Dos series con la mano derecha, muy poco para llevarnos a la boca

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15 Julio 2012 | Escrito por Mario de los Reyes Muñoz. | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. Cinco novillos de Luis Algarra y un remiendo de Yerbabuena (4º). Animales bastante bien presentados, con seriedad y presencia, aunque sin ningún tipo de exageraciones. De juego:

1º) Descastado que no se empleó, aunque medio arreó en los dos puyazos, sin terminar de romper en ninguno de ellos. En la muleta muy descastado y desrazado en su condición, sin decir nada a los tendidos. Aparte, el novillo estaba muy parado costándole un mundo arrancarse a la franela.

2º) No se empleó nada en el caballo, dejándose dar en los dos encuentros con los del castoreño; en la muleta, en las dos primeras series por el pitón derecho medio se dejó con bondad y clase en sus embestidas, por el pitón izquierdo le costó un poco más en su condición. El novillo en definitiva duró muy poco, ya que se vino abajo muy pronto a pesar de tener nobleza y bondad en sus embestidas.

3º) Descastado en el caballo, donde no se empleó nada ante el castigo recibido en varas. En la muleta, medio se movió, iba y venía pero le faltaba mucha casta y raza en sus embestidas. La res no transmitía mucho a los tendidos y terminó estando muy agarrado al piso.

4º) No se empleó nada ante el castigo recibido en varas, a los dos puyazos el toro se arrancó un poco al relance y salió manseando. En la muleta se movió un poco más que el resto, pero no se terminó de entregar en ningún momento y le falto mucha casta, raza y entrega en sus embestidas y nunca terminó de ir metido en la franela.

5º) Descastado en el caballo, donde no se empleó nada y acudió muy a su aire; recibió tres puyazos y en ninguno de ellos se empleó. En la muleta, al principio la res iba, pero muy descastado y desrazado en su condición, sin decir nada a los tendidos. Luego embistió a arreones de manera muy deslucida.

6º) Descastado en el caballo, donde no se empleó ante el castigo recibido en varas y salió suelto, manseando de los dos encuentros con los del castoreño; en la muleta medio colaboró, fue el que mas sirvió de toda la tarde. Tuvo bastantes series potables, sobre todo por el pitón derecho y tuvo calidad y bondad en sus embestidas. Por el pitón izquierdo le costaba un poco más embestir. Aunque este último fue el novillo que más sirvió de toda la tarde.


Manuel Dias Gomes: (de Portugal) (de azul rey y oro corbata roja), silencio y silencio.

Juan Ortega: nuevo en esta plaza) (de grana y oro), saludos y silencio tras aviso.

Luis Miguel Castrillón: (de Colombia) (nuevo en esta plaza) (de fucsia y oro), silencio y silencio.


Tercio de varas: en este tercio vimos hoy poco espectáculo, por el poco juego de los animales en el peto. El único que medio cumplió fue el primero de la tarde, arreando un pelín más, aunque nunca termino de romper.

Presidente: don Manuel Muñoz Infante: sin complicaciones.

Público: un poco más de un cuarto de plaza.

Parte medico de Juan Ortega: Se practica intervención quirúrgica bajo anestesia local y sedación, encontrándose rotura de aponeurosis de tibial anterior de 10 cms. de longitud. Pronóstico reservado que le impide continuar la lidia. Fdo.: Dr. M. García Padrós.


En la tarde noche de hoy íbamos a presenciar una novillada con tres espadas muy poco experimentados y de los tres actuantes sólo el primero de ellos, el portugués Manuel Dias Gomes, había actuado una vez en la plaza madrileña. Los otros dos se presentaban en Madrid. Para ello se anunciaron con una novillada de encaste Domecq, para no ser menos, que tuvo que ser remendada con un novillo que, curiosamente, es de una ganadería de los “saldos Matilla”.

Para mi el diestro que más demostró toda la tarde fue el español Juan Ortega que, en su primero, nos dejó dos series buenas por el pitón derecho. Aparte, fue cogido por ese novillo al realizar un quite por verónicas y aguantó en el ruedo hasta matarlo, luego se retiró a la enfermería y a pesar del percance quiso salir a matar a su segundo novillo. Juan Ortega con su primero estuvo aseado con el capote, dándonos un quite por delantales con dos lances templados de calidad. Luego con la muleta dejo detalles en las dos primeras series, las más potables por el pitón derecho, aunque la faena nunca termino de romper. Luego, cuando cogió la mano izquierda el novillo no era el mismo y él tampoco se terminó de acoplar. Con lo que estuvo mal fue con la espada, ya que dejó una estocada baja y atravesada. Hubo una leve petición de oreja que el presidente hizo bien en no atender. Después de ser atendido en la enfermería salió a torear al quinto novillo de la tarde. Con éste no tuvo muchas opciones para el lucimiento. Fueron lances de uno en uno, a media altura, sin obligarle nunca por bajo, colocado al hilo del pitón. La labor no fue nada lucida por los enganchones de muleta, pues el animal embestía a arreones. Y volvió a estar muy mal con la espada dejándole dos pinchazos y tres golpes de verduguillo.

El portugués Manuel Dias Gomez, con el primero de la tarde lo intentó con el capote, con unos lances a la verónica de recibo y un quite por gaoneras. Con la muleta no tuvo grandes opciones por lo deslucido del novillo que estaba muy parado y no transmitía nada a los tendidos. Con el cuarto no dijo nada y tampoco lo llevó toreado en ningún momento. Lo estuvo llevando a media altura y al hilo del pitón, sin terminar de cruzarse nunca ante su oponente. El portugués también se equivoco al no poner la chispa que le faltaba al novillo.

Completaba cartel el colombiano Luis Miguel Castrillón. Al tercero de la tarde no lo llevó nunca toreado ni sometido por bajo ni tampoco le puso nunca la chispa ni la raza que le faltaba a su oponente, ya que el novillo por lo menos se movió y tenía ciertas opciones. Desde mi más humilde punto de vista, aquí dio síntomas de estar bastante verde y poco rodado. Con el sexto también pudo estar mucho mejor. Sobre todo por el derecho, el animal se dejó bastante, pero el colombiano nunca lo llevó toreado ni sometido en su viaje. Abusó bastante de llevarlo a media altura, colocado al hilo del pitón y sin terminar de cruzarse en la cara de su oponente. Aparte estuvo con la muleta retrasada, sin terminar de adelantársela para aprovechar el viaje del novillo. Y también, desde mi más humilde punto de vista, este novillo tenía un poco más para torear que lo que el colombiano le sacó.

En definitiva muy poco bagaje para una novillada de más de dos horas de duración.

 

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