Fuimos con calor e ilusión

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16 Agosto 2009 | Escrito por Roberto García Yuste

Seis novillos de la ganadería de “Torrehandilla” creada por la separación de la ganadería de Jandilla y que aun no posee antigüedad. Muy bien presentados, serios, con un peso medio de 523 kg y cinco de ellos a punto de de cumplir los cuatros años. Ninguno de ellos se comía a nadie, pues estuvieron escasos de fuerza y de casta, todos se dejaron, estando por encima de los novilleros.


DIEGO LLEONART: media estocada (ovación) y estocada casi entera y descabello (ovación).

PACO CHAVES (Nuevo en esta plaza): estocada baja (oreja) y dos pinchazos y estocada (palmas).

ANTONIO ROSALES (Nuevo en esta plaza): Estocada desprendida. AVISO. SILENCIO. Pinchazo y estocada trasera. AVISO. VUELTA AL RUEDO POR SU CUENTA.


Presidencia: Don Manuel Muñoz Infante. Sin demasiadas complicaciones.

Suerte de varas y otros datos: la novedad sería que se picó bien, pero seguimos en la mismas andadas, se picó fatal, como ya nos quieren acostumbrar. El primer puyazo una exageración, colocado en una paletilla o trasero y el segundo encuentro simplemente un picotazo.

La plaza registró una paupérrima entrada, un quinto de plaza aproximadamente, en tarde muy calurosa.


Con un calor sofocante empezó la novillada, con la ilusión de ver a dos debutantes en nuestra plaza, pero poco a poco el calor se fue y con él la ilusión, pues los novilleros debutantes no deslumbraron como esperábamos y los novillos no nos emocionaron como hubiéramos querido…

Así, con la ilusión de cada tarde es como vamos los aficionados, siempre con el “haber si hoy puede ser ese día que todos esperamos, el de ver torear de verdad, de presenciar una gran suerte de varas, de ver que salga el toro bravo que nos emocione”…y pasan los días y nada, termina la corrida y con ella la ilusión hasta el domingo que viene, pero esto nos pasa a los que amamos la fiesta, porque a la gente que ayer poblaba los tendidos de nuestra plaza, esto no les preocupa ni lo más mínimo, ellos se lo pasaron en grande y con un fuerte dolor de manos, pues están muy bien enseñados; tantos los güiris como los “autobuses” que acompañan a los actuantes ya que aplauden todo, desde que sale el alguacilillo pasando por el momento cumbre que es la salida del toro, la cual se recibe con una fuerte ovación y fuertes gritos, seguidamente, aunque el picador no pique o lo haga mal, también se le aplaude porque va muy elegante encima de un caballo. Luego al banderillero aunque ponga banderillas de una en una ¡y como no! al matador, aunque éste no lo esté haciendo bien ¡¡¡o se quite las zapatillas!!! Y si lo están pasando bien pues palmas de tango… El juego de los novillos de la ganaderia de Torrehandilla fue bastante deslucido pues a su muy seria presencia, debido a que cinco de ellos serian toros antes de que terminase el año, hay que sumarle su falta de casta, pues fueron muy sosos, sin transmitir nada de peligro ni emoción en el tendido. El primero fue el más flojo, aun así se dejaron y los novilleros no supieron sacarles más provecho.

Abría el cartel el castellonense Diego Lleonart al que le tocaron en suerte dos ejemplares bien diferentes, el primero fue muy soso y flojo y el cuarto era un verdadero tío -mas de una figura no matará un toro como este novillo durante esta temporada-, desarrolló genio y el novillero no supo o no quiso saber nada de él. Con el primero estuvo aseado aunque se le vio falto de ganas e ilusión, una pena, pues es un novillero que apuntaba muy alto desde que se convirtió en el único espada que ha indultado un novillo en Castellón... esperemos que remonte el vuelo.

Paco Chaves, torero extremeño de gran variedad, fue quien realizó lo más destacado del festejo, pues despachó a sus dos enemigos con sendos estoconazos, haciendo la suerte correctamente y volcándose a la hora del encuentro, tirándose de verdad. Sería interesante seguirle en sucesivas actuaciones para saber si podemos tener delante a un gran estoqueador o tan sólo ha sido un espejismo. Puso banderillas discretamente y con la muleta le faltaron ideas, en su primero dio una vuelta al ruedo por su cuenta y con el quinto, un puro Jandilla que tenía más tranco y era más exigente, se le vieron muchas lagunas...

Cerraba la terna el madrileño Antonio Rosales, quien se preocupó más de llevar un autobús de Leganés a los tendidos que de la pésima lidia que se dieron a sus dos ejemplares. Con su primero estuvo muy discreto y con el último del encierro, el más noble, no terminó de acoplarse. Aunque en algún muletazo corrió bien la mano, estuvo por debajo del novillo, mató de pinchazo y estocada trasera y aprovechó que sólo quedaban sus paisanos en el tendido para dar una vuelta al ruedo. El domingo que viene volveremos con la misma ilusión, así somos los aficionados.

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