El cartel estrella, estrellado

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19 Mayo 2009 | Escrito por Alberto Herrero

Corrida de toros. Se lidiaron 6 toros de Núñez del Cuvillo, mal presentados en general, mansos, descastados e inválidos, con la excepción del quinto que llegó con más motor al último tercio. Los lidiados en segundo y tercer lugar fueron literalmente impresentables para Madrid.


JULIÁN LÓPEZ “EL JULI”: (Azul marino y oro). Estocada trasera y tendida; Silencio. Estocada tendida, trasera y atravesada más cuatro descabellos; Silencio.

MANUEL JESÚS “EL CID”: (Tabaco y oro). Tres pinchazos y golletazo infame; Silencio. Pinchazo hondo y dos descabellos; Aplausos.

M. ÁNGEL PERERA: (Azul cobalto y oro). Bajonazo; Palmas. Pinchazo, entera y un descabello; Silencio.


Presidencia y otros: Decimotercera de feria con lleno de “no hay billetes” en tarde calurosa. Presidió don Manuel Muñoz Infante en una de las tardes más lamentables que le recordamos. Consintió que aparecieran en el ruedo una colección de toros impresentables para la categoría de Madrid y posteriormente mantuvo en la plaza los inválidos absolutos que resultaron ser el segundo y tercero de los torillos anunciados.

Presenció la corrida desde una barrera de sombra S.M. el Rey Juan Carlos I acompañado de su hija, la Infanta Dª. Elena. Tras el paseíllo, se pudieron observar en los altos del tendido 7 pancartas de desaprobación a la gestión de Taurodelta y el Consejo Taurino de la CAM.

Tercio de varas: Los tercios de varas se perpetraron como es habitual de manera deplorable. Puyazos traseros, en la paletilla y simulando un mísero picotazo en la mayoría de las segundas varas de cada toro. Simplemente destacar por acertar en la colocación de la puya a Manuel Jesús Ruiz en el quinto.

Cuadrillas: De entre las cuadrillas hay que destacar el tercio de banderillas protagonizado por José Manuel Fernández “Alcalareño” en el quinto de la tarde, tras el cual, se vio obligado a saludar montera en mano.


Hoy llegaba el gran día esperado por isidros, claveleros y taurinos. El día del cartel “rematao”, el de la reventa por las nubes, el de las tres figuras juntas. Pero por desgracia, también llegó el día del toro impresentable, pequeñajo, feo, tullido e inválido. Ese toro que tanto defienden los taurinos y anhelan las figuras. Hoy, nuevamente, lo desarrollado en la Plaza de Las Ventas no ha sido más que otro miserable engaño, otro fraude del que el público pagano, el aficionado y la propia Fiesta han vuelto a ser objeto.

Alguien debería tomar cartas en el asunto, porque programar un espectáculo como el de esta tarde, con semejante saldo vacuno apareciendo por toriles no hace sino ahondar, aún más, la estocada trapera que sufre la Fiesta desde hace años por parte, precisamente, de los que viven de ella. Mientras tanto, la empresa y lo que es peor, los organismos públicos que debieran ejercer el control sobre ella, se llenan los bolsillos y la autoridad mira para otro lado, ¿verdad Manolo…? Y el claro ejemplo se ha vivido esta tarde.

¿Y los toreros no tienen culpa? Pues mire usted, mucha. Mucha, porque se les trata como figuras y no se comportan como tales. A Madrid hay que venir a dar la cara y con TOROS, no a pasar el trámite con animalitos anovillados elegidos por todos sus veedores y que, además, desarrollan comportamientos borreguiles más que de animales de lidia. Luego llega la hora de ponerse delante y tampoco son capaces de dar un buen pase. Ausencia de emoción en la base, la que debe poner el animal encastado y poderoso, pero también falta de emoción por el lado artístico, donde la mayoría de los coletas fríen a pases mecánicamente a los febles torillos que les corresponden para aburrimiento generalizado del personal.

Caso típico es el de Julián López “El Juli”. No lo pasa bien este torero en Madrid. Y se le nota. Ni en sus tardes más redondas ha conseguido conquistar el corazón venteño y hoy precisamente no ha sido una de ellas. Volvimos a observar un Julián descolocado, citando al hilo, conduciendo la embestida siempre en línea recta - cuando no hacia fuera - y sin ajuste. Todo muy plano, muy insustancial. Receta idéntica aplicada a los dos torillos que le correspondieron y que dieron como resultado la indiferencia general del respetable.

Lo más destacable de la tarde se ha producido en el quinto y por desgracia para mal, no porque haya resultado positivo. “El Cid”, torero de Madrid y que ha firmado las mejores actuaciones en este coso de los últimos años, hoy no ha tenido su tarde. El jabonero sucio que hizo quinto, bonito de hechuras, armónico, pero de poca presencia para esta plaza, decidió venirse arriba tras las banderillas y pasar factura a su matador por el simulacro de segundo puyazo que ordenó administrar a su picador. Tras una primera serie con la izquierda con cierta firmeza y donde destacó el último natural de la tanda, la faena se fue diluyendo, a la par que el toro desarrollaba las complicaciones propias de no haber sido sometido. Perdiendo pasos, sin acertar con las distancias y sin imprimir el temple al que nos tiene acostumbrados, la faena resultó embarullada y a menos. Sobrepasado por la castita que sacó el de Cuvillo, “El Cid” lo intentó pero no pudo. Y bien que lo sentimos, pero hoy no ha estado fino el de Salteras. Antes, en el segundo de la tarde, se empeñó en justificar lo injustificable ante un animalito impresentable e inválido que don Manuel Muñoz Infante se había empeñado en mantener en el ruedo.

También actuó Perera tras su triunfo del año pasado y su heroica actuación en Otoño. Pero hoy no era tarde ni de triunfo ni de heroicidades. Por encima del también impresentable e insulso tercero, donde realizó un buen quite por gaoneras, sorteó al más decoroso de presencia aunque igualmente descastado que hizo sexto. La faena, de periferias y con el epílogo del consabido arrimón ante el moribundo animal, no fue capaz de calentar al ya por entonces aburrido y resignado público.

Concluida la corrida, todo eran caras de decepción, de cabreo, de indignación… Que si la empresa, que si las figuras, que si el presidente… Lo cierto es que en el cartel señalado por todo el mundo, alguien se olvidó de invitar al principal protagonista, porque esto, que yo sepa, sigue siendo una Plaza de Toros, no de toreros.

 

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