opiniones. Es la primera vez que veo aplaudir en Madrid símbolos catalanistas y precisamente por los espectadores más anticatalanes. Paradojas de la vida.


¡Bastonito, cómo te echamos de menos! Ése era el comentario de añoranza de los aficionados del 7 al final de la corrida. Porque la verdad es que los toros de hoy, de la antigua y famosa ganadería de los herederos de don Baltasar Iban Valdés, eran unos ejemplares que nada tienen que ver con aquel prodigio de casta y bravura que frente a la torería de César Rincón proporcionó posiblemente el último gran espectáculo de auténtica emoción que hemos podido vivir en los últimos quince años en la plaza de Las Ventas, gracias por una parte al toro y por otra porque tuvo la suerte de que un TORERO de verdad, con mayúsculas, le presentara batalla y no quisiese esconderle ni esconderse, cosa que muchas veces sucede en los últimos tiempos.

Y es que aquel ya lejano día de junio de 1994, una efeméride de oro para la historia de la tauromaquia, fue un punto de inflexión en esta vacada, porque los taurinos (y especialmente las figuras), en cuanto se corrió la voz de la enorme casta que había mostrado “Bastonito”, la declararon una ganadería maldita, nadie la quería lidiar y al parecer todos los genes de encaste “contreras” que en ella aún quedaban de aquel toro excepcional fueron poco a poco desapareciendo. Es curioso. En teoría los ganaderos deberían buscar siempre la casta y resulta que cuando uno la encuentra (con lo difícil que es) debe extinguirla porque si no nadie le compra sus productos y se los tiene que comer con patatas a final de temporada. Y claro, los ganaderos tienen que vender toros para poder vivir. Este razonamiento es el verdadero motivo de la decadencia acelerada de la fiesta. No los antitaurinos sino el aburrimiento por falta de casta al que nos tienen sometidos los taurinos (que son los que viven de esto) por sus intereses económicos, lo único que verdaderamente les importa, aunque sea matando la gallina de los huevos de oro. Pan para hoy y hambre para mañana. Y así va esto. Además, estos toros “modernos”, descastados y sin emoción los lidian tanto las figuras como los modestos. Y son los que producen el aburrimiento en el verdadero aficionado, el que piensa que “nada tiene importancia si no hay toro”, aunque los aplaudidores claveleros e isidros no juzguen igual a unos toreros u otros, anestesiados con las mentiras laudatorias a los más famosos, procedentes de los seudoperiodistas pesebreros, que están serviles con los taurinos. Sólo se meten con los modestos, con los que no les pueden “vetar”. Con las figuras no tienen un par de c... ¡Ay, si Vidal y Navalón levantaran la cabeza...!

A Eugenio de Mora se le ve con muchas ganas, positivo y bastante recobrado para el toreo tras la grave cogida sufrida hace ya años y la verdad es que nos alegramos. No es que sus maneras no se asemejen a las de la mayoría de figuras, pero posiblemente sea de los menos “mentirosos” y si algún día le sale un toro potable en algún sitio que pueda tener eco mediático está con posibilidades de cambiar la moneda. Con los de hoy eso era imposible y mucho más viendo que, aún haciéndolo mejor que Perera ayer, los aplaudidores orejeros estuvieron más callados, pues a los modestos de hoy no les aplaudieron como a los consagrados (o al menos los que suenan más) y ni siquiera le pidieron la oreja. Si esto lo hacen los Julis, Castellas, etc. hubiese sido otra cosa. Recetó dos magníficas estocadas entrando a ley. La del primero quedó algo trasera y atravesada pero la del cuarto puede ser la mejor de la feria.

A Serafín Marín también se le ve que está recuperándose de sus graves y reiteradas cogidas de las últimas temporadas. Y aunque sin continuidad dió alguna estimable serie de naturales al segundo (lo mejor de la tarde, junto con la estocada al cuarto de Eugenio de Mora), el de más poder y menos parado. Sin embargo los enganchones menudearon en los intentos de pases de pecho como remate y eso deslució su labor. En el quinto estuvo vulgar con el típico inválido “chochón” que se fue apagando con gran rapidez.

Luis Bolívar ha conseguido muchos éxitos este invierno en la temporada americana pero acá, con el toro español, cada vez le vemos más corto de ideas y amanerado, en un profundo bache. Suele tener fortuna en los sorteos al tocarle los ejemplares más boyantes, con mayor transmisión y menos parados, pero ahí es donde muestra más sus carencias técnicas para sortear dificultades. Y hoy aún más, por la falta de fuerzas de su lote. Cierto que quiere...pero no puede. Otra ocasión perdida. Y van...

En resumen, los toros de hoy nada tenían que ver con aquel “Bastonito” y por tanto la corrida discurrió, otro día más, por los cauces del sopor, la vulgaridad y el aburrimiento. Vaya feria...Y mañana los toros artistas de Juan Pedro...Veremos lo que hacen las “figuras”.

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