El toro pulga se instala en Madrid

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El toro pulga se instala en Madrid

  • SEBASTIAN CASTELLA: Estocada casi entera (SILENCIO). Puñalada en la paletilla y media trasera y atravesada, dos avisos (OVACION CON SALUDOS).
  • DANIEL LUQUE: Estocada casi entera muy caída (SILENCIO). Pinchazo hondo y se echa el torillo (SILENCIO).
  • DIEGO SILVETI: Pinchazo bajo y media atravesada (PALMITAS). Estocada casi entera (SILENCIO).

Día 24 de mayo Otro día más en que se anunciaban esos artistas del denominado G-10 y otro día de pésimo resultado en el ruedo; bostezo, aburrimiento, es la nota predominante de estos salvadores de la fiesta, animalejos descastados, sin fuerza, vacíos por dentro pero que tanto gustan a estos señores coletudos del escalafón superior, de los cuales tres de ellos no debieron de pisar el ruedo.

El francés Sebastián Castella. Su primero, un sobrero de Carmen Segovia, lidiado muy mal por parte de su cuadrilla, se paró muy pronto y el matador tiró por la vía rápida acabando con el animal, por lo que su brevedad es de agradecer. En el que hacía cuarto, segundo de su lote, un torillo que se movió mucho más debido a que apenas se le picó, vimos al Castella de siempre, el de comienzo de faena con pases cambiados y remates con trincherillas, o sea el repertorio de siempre; 67 muletazos le conté, de los cuales no me quedo con ninguno porque no me dicen nada; el artista fue jaleado por los tendidos de sombra, por ese público que tiende a presumir al día siguiente que ha visto cortar orejas pero que de toreo del bueno nada de nada.

Día 24 de mayo Daniel Luque es un torero robot muy mecánico, buen capoteador pero que no pasa de ahí. Su primero fue un becerro inválido que iba y venía igual que cuando utilizamos el mando a distancia adelante y atrás. El torillo tampoco permitía mucho más, ya que doblaba las manos continuamente. En su segundo se puso muy pesado abusando del pico, del medio pase y de una pésima colocación. No sé qué méritos habrá hecho este torero para estar con las figurillas en el grupo superior o lo que sea.

Era la semana de México en Madrid, ya que Diego Silveti era el cuarto actuante azteca en lo que llevamos de feria de San Isidro (deben de estar baratos). Su actuación no la vamos a recordar, ya que es otro pegapases más y no hace honor a su apellido de saga torera. Con el que abrió la tarde, un toro que debió ser devuelto, nunca se acopló con él y no pasó de la vulgaridad y con el que cerraba la tarde, un toro de casi seis años, muy mal lidiado por parte de su cuadrilla y que al final terminó desarrollando sentido, en ningún momento pudo con él.

Y así terminó otra tarde de figuras, con el aburrimiento como la nota predominante en esta feria de San Isidro.

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