Cara y cruz de la Fiesta

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12 Mayo 2011 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta | Fotografías de Constante

Corrida de toros. 3º de la Feria de San Isidro. Corrida de toros que se lidió completa del hierro de José Escolar, de magnífica presentación, muy peligrosos y desiguales en la casta, toros para ser lidiados más que toreados; muy mal picados. Tres, aplaudidos de salida. Presidió el festejo sin problemas Manuel Muñoz Infante. Casi lleno en tarde de cielos grises; se guardó un minuto de silencio tras el paseíllo por la tragedia de Lorca.
Primer toro Tartanero, de 521 kgs. Con trapío, encastado y muy peligroso. Tres puyazos caídos con saña. Aplausos en el arrastre.

Segundo toro, Sartenero, con 566 kgs. Más bajo de trapío y de casta, con gran peligro, aplaudido de salida Dos puyazos traseros sin colocar muy duros. Silencio en mulillas.

Tercer toro, Malagueño con 576 kgs. con más de cinco años, muy bien armado, con mucho genio más que casta, muy mal lidiado por la cuadrilla. Dos duros puyazos traseros y caídos; Silencio en arrastre.

Cuarto toro, Majito, de 555 kgs, Aplaudido de salida, con trapío e impresionantes pitones, encastado. Recibe tres puyazos largos, en el primero empuja con la cabeza; aprovechando el viaje, sin colocar. Aplausos en el arrastre.

Quinto toro, Chispero con 546 kgs, aplaudido a la salida, más flojo y manso. El primer puyazo en la querencia y los otros dos traseros y sin emplearse. Tibias palmas en mulillas.

Sexto toro, Segurillo con 559 kgs. Bien presentado de cara, menos casta y peligroso. Primer puyazo casi en el brazuelo y trasero, el toro cae y recibe otros dos traseros muy duros que dejan al toro muy mal. Silencio en arrastre.


Rafaelillo, vestido de “nazareno y oro”. Dos pinchazos seguidos de cuatro descabellos, pitos. Estocada y un descabello, pitos.

Fernando Robleño, de “quisquilla y oro”. Bajonazo y muy mal apuntillado; ligeras palmas. Pinchazo, estocada caída, silencio.

Alberto Aguilar, vestido de “azul pavo y oro”. Dos pinchazos, silencio. Estocada caída y atravesada, un descabello, silencio.


Suerte de varas: Una vez más hay que denunciar la pésima actuación de los picadores que no dejaron ver a los toros en tercio tan fundamental sobre todo con el ganado de esta tarde que acudía presto. Casi todos entraron tres veces al caballo, sin colocar, “aprovechando el viaje”, puyazos traseros, caídos, muy largos y duros, algunos casi en el brazuelo como en el sexto. Protestas del público a los varilargueros.


Vaya por delante mi respetos por la terna; no era fácil apuntarse y salir a lidiar la corrida anunciada. Pero en la puerta de la plaza de Las Ventas hay un cartel escrito en bella cerámica que dice Plaza de Toros y haciendo honor, eso es lo que vimos toros de verdad, aunque en los nuevos tiempos de la fiesta se consideren imposibles y rechazables para la mayoría de los taurinos. El encierro por su peligrosidad y emoción, llevaba mucho peligro y exigía a toreros muy dispuestos, valientes, placeados y lidiadores; los tres reunían esas condiciones pero en general, aunque lo intentaron, no estuvieron a la altura y eso hizo que el público se pusiera más al lado de los toros que de los toreros; se me dirá que es injusto, puede ser; pero tan hartos de ver al toro tonto y descastado sin emoción que, cuando por fin sale un verdadero toro de lidia la afición toma partido. Dicen los taurinos que no son toros para “el toreo de hoy” pero creo que el toreo debe ser el de siempre: a cada toro darle su lidia y los de ayer la tenían, no esa que permite dar sesenta y... muletazos pero sí, la de la emoción y dominio; la fiesta necesita variedad y deben salir todo tipo de toros para devolver emoción e interés a las plazas; ayer nadie se aburrió y todos estábamos pendientes de lo que pasaba en el ruedo. Por eso, ya me gustaría ver a las llamadas figuras enfrentándose alguna tarde a esta ganadería -cosa imposible en el momento actual- para comprobar que de verdad pueden con todo tipo de toro. Ganado al que hay que hacerle las cosas muy bien y firmes, torear de piernas, sometiendo por bajo con quince o veinte muletazos y a matar. Eso que si hacían figuras de verdad. Rafaelillo, fue el que salió peor parado y quizás de manera injusta pues ha demostrado con creces su valor en esta plaza; el primero a pesar de su peligro, era un toro con peligro que acudía presto al que había que parar y dominar aguantando la embestida siempre con la muleta baja y por delante, pero sin cruzarse, se le vio con muchas dudas y a merced del toro. En su segundo, aunque le dio más distancia, el toro sin dominar se quedó zapatillero y peligroso optando por entrar a matar. A pesar de todo sigo confiando en este torero al que siempre “le toca bailar” con los toros más peligroso y encastados. Robleño lanceó a su primero de capa con sabor y torería e intentó una faena en los medios a un toro que se defendía con peligro, mirando al cuerpo y al que aguantó con mérito. En el quinto comenzó con más poder pero sin doblarse, ni cruzarse el toro se fue creciendo y acabó dominando al torero. Aguilar con un toreo a media altura, quitándole el engaño cuando llegaba al toro a su jurisdicción viendo el cuerpo y mostrando un gran peligro, imposible de dominar. Al sexto le quita la muleta a cada pase, sin pararse y aprendiendo el toro ante su indecisión y miedo. En resumen, los toros peligrosos y resabiados dominaron y ya fue mucho que los toreros lograran salir por sus pies al hotel.

En fin, la cara de la fiesta: una tarde de toros de verdad, con emoción y sabor a toreo antiguo, lo que no quiere decir imposible. Después de ayer no se si al señor Escolar le saldrán muchos compradores para su ganado pero lo que es seguro es que se ha ganado el respeto de los aficionados que queremos tener una fiesta completa, con encastes variados y toreros que sepan enfrentarse a todos, no sólo al torito-carretón que quieren las figuras de moda y públicos triunfalistas jaleados por cronistas interesados. La cruz de la fiesta: que este ganado sea siempre para los toreros que deben aguantar corridas duras que no quieren las figuras. Algo que solo ocurre en este espectáculo, que los encumbrados en teoría más preparados torean lo facilón con menor riesgo. Por eso, a pesar de todo, mis respetos a la terna y espero que la misma exigencia de Madrid se aplique a esas figuras cuando tampoco dominen, ni toreen de verdad a toros comerciales sin peligro ni emoción. Me temo que no será así.

 

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