El fraude hecho espectáculo, presuntamente...

Ampliar Portada

05 Junio 2013 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Corrida de la Beneficencia. Se lidiaron cuatro toros del hierro anunciado Valdefresno, (2, 3º, 4y 5º) y dos de Victoriano del Río (1º y 6º); todos mansos, descastados, en general mal presentados y flojos. Después del baile de corrales desde el día anterior y al ser rechazados dicen las malas lenguas 22 toros del hierro titular, se aprobaron esas cuatro perlas y apañaron un saldo ganadero vergonzoso. ¿Sería para no tener que devolver las entradas según ordena el reglamento...presuntamente?

Se colgó el cartel de no hay billetes en tarde bochornosa que preludiaba la tormenta atmosférica, y la taurina, que se avecinaba.

En representación de la Casa Real asistió la Infanta DªElena a la que los toreros le brindaron sus correspondientes primeros toros.

Denunciar que ni la Empresa ni la Comunidad hayan tenido la consideración de adornar la plaza para lo que hasta hace unos años era considerado el festejo taurino más importante de la temporada. Tradición obliga, pero se ve que la historia se olvida muy fácilmente.

El maestro Rafael de Paula presenció la corrida sentado en el tendido 7, al ser reconocido recibió el caluroso aplauso de los aficionados.

Al finalizar el paseíllo, el público ovacionó a Juan José Padilla como muestra de respeto y ánimo.


Juan José Padilla, vestido de “azul marino y oro”. Pinchazo perdiendo la muleta y estocada baja, trasera y atravesada; aviso; ligeras palmas. Estocada media tendida y otra estocada muy baja, un descabello y recibe dos avisos; tibias palmas.

José Antonio Morante de la Puebla, vestido de “catafalco y oro”. Pinchazo sin soltar, estocada saliéndose de la suerte; pitos. Tras cinco pinchazos a los bajos que escupe el toro y recibir un aviso, cae el toro; pitos.

Sebastián Castella, vestido de “azul turquesa y oro”. Pinchazo hondo y bajo, un aviso, estocada trasera y caída, un descabello; silencio. Pinchazo hondo tendido y atravesado, aviso y descabello; ligeras palmas.


Presidencia: D. Trinidad López-Pastor; muy mala su actuación tanto por el ganado que aprobó en los corrales ¿obedeciendo a los dictados de empresa y torero…presuntamente?, como después en la plaza ya que debió haber devuelto al menos dos toros por manifiesta invalidez; recibió sonoras broncas del respetable que no le afectaron lo más mínimo a la hora de sacar el pañuelo blanco…¡cómo le gusta a este hombre ese pañuelo!

Tercio de varas: Muy mal picados, metidos bajo el peto, picotazos traseros tapando la salida y puyazos caídos, saliendo los toros sueltos y a trompicones cuando no por los suelos; casi todos escucharon ¡Picador….qué malo eres! Y que buenos somos los aficionados que aguantamos tanto despropósito.

Cuadrillas: destacar Javier Ambel el segundo par al 6º toro, con torería y cuadrando en la cara que se desmonteró y el buen oficio de José Antonio Carretero.

Primer toro: Viajero, de 549 kgs. Inválido, manso, descastado, no se empleó en varas, puyazos y picotazo traseros sale dando tumbos; sin picar. Protestas al palco. Silencio .

Segundo toro: Campanero de 538 kgs. de pésima presencia anovillado, sin casta y manso, recibe un puyazo con saña tapándole la salida y un picotazo. Pitos en el arrastre.

Tercer toro: Marchador con 540 kgs. de una invalidez penosa, manseó, con algo más de genio que el resto que incomodó al torero. En varas sale suelto tras un picotazo traserísimo y otro simulando la suerte, cae al suelo y grandes protestas al palco. Silencio.

Cuarto toro: Cardifresco, con 587 kgs. manso y descastado con mejor presencia; en varas no empuja en el primer puyazo y un segundo tapándole la salida metiéndole bajo el peto. Silencio.

Quinto toro: Cantinillo de 566 kgs. sale con más movilidad, pero manso y sin casta. Puyazo trasero y un segundo casi en la paletilla, sin picar; bronca a Aurelio Cruz. Silencio.

Sexto toro: Frenoso, con 571 kgs. manso, flojo y sin trapío para esta plaza; puyazo caído y trasero, el toro empuja y sale suelto y picotazo. Silencio.


