Concurso de baja nota

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19 Abril 2009 | Escrito por Alberto Herrero

Corrida de toros. En tarde fresca de temperatura y con un cuarto escaso del aforo cubierto, se lidiaron bajo el formato de corrida concurso seis toros de ganaderías con encaste Santa Coloma y Saltillo.

1º de Juan Luís Fraile. Bien presentado. Tomó tres varas de menor a mayor distancia bien administradas por Juan Chacón. Incomprensiblemente se cambió el tercio sin poder comprobar todo el potencial del toro en el caballo. No resultó tan complicado en la muleta como su matador hizo ver. Ovación en el arrastre.

2º de José Joaquín Moreno Silva. Precioso de lámina y de imponente trapío, muy ovacionado de salida. Tomó tres varas sin decisión, al paso y sin querer pelear, demostrando además durante toda la lidia ser el más flojo del encierro. Silencio en el arrastre.

3º de Hijos de Celestino Cuadri. Impresionante de presencia; largo, hondo y de gran cuajo. Puso en graves apuros de salida a su matador. Fue vergonzosamente picado por Manuel Montiel y nunca fue puesto en suerte de forma adecuada. Apuntó serio peligro por el lado derecho ya durante el tercio de banderillas llegando reservón a la muleta e incierto. Aplaudido en el arrastre.

4º de José Escolar. Bien presentado. Mostró una clara embestida desde los lances de recibo. Tomó tres varas acercándose al paso y arrancándose ya en corto para simplemente dejarse pegar. Llegó al último tercio tan noble como falto de picante. Silencio en el arrastre.

5º de Adolfo Martín. Terciado y justo de presencia. Tomó seis varas de manera desigual aunque en general de menos a más. Las dos últimas arrancadas se originaron desde el centro del ruedo aunque en la quinta se repuchó levemente, escarbó en varios momentos y en ninguna apretó fuerte bajo el peto. La suerte fue interpretada por Antonio Núñez Alventus de manera muy irregular. A la muleta llegó acusando el primer tercio y con medias arrancadas. Ovacionado en el arrastre. Finalmente premiado al ejemplar más bravo de la corrida ¿?

6º de Pablo Mayoral. Altote y basto de hechuras. Manso desde su salida derribó en el primer encuentro con los montados en el 1, para salir suelto del segundo y repucharse en el tercero. Se adueñó por completo del ruedo durante el tercio de banderillas aquerenciado en los medios y persiguió a los subalternos siempre hacia los adentros. Comportamiento típico de manso peligroso. Pitado levemente en el arrastre.


Aníbal Ruiz: Pinchazo, media que escupe el animal, nuevo pinchazo y nueva media. Seis descabellos, 1 aviso; (Pitos). Estocada y dos descabellos; (Palmas).

Jesús Millán: Media tendida, pinchazo y media tendida; (Silencio). Estocada desprendida (Silencio).

Sergio Martínez: Pinchazo y estocada (Leves pitos); Cinco pinchazos y estocada; (Silencio).


Presidente: D. Trinidad López Expósito. Aún nos preguntamos los aficionados porqué fue cambiado el tercio del primero tras la tercera vara privándonos así de haber podido comprobar lo que hubiera dado de sí el toro en sucesivos encuentros con el caballo. Por otra parte cambió el tercio en el sexto de la tarde con tan solo tres palos tras la capea pueblerina en que estaba convertido este tercio de la lidia.

Incidencias: Tras romperse el paseíllo, varias pancartas se exhibieron desde el tendido 7 en protesta por la programación de las próximas ferias por parte de Taurodelta y su aprobación por parte del Consejo Taurino de la CAM.

Durante la entrega de premios, D. José Pedro Gómez Ballesteros fue sonora y justamente abroncado por todos los aficionados que habían asistido a la corrida.

Premios: el jurado nombrado por Taurodelta para tal efecto, fallaron los premios de la manera que sigue:
· Premio a la mejor lidia de un subalterno: Valentín Cuevas por la brega al cuarto.
· Premio al mejor picador: para Antonio Núñez Alventus por el tercio de varas al quinto.
· Premio al mejor toro: al perteneciente a la ganadería de D. Adolfo Martín.


Tampoco la concurso nos ha dejado gran sabor de boca, la verdad. La corrida programada para hoy hacía augurar una buena tarde toros para los aficionados y sinceramente, todo se ha quedado a medias. Tarde más entretenida que la mayoría a las que asistimos durante toda la temporada por la atención a los detalles que cada uno de los toros depararon, pero que no desencadenó ni mucho menos en la aparición de la bravura en su máxima expresión. Ni mucho menos.

Del desglose de cada uno de los toros todo ha quedado dicho pero para que el resultado del espectáculo no haya arrojado nada más positivo, también ha contribuído negativamente, y en gran parte, la terna preparada para tal evento. Tres toreros de la parte baja del escalafón sin oficio, ni experiencia, ni técnica para afrontar una corrida de este tipo.

Aníbal Ruiz pareció no enterarse que estaba en una corrida concurso solicitando el cambio de tercio en el primero cuando quizás se hubiera podido comprobar más y mejor el verdadero potencial que llevaba dentro el de Juan Luís Fraile. Muy dubitativo con la muleta, sin poder al animal en ningún momento y preparado más para la huída que para torear, quedó por debajo del “graciliano”. Con el de Escolar que hizo cuarto, el toro más noble de la corrida, aunque soso y que salía distraído de los emboques, anduvo muy descolocado y vulgar en un trasteo que nunca llegó a captar el interés del público.

Jesús Millán demostró al menos un ápice de decisión mayor que sus compañeros de cartel. Pero nada más. El “saltillo” de Moreno Silva fue muy flojo y llegó defendiéndose al último tercio. Con el de Adolfo, a la postre el toro exageradamente premiado, pecó de encimista en una labor a menos y de medios pases para las medias embestidas que ofreció el “albaserrada”. Y por último actuó el también manchego Sergio Martínez en un compromiso que, se nos antoja, le resultó excesivamente grande. Derrotado desde el inicio y asustado desde que apareció por toriles el torazo de Cuadri hasta que dobló el de Pablo Mayoral, tan sólo pudo abreviar con más pena que gloria y mostrar una falta de recursos alarmante durante toda la tarde.

En definitiva, falta de profesionalidad en el ruedo generalizada, picadores que en general no realizaron la suerte como requería la ocasión y lidias que en nada contribuyeron a potenciar las posibles virtudes de los astados y sí por el contrario aumentar todos los defectos.

Por cierto, los premios no quedaron desiertos. Y no sabemos aún porqué. Suponemos que Taurodelta quería cumplir con su compromiso adquirido de otorgar una placa y 2000 euros a cada categoría en concurso pero ni Alventus fue el que mejor ejecutó la suerte de varas, ni Valentín Cuevas bregó mejor que Óscar Castellanos ni el toro fue de premio para una concurso de ganaderías en Madrid.

 

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