Final sin ganador...justo

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11 Octubre 2009 | Escrita por Pedro del Cerro

Se lidiaron seis novillos de Antonio San Román.Salvo el segundo y sexto, los demás no dieron juego, aunque estuvieron bien presentados y en muchas plazas podían haber sido lidiados como toros, por hechuras y peso. No podemos destacar ningún novillo, ya que los dos mencionados estuvieron pésimamente lidiados y sus respectivos novilleros no pudieron con ellos.


MARIO AGUILAR: (sangre de toro y oro). Estocada caída. Palmitas. Estocada tendida, perdiendo la muleta. Palmitas.

JAVIER CORTES: (de azul marino y oro). Estocada y descabello .Saludos tras aviso. Tres pinchazos y estocada caída. Saludos tras dos avisos.

MIGUEL HIDALGO: (de azul marino y oro). Dos pinchazos, estocada. Silencio. Pinchazo y dos descabellos. Media estocada. Silencio tras aviso.


Suerte de varas: Desgraciadamente, una vez más, el primer tercio fue protagonista, no por lo positivo sino por lo contrario. Debido a la pésima lidia, el segundo novillo fue picado las dos veces por el caballo que hacía puerta. El caballo que picó el tercero iba hacia atrás en vez de hacia delante. Y pregunto: ¿sería porque el picador no sabia montar? El quinto novillo también fue picado por el caballo que hacía puerta. Lo único reseñable para bien fue la segunda vara que puso Tito Sandoval al primer novillo. Doce intentos de puyazos y sólo un acierto; mal porcentaje, en resumen.

Presidente: D. Trinidad López-Pastor Expósito, sin comentarios. Nada especial que reseñar.


Tarde de mucha expectación, como siempre. Era la final del concurso llevado a cabo por la empresa Taurodelta, llamado el Ciclo de las ocho Naciones. Cuatro novilladas, todas durante el mes de agosto, para encontrar tres finalistas. El premio de la final era un contrato para la próxima feria de San Isidro y debió quedar desierto, aunque no ocurrió así.

Mario Aguilar no pudo frenar el toro de salida, al quedar la lidia manifiestamente desorganizada. En ningún momento pudo el “manito” concentrar la atención del público. Los novillos no le ayudaron, es cierto, pero en una final con un contrato importante como premio podía haber estado al menos “en novillero”. No fue su día, le hemos visto mucho mejor y con gran soltura con el capote en otras ocasiones. Las “palmitas” recibidas al final de sus dos actuaciones creo que fueron más fruto de la presencia de sus incondicionales que a su buen hacer.

Javier Cortés también vino acompañado por sus incondicionales. Empezó con el factor común de la tarde, la pésima lidia. Los de oro, aunque sean aprendices de torero como hoy, tienen que saber que ellos son responsables de dar las órdenes o indicaciones a sus cuadrillas para, como un equipo, lidiar el novillo de la manera más adecuada. No hay dos lidias iguales y es por ello por lo que unos pocos aficionados pueden disfrutar. Especialmente cuando no hay otros alicientes, como por ejemplo, novillos con casta, novilleros que torean en su sitio o un valiente segundo tercio, como se hacía antaño, especialmente en las novilladas. Javier tuvo la fortuna de sortear un buen primer novillo, al que pudo haberle hecho faena al final. Sin embargo fue de más a menos, alargando en demasía el ultimo tercio. Mató aceptablemente y obtuvo un merecido aplauso que saludó desde el tercio. Intentó luego una vuelta al ruedo pero gracias a las protestas especialmente del tendido 7 desistió. Su segundo novillo, debido a su falta de fuerza, no le ayudó mucho pero creemos que pudo haber hecho bastante más. Mató muy mal, lo que le imposibilitó dar al menos la vuelta al ruedo. La salida al tercio sí que le fue pedida una vez más por sus incondicionales y el poco aforo que había en la plaza le ayudó a saludar.

Miguel Hidalgo, tuvo mala suerte con su primero, debido a sus pocas fuerzas. Lo intentó pero el toreo era imposible. Su segundo, que hacía sexto, tenía algo de casta aunque la faltaba bravura. Muy manso en el caballo, se puso difícil en el segundo tercio. Por cierto, Juan José Rueda “El Ruso” aún no se ha recuperado del todo, le falta confianza... y aún se acuerda del “tabaco” recibido en esta plaza. Le costó un mundo banderillear a este sexto. Miguel Hidalgo tampoco aprovechó su oportunidad, pues a un novillo manso pero encastado se le puede lidiar y si eso se hace bien en Las Ventas incluso se puede llegar a triunfar.

En resumen, tarde aburrida y con dificultad para explicar en una crónica. La gran sorpresa nos la llevamos a la mañana siguiente, al ver en la página web de Las Ventas que el ganador del “Ocho Naciones” había sido Javier Cortés. Ni siquiera se atrevieron a anunciarlo al final de la novillada. Por lo que pudimos ver en la plaza debería haber quedado desierto, pero los que mandan son los de Taurodelta S.A. y es la empresa quien paga a los novilleros y dan o quitan contratos.

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