¿Eran victorinos?

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¿Eran victorinos?

  • ANTONIO FERRERA: (blanco y oro con cabos negros). 1º) AVISO antes de entrar a matar, dos pinchazos sin soltar, estocada baja atravesada. PALMAS saludadas desde el callejón. 4º) Dos pinchazos sin soltar, tres pinchazos más y bajonazo navajero. PITOS.
  • DIEGO URDIALES: (gris plomo y oro). 2º) Pinchazo hondo atravesado que escupe, media muy baja atravesada, AVISO y estocada. ALGUNOS PITOS. 5º) Pinchazo hondo que escupe, estocada, AVISO. SILENCIO.
  • ALBERTO AGUILAR: (espuma de mar y oro). 3º) Estocada caída y delantera, OREJA. 6º) Media atravesada y dos descabellos. VUELTA AL RUEDO.

Esta era la pregunta que se hacían unos a otros en el 7 al final de la corrida de hoy: ¿Eran victorinos? “Pues sí - se decía - eran victorinos porque llevaban el hierro y la divisa, alguno lo parecía más, pero no eran como los que conocemos muy bien desde hace tiempo, menos poder, menos casta, menos cara y tampoco sus tradicionales malévolas intenciones”.

Día 08 de junio Otro insistía para contestarle: “Ya no hay alimañas, algunos se comportan como los del monoencaste y para colmo, hoy, más de uno les ha dejado estar en la oreja a Ferrera y a Urdiales e incluso éste último se ha dado el arrimón en su segundo y no ha salido por los aires. Antes, al contrario, se ha quedado parado y miraba al arnedano con cara de cadáver pero sin arrancársele. Parecía un domecq tonto”.

Un tercero, asistente a la conversación, añadía: “Al primero de Ferrera le han dado en varas y ha llegado a la muleta parado, dócil, obediente pero sin emoción alguna y a base de intentarlo el torero en las cercanías, incluso le ha alargado las embestidas, que han sido templadas y sin sobresaltar al torero. Era un cadáver como los de días anteriores, no parecía un victorino y aunque protestado en su salida por su poca presencia ha sido ovacionado por el público (no por los aficionados) en el arrastre por colaborador. Y si lo llega a matar bien quién sabe. Y en el otro la poca casta que ha sacado el toro ha sido demasiado para Ferrera, que ha estado vulgar en banderillas, clavando a cabeza pasada (y a veces a medio toro pasado) y ha hecho el numerito del retrovisor y el del quiebro por los adentros pero sin apretarse mucho. Y además lo mató de navajera en los bajos, siendo pitado por ello”.

Otro decía: “Pues al primero de Urdiales, protestado al salir por ser una raspa y sin saber por qué fue aprobado, creo que se equivocaron al dejarle crudo y darle poco, con lo que se creció en banderillas, quedó gazapón y el torero no pudo con la castita, poca, que sacó. Y fue aplaudido al final porque estuvo por encima del torero. Y el quinto llegó muerto a la muleta y por eso se dió el arrimón, pero esta vez fue protestado, no como cuando se lo dió Castella, que le aplaudieron. Qué diferente público el de entonces al de hoy, pues esta tarde vinieron a ver antes a los toros que a los toreros. Y qué diferencia de trato”.

Y otro más insistía: “El tercero era una sardina sin trapío ni cuernos, vergonzoso para esta plaza y para el ganadero, pero luego fue el más parecido a los victorinos de antes, pues se revolvía y le complicaba al torero al tercer muletazo que le daban por el mismo sitio, por lo que las series tuvieron que ser cortas. Como Aguilar estuvo muy valiente y plantando cara, al matarlo de caída y delantera la gente pidió la oreja y esta vez nadie protestó. Ni siquiera el 7. Es la primera vez que pasa este año al cortar una oreja aquí. Porque hubo emoción y verdad. El problema de Aguilar fue no enterarse hasta el final de la faena al último de la tarde del pitón izquierdo que tenía, algo que la gente sospechaba, pero que en cuanto lo vió se lo echó en cara al torero, perdiendo la ocasión de Puerta Grande, posiblemente la de su vida. Por eso nos esconden tantos toros, porque si no fuera así aún protestaríamos más”.

Día 08 de junio El más enterado apostillaba saliendo rápidamente hacia el metro: “Sin embargo, todos han muerto con la boca cerrada, se les ha puesto de lejos (a veces demasiado) en varas para lucirlos, se han arrancado bien pero con escasa fuerza ni apretar como los antiguos victorinos y casi todos fueron cárdenos aunque alguno se vió que es un producto de cruces extraños. Algo han hecho a esta vacada que creo que por ganar en docilidad ha perdido casta y su verdadera identidad y personalidad, algo que van a tardar muchos años en recuperar, si es que lo consiguen, que no es nada fácil. Y yo creo que ha sido Victorinín (el padre ya está mayor) el culpable de echar agua al vino y ese es un pecado que va a pagar con creces”.

Creo que entre todas estas opiniones habían contado la corrida, los toros mejor que la media general de este año pero mucho menos que la que tenían los “victorinos” de antes. Y los toreros mal Ferrera y Urdiales y Aguilar rozando el triunfo pero sin saber rematarlo. Todo muy frustrante por una u otra razón.

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