Gracias al sobrero se salva la tarde

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10 de mayo de 2014 | Escrito por José Carlos Fernández-Villaverde y de Silva | Fotografías de Constante

Corrida de Toros. Primer festejo de la feria. Corrida de toros, 6 toros de Martín Lorca, Se lidiaron cinco toros y un sobrero de Vellosino (3º). Todos bien presentados pero deslucidos y falta notable de casta. El sobrero salió como manso y murió como manso pero durante la lidia se comportó como encastado y noble, fue a más. Salvo para el sobrero que recibió una sonora ovación, todos los demás fueron despedidos con silencio y pitos el 5º.


Ángel Teruel: Rosa palo y oro: Estocada delantera, silencio; pinchazo estocada haciendo guardia, silencio.

Miguel Tendero: Azul cielo y oro, pinchazo estocada caída, silencio; dos pinchazos estocada caída, pitos.

Juan del Álamo: Blanco y oro, buena estocada oreja; cuatro pinchazos y estocada tras aviso, saludos.


Presidencia: Don Cesar Gómez Rodríguez. Sin nada especial que reseñar salvo que saca con demasiada rapidez el pañuelo, incluso a veces sin el toro estar parado debidamente, causando una pequeña crisis en el primer tercio. Situando el caballo en el lugar no debido. Pregunto si no es motivado por la influencia de la televisión y su afán de hacer desaparecer los tiempos muertos que tan importantes son en la lidia. Hizo bien en devolver rápidamente el inválido tercero, sin alborotar a los aficionados.

Tercio de varas: ¡Qué pena! Ya lo picadores se creen en plaza de segunda o quizás en la de primera y solo piensan en el “monopuyazo”. ¿Por qué hacen del primer puyazo el más largo? Lo importante es ver cómo toma la segunda pues el toro ya sabe entonces que yendo al caballo le van hacer daño. Allí se mide la bravura. El único picador que hizo esto en toda la tarde fue Oscar Bernal en el sexto. Gran tercio siendo ovacionado por toda la plaza. Lo que demuestra que si se efectúa bien, es muy apreciado por el público.
 


Ver una corrida buena es una lotería. Con muy pocos números premiados y hablo de una buena dejando los calificativos ya casi imposibles como emocionante, brava, encastada, interesante, dura, complicada etc. etc.

Esta tarde hubiera sido una muy dura de soportar si no es por el sobrero Vellosino y las ganas de agradar de Juan del Álamo.

Ángel Teruel en su primero, que fue noble y con suficiente movilidad para hacerle una faena pasable, no quiso o no pudo aprovechar estas condiciones. Hubo en este toro un buen segundo tercio que obligó a desmonterarse al banderillero Fernando Téllez.

No comprendo el excesivo cuidado que tuvo en este su primer toro ya que durante toda la lidia, el animal no hizo nada que supusiera un peligro. En su segundo, cuarto de la tarde, con muy poca fuerza solo pudo sacar una serie de “monopases” que aburrieron al respetable que pidió con insistencia su fin, sin que el torero les hiciera caso. Total, mucho aburrimiento; esperemos que en su próxima actuación tenga más suerte con el ganado y él venga con más ganas de agradar al público sufridor.

Miguel Tendero, que sustituía a David Galán cogido en Sevilla, tampoco tiene mucho que ofrecer. Parece que viene a cumplir el expediente sin importarle las posibles consecuencias negativas que para su futuro tiene una mala actuación en Las Ventas.

En su primer toro, que fue levemente picado, empezó la faena en los medios pero totalmente fuera de cacho y además a tal distancia del animal que muchas veces corría peligro que el toro lo viera. La nobleza y total falta de casta del toro le salvo de un posible percance. El público por supuesto muy aburrido, le pidió que cortase la faena y el torero con buen criterio les hizo caso.

A su segundo toro, el quinto de la tarde, con mucho cuerno y cinqueño, le faltó motor y el matador no quiso verlo. Lo despachó mal y tanto el toro como el torero cosecharon una buena y merecida pitada.

Llegó el sobrero que sustituía al tercero inválido; un toro grande y cinqueño, que tardó en centrarse ya que salió suelto y la lidia de la cuadrilla fue pésima al no poder controlar al toro. Mal primer tercio, fue en el segundo cuando se empezó a descubrir la posibilidad de una faena seria por ambas manos. El toro fue mejorando y Juan del Álamo le sacó unas series de cinco pases por la derecha y al natural que calaron en el público. El toro hasta hizo el avión. Lo supo cuidar y sobre todo supo el matador cuándo acabar la faena, cosa tan difícil hoy en día. Lo mató con una estocada que produjo la petición de oreja. No hubo ninguna protesta por el trofeo concedido; y ya se sabe, un trofeo en Las Ventas significa dos orejas en cualquier plaza de segunda y quizás de primera.

En su último toro, sexto de la tarde, se le vio con el mismo ánimo que en su primero. Lo recibió y cuidó, mandando y dirigiendo a la cuadrilla, especialmente al picador que se lució y fue merecidamente ovacionado. Juan de Álamo, con personalidad y mucho aplomo supo llevar al toro en todo momento; quizás pecó de demasiado castigo con los pases por bajo con los que empezó el tercer tercio. Valiente, siendo aparatosamente volteado sin consecuencias. Se olía la posibilidad de trofeo y Puerta Grande. Había conquistado al público y los tendidos estaban a la espera de la suerte suprema, en la que desgraciadamente fallo, pinchando cuatro veces. Dejó un muy buen sabor de boca y en Madrid se le espera para una posible sustitución. En definitiva, Juan del Álamo supo aprovechar su oportunidad.

 

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