Demasiado novillo para tan poca técnica y experiencia

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12 Septiembre 2010 | Escrito por José Carlos Fernández-Villaverde y Silva | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. Ciclo 8 Naciones. Se lidiaron seis novillos de la ganadería portuguesa de Murteira Grave; todos recibieron palmas, los cuatro primeros fueron despedidos con ellas y los tres últimos las recibieron de salida. El cuarto, de nombre Maltrapilho, fue aplaudido tanto de salida como en su arrastre. Mansos, con casta, al segundo le faltó fuerza Los novillos por encima de los novilleros, quizás esto fue lo que motivó las palmas en el arrastre de los cuatro primeros.


PABLO SANTAMARIA: (de blanco y oro). Bajonazo SILENCIO. Media estocada y cuatro descabellos. SILENCIO tras aviso.

DANIEL NUNES : (de teja y oro). Seis pinchazos y estocada caída. SILENCIO tras dos avisos. Tres pinchazos, estocada caída tras aviso. SILENCIO tras aviso.

SAÚL JIMÉNEZ FORTES: (de azul y oro). Tres pinchazos y estocada SALUDOS. Estocada, petición minoritaria. VUELTA AL RUEDO tras aviso.


Presidente: Julio Martínez Moreno. Debió devolver el segundo. Hizo bien en no hacer caso de la minoritaria petición de oreja en el sexto novillo.

La suerte de varas: . Se sigue sin picar bien a los toros. Especial mención, por su pésima actuación, se debe hacer de los picadores del segundo y cuarto novillos, Eusebio Antonio Sopeña y Pepe Aguado respectivamente...Ya que no podemos destacar algún nombre por lo bien hecho, lo haremos por lo contrario.


Lo mejor de la tarde fueron la presentación de los novillos/toros y su pelea en el caballo. Fueron los protagonistas de la tarde y ganaron por un rotundo seis a cero en la lidia.

Ningún novillero pudo con ellos, ya sea porque no están acostumbrados a lidiar este tipo de novillos/toros, por su casta, tampoco tanta, no supieron sobreponerse a ella y/o conquistarla.

Supongo, que como novilleros que son debemos ser menos estrictos en enjuiciarlos, pero Madrid es Madrid y aquí no se viene para hacer pruebas sino para entregarse y dar todo lo que se tiene dentro, sin pensar en el riesgo. Suele sólo haber una oportunidad y se debe aprovechar.

Saúl Jiménez Fortes, con su auto-vuelta en el sexto (no hubo petición de oreja para justificarla) tuvo, por lo menos, la iniciativa y aprovechando que era el último toro, con los espectadores en franca retirada, dar la vuelta al ruedo por su cuenta. En las crónicas quedará que dio una vuelta al ruedo. Pues muy bien. Eso sí, su estocada al sexto fue lo mejor de la tarde.

Pablo Santamaría, ecuatoriano, sabe estar y además se le vió muy atento en todo momento de la lidia. Le tocó un lote difícil, pues los novillos requerían mucho oficio y experiencia. Con su primero no pudo y con el que hacía cuarto empezó bien, recibiéndole en los medios. Toda una novedad. Pero luego no supo conservarlo ni tampoco le ayudó a ello el pésimo primer tercio que nos dio el ya mencionado picador Pepe Aguado, que se está haciendo famoso, para mal, en esta plaza. Recordemos el año pasado cuando dejó que un caballo atravesase todo el ruedo, corriendo ciego hasta estrellarse contra la barrera.

Por último, el portugués Daniel Nunes o sabe escoger los terrenos o está bien “aconsejado”, sobre todo en el segundo, ya que hizo una faena “tipo enfermero”, debido a que su picador le dejó el toro muy mermado. Mató pésimamente, de ridículo. No se puede venir a Las Ventas con esa asignatura pendiente. Con ganas pero con lagunas técnicas gigantescas. No debió venir. Primero por el peligro que le puede suponer y segundo porque el espectador paga para ver algo más de oficio, al menos en la considerada primera plaza del mundo.

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