Crónica de un “aburrimiento” anunciado

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08 Mayo 2009 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta

Corrida de toros. Se lidiaron cinco toros de la ganadería de Gerardo Ortega, encaste Domecq y Diez, y uno, el quinto, de Sepúlveda; parejos en su presentación y comportamiento; mostraron una gran flojedad sobre todo de los cuartos delanteros; mansos y tardos rehuyeron a los caballos y presentaron las dificultades propias de las reses descastadas y sin fuerzas, defendiéndose con la cabeza alta y buscando los huecos para escapar constantemente; anovillados que sólo se salvaban, algunos, por los pitones. Casi todos protestados en el arrastre. En general, muy mal lidiados, excepto en el segundo toro. En dos palabras, desastre ganadero.

Se mostraron pancartas al comienzo del festejo con protestas contra la empresa y el Consejo de Asuntos Taurinos. Estuvo presidido por Julio Martínez que siguiendo en su línea estuvo desacertado demostrando desconocer el reglamento, como cuando cambió en el primer toro el tercio de varas estando todavía el toro bajo el caballo. Casi lleno en tarde plomiza, calurosa y con rachas de viento.

Primer toro, Riojano, de 584 kgs.; sin trapío, con gran flojedad de manos, bien armado de pitones. Recibe dos puyazos traseros, sin empujar, cabeceando y protestando de la puya: Como he dicho se cambia el tercio mientras se ejecuta la suerte. Pitos en el arrastre.

Segundo toro, Desertor, con 494 kgs. anovillado, con más trapío pero igualmente flojo, tuvo más fijeza en la muleta; recibe un ligero puyazo y un picotazo sin entrega saliendo suelto; silencio en el arrastre.

Tercer toro, Oloroso, de 575 kgs. mostró mansedumbre, sosería y la misma flojedad. Toma dos puyazos traseros y tira al caballo en el primero por si empuje sino por que el penco se echa al encuentro; pitos en el arrastre.

Cuarto toro, Talludo, con 529 kgs. muy flojo, manso, algo bizco del pitón izquierdo. Pésimamente lidiado recibe dos puyazos muy protestados y con la cabeza del toro en las nubes; silencio en el arrastre.

Quinto toro, Tanquirillo, con 530 kgs. con algo más de trapío, con la misma flojedad, huidizo y tardón, que por la mala lidia llegó peligroso a la muleta; cae al salir del primer puyazo trasero y recibe otro en el mismo sitio; pitos en el arrastre.

Sexto toro, Relatador, de 530 kgs. muy flojo, descastado, manso; puyazos traseros, sonando el estribo y cabeceando por alto, sin empujar; silencio en el arrastre.


Antonio Barrera: vestido de verde manzana y oro con cabos negros; estocada contraria y atravesada; silencio. En su segundo media estocada delantera y dos descabellos; silencio.

Leandro: vestido de verde oliva y oro; dos pinchazos en los bajos y tres descabellos, un aviso; saludos desde el tercio. En el quinto, fue volteado por el toro en el último tercio sin consecuencias; bajonazo y sale a saludar desde el tercio con protestas.

Sergio Aguilar: vestido de berenjena y oro; estocada caída y trasera; silencio. En el sexto, pinchazo y estocada en lo alto; silencio.

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Si hay algo que está acabando con esta fiesta, además de la crisis de casta y bravura de la cabaña ganadera, es que cuando el aficionado se sienta cada tarde a presenciar el festejo ya sabe con escasísimo margen de error lo que va a ver. ¡Qué tiempos aquellos en los que se podía sentir el hormigueo de la expectación antes de salir el toro por chiqueros…!. Eso estaba yo pensando ayer mientras veía discurrir ante mis ojos el ir y venir de toros flojos, descastados, al límite de sus fuerzas, tardones, a la defensiva… a toreros sin ideas, intentando hacer el toreo moderno, sin entender de terrenos, cuadrillas lidiando mal, picadores que no pican, banderilleros medrosos que clavan sin mirar, quites que no se hacen, presidentes que no saben el reglamento, públicos ignorantes que aplauden todo, pero todo... aficionados que se miran sin entender nada. En resumen, “aburrimiento” anunciado con letras impresas e imágenes de Picasso en los carteles que nos ha programado la empresa con el placet de la CAM. ¡Y luego nos llaman intransigentes y reventadores!. Si es que nos obligan a protestar, demasiado buenos somos al ver que con nuestro dinero estafan a la afición y acaban con la Fiesta.

Porque eso fue lo que sucedió ayer, la demostración de cómo está la fiesta montada hoy: unos pocos a hacer caja y la mayoría a pagar por presenciar el fraude. Es cierto que los toreros intentaron hacer su papel, incluso en algunos momentos estuvieron por encima de los toros, lo cual era fácil ante tan pésimo ganado. A Leandro se le vieron maneras con el capote y disposición en su segundo, el único ejemplar al que podía haber sacado faena pero su escasa técnica y los constantes enganchones al torear a media altura, hicieron imposible el intento. Aguilar, único que aprovechó su quite al segundo de la tarde, estuvo valentón y firme con el sexto que le propinó un puntazo en la cara. Antonio Barrera, torero curtido y valiente, se estrelló ante su lote; la flojedad y el cabeceo permanente de los toros producto de su escasez de fuerzas, deslucieron su actuación. Es una lástima que toreros dignos necesitados de contratos vengan a Madrid a jugarse la suerte con ganado que tiene garantizada la invalidez y la falta de casta, es decir el fracaso. Estos no eligen, y si protestan, ya saben, no vuelven a torear en Las Ventas.

En fin, la feria no ha hecho más que empezar y ya van dos fracasos ganaderos y una orejita regalada... ¡para crear afición!

 

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