Con esta tarde de sopor en Las Ventas, prefería estar en Neptuno

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10 Mayo 2012 | Escrito por Mario de los Reyes. | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Cinco toros de El Cortijillo y un remiendo de Lozano Hermanos, bien presentados, serios por delante y ciertamente ofensivos. De juego: 1º) descastado en el caballo donde no se terminó de emplear, en los primeros tercios el animal fue muy a su aire saliendo suelto de los capotes; en la muleta en las primeras series por el pitón derecho iba con cierta bondad y clase, pero le faltó casta y raza, le costaba humillar y se vino a menos; 2º) descastado en el caballo donde no se terminó de emplear; en la muleta le faltaba casta y raza, le costaba mucho arrancarse a la muleta y tiraba la cara alta sin colaborar para el lucimiento; 3º) descastado, no se empleó en varas y en la muleta, sin casta ni raza, se quedaba corto por el pitón izquierdo con peligro, volviéndose a mitad del lance y por el derecho iba un poco mas largo; 4º) descastado en el caballo donde no se terminó de emplear, le dieron muchos capotazos y en la muleta era muy manso y se rajó muy rápido; en su querencia también estaba muy distraído y no quería saber nada del diestro; 5º) descastado en el caballo, donde no se terminó de emplear; en los primeros tercios manseó muchísimo en busca de los chiqueros; en la muleta tuvo bondad y se dejaba pero le faltó mucha casta, no transmitía nada a los tendidos, saliendo distraído de los lances; 6º) descastado en el caballo donde no se empleó, le dieron mucho castigo en varas y en la muleta mostró su falta de casta, aplomado, parado ysin querer embestir. .


Miguel Abellán: (blanco y plata con corbata roja) silencio y silencio.

Leandro: (burdeos y oro) silencio con aviso y silencio tras aviso.

Antonio Nazaré: (lila y oro corbata roja) (confirma alternativa) silencio y silencio.


Tercio de varas: a los animales, por regla general, se les dió poco en varas y al que más, de manera excesiva, fue al sexto de la tarde. Lo que sí debemos comentar es que casi todos los casos se produjo mucho desorden en los tercios de varas, donde dieron muchos capotazos a las reses y recibieron una mala lidia.

Presidente: Don César Gómez Rodríguez, sin complicaciones, lo único que le pediría es que mantuviera un poco más el orden a la hora de realizar el tercio de varas.

Público y otros: casi lleno en los tendidos, sin apreturas; donde más espacios vacíos había era en el alto del tendido 5. Tarde soleada y calurosa en lo climatológico.
 


La tarde de hoy, de resaca muy buena para todos los atléticos como yo, en lugar de asistir a la plaza de Neptuno decidí acudir al comienzo de la feria de San Isidro. Una tarde de autentico sopor tanto en lo climatológico, como en lo acontecido en el ruedo. Los animales fueron unos auténticos mansos, desrazados, descastados, sin absolutamente nada dentro. Hubo algunos que se movieron con cierta bondad y clase, pero por dentro estaban absolutamente vacíos, toros que no decían nada a los tendidos. Y con reses como las que hoy salieron es totalmente imposible levantar la fiesta y que la gente se pueda emocionar en el coso. Con respecto a la tarde, es verdad que poco pudieron hacer los toreros ante estos toros pero, desde mi punto de vista, también vinieron demasiado apáticos, sin ganas de demostrar mucho al público madrileño. Ante esta desgana, tanto de toros como de toreros, la tarde se convirtió en un autentico sopor. Lo único que hubo de interés fueron un par de banderillas de Miguel Martin al tercero de la tarde.

Abría cartel un joven espada sevillano que venia a confirmar la alternativa. Un diestro que el año pasado apuntó algo de interés en la Maestranza y en su etapa novilleril nos dejó algún apunte en este coso madrileño, sobre todo con el capote. Su primero, en las primeras series por el pitón derecho tuvo cierta bondad y calidad en sus embestidas, pero le faltaba mucha castita y raza y esto provocaba que lo acontecido en el ruedo no llegara a los tendidos. Antonio Nazaré en este toro, desde mi más humilde punto de vista, lo pudo haber aprovechado un poco mejor en las primeras series con la mano derecha, estuvo templadito pero muy fuera de sitio, colocado al hilo del pitón, sin cruzarse en ningún momento, no lo llevó nunca toreado. Con los aceros no estuvo nada bien ya que después de un pinchazo le dejó una estocada entera muy caída, con lo que la res cayó sin puntilla. Con el que cerraba plaza que, como ya hemos dicho, no se empleó nada en el caballo, le dieron muchísimo con la vara. El animal no tuvo ningún tipo de opción, muy aplomado y desrazado. Antonio Nazaré intentó darse un arrimón un poco populachero y de cara a la galería, que no venia a cuento por la nula condición y movilidad de la res. Lo mejor que pudo hacer es matarlo. El animal acusó lo mucho que le dieron en varas.

El diestro que encabezaba cartel era el madrileño Miguel Abellán, un torero que es muy del Atlético de Madrid y que si llega a conocer el lote que hoy le ha tocado hubiera preferido estar en Neptuno antes que aquí. A su primero, bastante descastado y desrazado, le costaba un mundo arrancarse a la franela y aparte no era nada lucido ya que tiraba la cara de manera muy deslucida por lo alto. A Miguel tampoco se le vio confiado en ningún momento, le dio lances de uno en uno, dándole salida para afuera y le tocaba mucho la muleta, desluciendo la mayoría de los lances. Con su segundo no tuvo ningún tipo de opción ante un manso de solemnidad, que se marchó a chiqueros en la primera tanda con la franela. Quizás, desde mi más humilde punto de vista, debió sacárselo un poco mas a los medios y no permitir tanto que la res se rajara a su querencia, que eran los chiqueros. Con los aceros y el descabello no estuvo demasiado bien.

Completaba cartel el vallisoletano Leandro, un torero de corte artista, con cierta predilección en el coso madrileño, pero en la tarde de hoy no ha dicho nada. Con su primero no se terminó de confiar en ningún momento, al tocarle en suerte un animal que no era del todo fácil, que se quedaba muy corto en su recorrido y a veces se volvía a mitad del lance, no permitiendo relajarse en ningún momento al espada. Estuvo siempre muy colocado al hilo del pitón, perdiéndole varios pasos después de cada lance y sin ligazón, de uno en uno. A su segundo, que tuvo cierta bondad en la muleta, le faltaba un poco más de casta y raza y Leandro no le puso la chispa que le faltaba al animal. Estuvo muy al hilo del pitón, a media altura, sin llevarlo toreado en ningún momento. Desde mi punto de vista, el diestro pudo estar un pelín mejor con este animal, que tuvo más bondad y calidad en sus embestidas.

Así terminó una tarde muy aburrida y soporífera que no vamos a retener en la memoria. Esperemos que no sea así todo San Isidro. Y ¡Aúpa Atleti!

 

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