Detalles entre la mansada, incluso un espontáneo

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18 de mayo de 2014 | Escrito por Rubén Sánchez Ortiz | Fotografías de Constante

Décima de abono. Corrida de toros, 4 toros de Couto de Fornilhos y 2 de Gerardo Ortega (1º y 6º):

nº 65 Apacible: Manso, descastado y a menos. Pitos.
nº 24 Pastoso: Manso, encastado y con genio. Silencio.
nº 42 Indolente: Manso con genio y a la defensiva. Silencio.
nº 32 Embaixador: Poderoso, distraído y bronco. Pitos.
nº 45 Manhoso: Manso a arreones y rajado. Pitos.
nº 67 Frutero: Manso, descastado y a menos. Silencio.


Luis Antonio Gaspar "Paulita" (Grana y oro):Estocada contraria (Silencio). Estocada casi entera, algo atravesada (Ovación con saludos).

Jesús Martínez "Morenito de Aranda" (Verde y oro): Más de media estocada en buen sitio, algo tendida (Palmas tras aviso). Media caída tras tres pinchazos (Palmas tras dos avisos).

Sebastián Ritter (Blanco y oro): Estocada algo contraria, de efecto fulminante (Silencio). Sartenazo chalequero tras pinchazo (Palmas).


Presidente: D. Justo Polo Ramos, sin complicaciones.

Suerte de varas y cuadrillas: se detalla toro a toro. Tres cuartos de entrada en tarde fresca.


Segundo domingo de feria, corrida mansa en conjunto, pese a ser de dos hierros diferentes, los portugueses con más poder que los onubenses, pero mejor presentados estos últimos que los averdinados e hinchados que presentase la vacada del país vecino, que solo pudo lidiar cuatro tras pegarse varios de sus toros en corrales, inutilizándose. Pasemos a detallar toro a toro lo sucedido en el festejo:

Apacible abría plaza, se fijó pronto de salida, metiendo la cabeza en los lances de recibo de Paulita. Poco le castigaron en el caballo, señalando y levantando el palo en ambos encuentros, siendole tapada la salida en el segundo, repuchándose de éste y saliendo suelto en ambos. Por chicuelinas intervinó en quite artístico el aragonés, llegando el burel muy quedado, tardo, cortando y tirando arriba la cara por el derecho, mostrando una embestida algo mejor por el izquierdo. Andó muy torero Manolo de los Reyes en su par de banderillas. Lo sacó al tercio por bajo tras pedir permiso al usía, tratando allí de tirar de él por el izquierdo, voluntarioso pero sin material, que siguió quedándose corto, llendo a menos, topando a media altura mas que embistiendo. No ayudaba el astado en la suerte suprema y curiosamente el espada aplicó la suerte natural pese a su mansedumbre, despachándolo de media contraria tras pinchazo saliéndose de la suerte y dos golpes de verduguillo.

Vistoso recibió Morenito al que hacía segundo, dejándolo en suerte con un recorte muy torero tras tocar a picadores. Hizo Fco. José Quinta bien la suerte, señalando bien, pero el bicho al repucharse se quitó el palo, señalando acto seguido en la paleta. Salió suelto. Tardeó para acudir a la segunda, de la que salió de najas conformé sintió los filos de la puya. Muy en la cara cuadró Martín Soto uno de sus pares al tardo aunque fijo astado en el segundo tercio. Tras doblarse con él lo sacó más allá del tercio, se le coló por el izquierdo, pero no obstante probó ese pitón, resultando muy bronco y a la defensiva. Volviendo a la diestra consiguió sacar algunos muletazos con mando en las dos series que instrumentó por ese lado. No llegó a humillar en ningún momento, y la clave para poderle era que no enganchase nunca las telas, pero en caso de apretarle y someterle era fácil que el mansito se rajase, que efectivamente, pegó un arreón a tablas antes de pasaportarle de media tendida en buen sitio.

Abanto y suelto de los lances el tercero, que cabeceó en el caballo, haciendo sonar el estribo en la vara fuerte que recibió y de la que se marchón suelto, tal como hiciese en la segunda. Después de aquerenciarse en tableros y dolerse con los garapullos, Ritter lo sacó a los medios, poniéndose con la diestra y dando distancia, pero la embestida protestona y cabeceando lo prendió, haciendo por él en el suelo aunque sin consecuencias graves. Se lo llevó mas a los adentros, tratando de someterlo y tragando por el izquierdo. Quizá debió plantear un trasteo de mayor dominio o poder, en vista de la condición del morlaco, pero prefirió hacer alarde de valor arrimándose y dejándose llegar los pitones a los muslos. Tras pinchar tres veces mató algo contrario.

Paulita fijó y trató de alargar el viaje y hacerle romper hacia delante con el capote en el recibo al cuarto, que salió con pies y con el que en su buen hacer estiró la embestida mas que estirarse a la verónica. Metió riñones en el caballo, con celo en una vara larga en duración y fuerte en castigo recibida en la puerta del patio de caballos. La segunda también fue fuerte y también cumplió. Desparramaba la vista ante los banderilleros y lidiadores, sin obedecer por momentos, pero haciendo hilo. Una vez sacado al tercio, logró ligar varios muletazos al coger la diestra, en el embroque le hacia el avión, pero no llegaba humillando hasta el final. Más complicado, distraído, desentendido y bronco por el izquierdo. Con acierto se dobló con él antes de pegar un fuerte toque abajo en la suerte suprema.

Enseguida se paró el segundo del lote de Morenito, tras su recibo. Un espontáneo hizo aparición en el ruedo, pero no llegó a instrumentar lance alguno antes de que lo detuviesen. Tras dos refilonazos en el penco que guardaba puerta, romaneó con poder en la contraquerencia, aguantando bien Héctor Piña, que agarró un buen puyazo. Otra vara fuerte en chiqueros ante el desorden lidiador, que pasó mas inadvertido al centrarse la atención de buena parte del público asistente en un altercado en la grada del ocho. Abanto y huidizo ante los rehileteros, poniendo Luis Carlos Aranda dos pares de gran exposición, uno de ellos cuarteando hacia la puerta de chiqueros, en el que apretó e hizo hilo el astado. Sin una ovación cerrada, tras la emoción, Luis Carlos se centró en escuchar las palmas que le sonaban desde el tendido 4 y efusivo se desmonteró. Morenito inició por bajo saliéndo a los medios. Tras llevarle el toro por distintos terrenos, terminaron en la puerta de cuadrillas, al hilo de las tablas, jugándosela entregado el burgalés frente a un toro que humillaba pero reponía, con complicaciones por el izquierdo, logrando sacar muletazos con mando por el lado derecho, y con la trasmisión necesaria para llegar a los tendidos, pese a lo rajado del animal y su afán defensivo. Apurado logró pasaportarlo tras el esfuerzo, ya que la faena se alargó, escuchando dos avisos.

A la salida del sexto, regresamos al encaste mayoritario, y tras salir suelto de los lances de inicio, cumplió en varas apretando en la primera, de la que salió muy venido a menos. Blandeó tras salir suelto de la segunda, en la que no se le castiga. Punteaba por el derecho, cortando a los de plata, distraído. En el tercio inició el trasteo el espada colombiano, acortando distancias de principio ante lo venido abajo del burel. Dejaba la muleta retrasada, sin corregirle los defectos ni tratar de alargarle corriéndole la mano, más bien muletazos sucios al dar el giro de muñeca hacia arriba. Sin más, arrimón. Mal con la espada dio fin a la tarde.

 

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