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07 Mayo 2011 | Escrito por Ricardo Anguas Lastra. | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Primera corrida de preferia de San Isidro. Se anuncian seis toros, 4 de María Olea y 2 de Conde de la Corte, de procedencia Conde de la Corte, correctos de presentación, muy en tipo de la ganadería, bien armados, abantos de salida, sin fijeza alguna, poca fuerza, ante todo segundo y tercero, inválidos claudicantes. Este último, el tercero, el más bonito de la tarde, un colorado ojalado, muy en tipo del Conde. Encastado el cuarto, cayendo en las malas manos del ex lidiador Encabo. Un animal con mucha cabeza, que empujó con los riñones en su primer encuentro ante el caballo de picar, además con querencias visibles hacia las afueras de las rayas del tercio en la faena de muleta. El quinto, el más feo de la tarde y el sexto el más abierto de pitones. El toro que más se dejó fue el cuarto, con mucho que torear. El lote más deslucido, tercero y quinto, ambos para el voluntarioso Rafael de Julia.


LUIS MIGUEL ENCABO: (rosa y oro) – Estocada baja –2 pinchazos bajos y atravesados y bajonazo. En ambos, silencio con leves pitos.

RAFAEL DE JULIA: (grana y oro) – estocada caída – media caída y 2 descabellos. Silencio en los dos.

PEPE MORAL: (rosa palo y oro, que confirmó la alternativa)- pinchazo arriba, tendida y trasera y 11 descabellos y en el último, media estocada y descabello – silencio en ambos.


Cuadrillas: los picadores continúan en su tónica general, mal, picando trasero y haciendo de la suerte un simulacro, no castigando a los animales inválidos. Y de los subalternos de a pie cabe destacar el par de banderillas de Óscar Reyes, tercero de Rafael de Julia, al quinto del festejo.

Presidente y otros: esta vez el turno de Manolo Muñoz Infante, mal, por no devolver a los corrales a los inválidos toros Dictador y Cigarrero, segundo y tercero respectivamente. Se sigue consintiendo a los subalternos dar vueltas al toro, previamente a su muerte. Un cuarto de entrada de aforo.


Un año más, a un suspiro de la feria madrileña de San Isidro, la cual nos la han querido vender como la más rematada de los últimos años, nos encontramos en la primera de las dos corridas que se celebran en la denominada preferia. En los carteles se anuncian toros del Conde de la Corte, madre de la cabaña brava actual, histórica y prestigiosa, con poco éxito los últimos años, de poca confianza para los toreros, pero expectante siempre para los aficionados. Los encargados para darles lidia y muerte, tres diestros del agrado de la afición Venteña, Encabo, querido en Madrid por buen lidiador, en horas bajas los últimos años, Rafael de Julia, que vuelve a Madrid tras varios años de ausencia y el confirmante de alternativa, el sevillano Pepe Moral, el cual tuvo una extraordinaria labor como novillero en San Isidro del año 2007, siempre recordada por los aficionados. Paupérrima entrada de público para presenciar la corrida; algo está fallando en nuestra fiesta para que la gente no acuda a la plaza fuera de abono, mucha declaración de bien de interés cultural por parte de la Comunidad y la gente no va los toros ni aunque se le regale la entrada. Clarines y timbales suenan para dar comienzo el paseíllo, un paseíllo desordenado y poco torero, solo realizado correctamente y pausado por los areneros.

Saldría el primer toro, sin emplearse en el capote y saliendo suelto con la cara alta; Moral intentaría, tras picarlo mal, un quite por delantales, sin remate y enganchado, en parte por culpa del viento. En la muleta, después de un deslucido tercio de banderillas, el toro se queda muy corto, sobre todo por el pitón izquierdo. El matador lo intentaría por ambos pitones. Muy asentado el sevillano por el derecho y perdiendo pasos por el izquierdo. El toro, con poca transmisión, terminaría por rajarse, poniéndose difícil y molesto para ejecutar la suerte suprema, lo que unido a la mala decisión para matar de Pepe, se hizo pesado. A su segundo, último de la tarde, lo torearía acertadamente con el capote y en la muleta estuvo con buena actitud, comenzando con un invertido en medio del ruedo y luego intentándolo por ambos pitones. En algunas fases de la faena anduvo poco asentado pero, en definitiva, actuación digna en su conjunto para lo nuevo que es.

Luis Miguel Encabo, estuvo irreconocible de mal; en su primero, un toro que remataría en puerta de toriles en su salida y que posteriormente cojearía de la pata derecha, ordenaría a su picador que picara muy poco y cambiar de tercio rápidamente para que la presidencia no devolviera al inválido que tanto protestaría la afición. Banderillearía Encabo con muy poca vergüenza torera y además con poco lucimiento y ningún valor. El animal llegaría a la muleta sin tenerse en pie. El matador se limitaría a dar pases a media altura, más pases y más sin decir nada, hasta que el toro dobla y a continuación matarlo de un bajonazo. El cuarto fue el toro más interesante de la tarde y además encastado. Al torero no se le vio con el capote; deslucido en banderillas, el toro llegaría a la muleta con mucho que torear, le da una primera serie con la mano diestra, sometiendo al animal por abajo, pero muy mal colocado, llegando alguna vez al hilo del primer pitón cuando intentaba dar pasos para cruzarse. Lo único de destacar un bonito pase del desmayo por el pitón derecho y a la hora de matar, horrible.

El peor lote cayó en manos de Rafael de Julia, con muy pocas opciones de hacer algo que se le pudiera valorar. Estuvo voluntarioso ante el inválido tercero, intentándolo, pero ante tal escoria resultó imposible. Y con el flojo quinto, más de lo mismo. Dos toros imposibles para triunfar en Madrid. Concluyendo, toros sin garantías, excepto el cuarto y digna actuación de Pepe Moral.

 

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