Sí señores, estas líneas van a abundar en la palabra presuntamente término, que por desgracia, últimamente se ha impuesto en el vocabulario coloquial de nuestro país, no vaya a ser que a la que escribe le lluevan demandas. Me explico; la cosa empezó mal, muy mal con el ganado. Dicen los mentideros que el ganadero titular trajo 22 toros y que sólo pasaron cuatro que le gustaron al señorito, presuntamente, Morante de la Puebla; por lo visto empresarios, presidente, veterinarios…y demás autoridades y expertos se negaban a admitir la corrida ante los problemas que planteaba el matador y el ganadero, en lugar de llevarse todos sus toros con dignidad y firmeza, dejó cuatro con tal de cobrar en el momento pues presuntamente le debían dinero atrasado y ya está bien de sentirse estafado un año sí y otro también; la corrida con los toritos remendados se completó con dos elegidos a Victoriano del Río que presuntamente eran del agrado del torero y el gran escándalo terminó por acreditar el fraude. Así no se devuelve el papel y todos contentos. Por lo visto hubo amenazas, presuntamente, de la casa Matilla al Sr. Fraile de no volver a lidiar en Madrid si se llevaba sus toros, pero el negocio es el negocio; aunque personalmente esto no me importaría demasiado, es una ganadería que está reiteradamente en nuestra Lista Negra, no quiero que esto sea por las amenazas de los taurinos mandones y el abuso presunto de un torero.

Se trataba de la corrida de la Beneficencia, antaño festejo cumbre de la temporada que reunía al cartel triunfador de San Isidro o se convertía en el escaparate de una gran gesta de un torero de postín, ¿alguien se acuerda de aquel 4 de junio de 1970 en el que Paco Camino bordó el toreo frente a seis toros y cortó ocho orejas de las de verdad? Yo sí. ¡Qué tiempos! Cuando todavía quedaba algo de dignidad y torería… ¿Beneficencia?, pues no lo parecía: ni flores, ni guirnaldas, ni triunfadores isidriles, ni gestas, ni ná de ná. Más bien un apaño, presuntamente, para mayor gloria de los bolsillos de Morante; por lo visto se ha llevado una buena pasta por no hacer nada o casi ante toretes elegidos y con un cartel por delante y por detrás cómodo y sin problemas. Para mayor gloria de un artista que por dos verónicas y media y un buen natural con sabor torero, se ha embolsado un a respetable cantidad. Tal y como está la fiesta y con el esfuerzo económico que hacemos los aficionados, creo que nos merecemos mucho más. ¡Y no se quejará de que no se le quiere y se le espera en Madrid¡ por eso el fraude notorio es mucho más grave.

Padilla estuvo en Padilla. En su primero banderilleó a su estilo, solo destacar el tercer par de dentro a fuera. Con la muleta estuvo muy vulgar, siempre despegado a media altura y el clásico arrimón final. Al cuarto, un toro que estuvo muy mal lidiado y que banderilleó la cuadrilla, se rajó en la muleta y Padilla le toreó mal un par de tandas con el pico dejándose ver y la muleta retrasada por lo que el torete le vió y se llevó un susto sin consecuencias; volvió a la cara del bicho para ponerse muy pesado y aburrirnos a todos. En definitiva, sigo creyendo que en Madrid este torero no dice nada, por lo visto en la radio con Molés, sí.

Morante se llevó el gato al agua del negocio y nos dejó algún aroma de su torería en el quinto; pues a su primero no lo quiso ver cuando con la capa le tiró algún arreón y ahí se acabó todo. Agradecer su brevedad. Poco, poquísimo para un torero portador de esencias y de cheques al ídem: Tres tardes en Madrid y nada de nada, es demasiado para mantener el crédito. Y que no se queje del ganado, eso nosotros los aficionados que pagamos, pues bien que fuero presuntamente elegidos por él.

Castella estaba como de convidado de piedra, no hizo nada al tercero y en la muleta estuvo a merced del toro, sin dominar, ni darle distancias, el toro sacó genio hubiera necesitado de mando y posiblemente habría habido triunfo, pero ni supo ni quiso. En el sexto, empezó la faena a su estilo, previsible con esos estatuarios que levantan a ciertos públicos pero que enseñan al toro al levantar más la cabeza en vez de humillar; mal le fue a Castella que no pudo con el toro y sus embestidas sin controlarlas a base de temple por lo que la pesadez y la vulgaridad impregnaron la faena.

Y se acabó el festejo. Otra decepción; esperada, pues ya se sabe cuándo hay figuras por medio el medio-toro, la vulgaridad, el pasteleo en los corrales y en los despachos, la desvergüenza...presuntamente se hacen los dueños del cotarro. Presuntamente ayer se dio otro paso más para el fin de la fiesta de verdad ¿les sonará algo de esto en las conciencias a tanto aprovechado, presuntamente?

Comparte esta publicación

Te Recomendamos