¡Estos toros no, por favor!

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¡Estos toros no, por favor!

  • José Pedro Prados El Fundi: vestido de grana y oro; Bajonazo, ligeras palmas. Brindó el tercer toro al público; media estocada delantera. Saludos desde el tercio.
  • Manuel Jesús El Cid: vestido de rosa y oro; dos pinchazos, estocada caída, atravesada y trasera; un aviso y aplausos. Tres pinchazos, aviso y estocada tendida, atravesada y contraria. Silencio.
  • Daniel Luque: de rosa y oro; estocada caída, trasera y atravesada; silencio. Media estocada caída, trasera y dos descabellos; silencio.

Día 05 de octubre ¿Qué ha hecho la afición de Madrid para tener que sufrir cada temporada con dos o tres corridas de este hierro? Nada más que pagar y pagar su entrada para poder ver en el ruedo toros de lidia y no animales descastados, inválidos que salen por chiqueros una tarde sí y otra también. Es desesperante.

Se despedía un torero; sí señores, un torero de verdad, El Fundi. De esos que se han ganado el respeto matando lo que no quieren las figuras, sabiendo de lidia y de torear pero que cuando estaba recogiendo los frutos de su entrega y torería, percances, cornadas y disgustos le han obligado a retirarse, pues hay que reconocer que no pasa por un buen momento. Eso sí, respeto a un señor torero ¡qué poquitos van quedando! Por eso la tarde de ayer no hizo justicia con su trayectoria; tuvo un pésimo lote que además de flojedad , no le dio ninguna facilidad. A su primero que le medía reservón y con peligro, le intentó torear pero sin acoplarse, con miedo ante los arreones inciertos de descastado toro, seguramente en otros tiempos Fundi se hubiera hecho con él pero… En su segundo tampoco hizo nada, el toro cabeceaba inválido defendiéndose, con caídas, intentando el torero meterlo en la muleta pero sin posibilidad, enganchones y trasteo para machetearle y acabar con él. Así ha pasado por Madrid en su última tarde un torero dignísimo, con pundonor y grandes conocimientos del toro que habría merecido un broche más brillante para su carrera en este coso.

Día 05 de octubre El que no se despedía era El Cid al que le tocó el mejor lote. Brindó su primer toro al público y comenzó una faena por naturales que parecía presagiar toreo del bueno, dos naturales y uno de pecho merecieron la pena; después se echó la muleta a la derecha y por ese buen pitón dio dos tandas con gusto pero sin hondura, mal colocado a media altura la faena fue a menos y su fallo a espadas hizo perder lustre a su labor y entusiasmo en el público. En el quinto, toreo vulgar con las dos manos, con caídas del animal y arrimón final sin mérito alguno, citando retrasado y tirando de oficio pero sin interés. La vulgaridad ha sido la tónica de su labor y el crédito que este torero ha tenido siempre en Madrid se ha acabado.

Daniel Luque, precedido siempre con la aureola de torero artista, parecía que venía con más entusiasmo, quitó siempre que le correspondió y en sus toros intentó lucirse con el capote aunque sin lograrlo; verónicas superficiales, fuera de cacho y sin hondura. Con la muleta, no dijo nada; estuvo frío sin emoción, y en el sexto se puso pesado con un toreo a media altura sin ninguna calidad; ante esto el público cansado y aburrido le pidió que acabara con el animal. Nada reseñable se puede decir de su actuación, eso es, quizás, lo peor que se puede decir de un torero.

Un último ruego a la empresa ¡por favor, que no vuelvan a traer toros de esta ganadería!

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