Buscando a «Buscón»

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Buscando a «Buscón»

  • Joselillo (grana y oro): Bajonazo infame (leves palmas). Estocada atravesada hasta hacer guardia, pinchazo, pinchazo hondo y bajonazo (silencio tras aviso).
  • Joselito Adame (aguamarina y oro): Pinchazo y estocada tendida (silencio tras aviso). Casi entera desprendida (silencio).
  • Pepe Moral (rosa palo y oro): Bajonazo (silencio). Estocada caída (silencio).

Día 26 Nos acordábamos de “Buscón”, el toro bueno de Ana María Cascón, que pesó 598 kilos y nació en el mes de julio de 2005. Aquel, si recordamos, cayó en las manos de Francisco Javier Corpas un 23 de agosto de 2009. Muy en su encaste, Atanasio, salió abanto y fue a más durante la lidia. Salió embistiendo con mala leche a los caballos según se presentaron en el ruedo. En el segundo puyazo, si no recuerdo mal, puesto de cualquier manera, derribó. En la muleta, una máquina. Quizás le faltará un punto de fiereza, pero repitió con ejemplar nobleza unas pocas docenas de veces. ¿De vuelta al ruedo? Se le dio.

Por ello, y porque nos ilusionamos con cualquier cosa, o excusa, para venir a la plaza de toros, sobre todo después de los cerca de 40ºC que nos esperaban en la piedra, esperábamos que saliese algo parecido a “Buscón”. Pero, como casi siempre, y no voy a ser reiterativo en dichos taurinos, nada más lejos de la realidad.

El primer toro embistió al capote de Joselillo con la cara a media altura. Le sacó una media curiosa. Poco más. El pica no ayudó y, lejos de intentar corregirlo picando delanterito, lo acabó de apañar. Con la falta de fuerza del animal nos quedó un tercio de muleta sin posibilidades. Joselillo lo intentó pero se le notó una falta de seguridad en sus posibilidades escandalosas, sobretodo para venir a Madrid. Lo despachó de mala manera. Pero con puntería. Sí, con puntería,…, porque ejecutando la suerte así, se suele obtener ese resultado. Lamentable. En el cuarto, con otro inválido en sus manos, estuvo todo supeditado a la falta de fuerzas del animal. Voy a parafrasear, “…nada tiene importancia si no hay toro…” ¿Les suena? Y la forma de matar,…, y encima “pesao”. ¡Vaya tela! Y lo que hay que oír…. Joselito Adame estuvo valiente y con ganas pero sólo pudo lidiar un enemigo gracias al señor presidente que le birló un animal. No puedo entender lo bueno que tiene esto para los matadores. Lo que sí sé es porque se hace. Lo que hay que tragar. ¡Luego le invitas a algo, Joselito!

En el único que no se cayó de toda la tarde, el sobrero de Domínguez Camacho, a José se le vio con muchas ganas de agradar. Ya lo vimos en su confirmación el día de la Prensa hace apenas un mes. Estuvo variado con el capote, destacando un quite por lopecinas (zapopinas para el mexicano). Comenzó su labor de muleta con el famoso pase cambiado, labor a la que no se prestaba el animal, y que casi le cuesta un disgusto. Lo intentó por ambos lados, costándole desplazarse al animal. Llevándole a media altura se reproducían los enganchones una y otra vez. En un arrimón se llevó la cornada, de la que se repuso y pudo pasaportar al animal. Nos hubiésemos ahorrado ese arrimón porque el toro no se lo merecía. Pero a su vez,…, esto es Madrid, y que mínimo que venir en estas condiciones. Remató con manoletinas la buena predisposición, la cual yo personalmente le agradezco.

Día 26 Pepe Moral, con un traje muy torero, se las vio con dos toros distintos en su comportamiento pero iguales en su invalidez. Cada uno la manifestó a su manera. El tercero de la tarde lo manifestó parándose por completo y Pepe tuvo que intentar poner de su parte para nada. Ni bien ni mal, sino todo lo contrario. No dijo nada. El toro tampoco. El sexto, remiendo atanasio de Javier Pérez Tabernero, última camada que lidia de este encaste, en cambio, se quedó andarín después de los dos primeros tercios, y cuando intentaba ir, se quedaba corto porque no podía con su alma. Hasta que se paró. Hasta ese momento Pepe Moral se había ido a los medios con él y, citando de lejos, pero los muletazos los alargaba muy lejos. Dos buenos pases de pecho y el toro se paró. Con la zurda no le cogió el aire porque cuando bajaba un poco la mano el toro besaba el suelo. Ahí se acabó todo.

Una observación final: Si no quieren retransmitir las corridas por televisión, no lo hagan. Porque con esos comentaristas, nos cargamos la fiesta, señores. Es así… Dejemos de vivir en la mentira, que de la ignorancia se sale, pero de la mentira… es mucho más difícil. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Aquí lo dejo.

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