La casta de dos toreros

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28 Mayo 2010 | Escrito por Joaquín Monfil | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Sólo se aprobaron cuatro de la ganadería portuguesa de Palha y la corrida se remendó con dos colorados de El Torreón, muy bien presentados y de imponentes arboladuras lidiados en 5º y 6º lugar. Los aprobados de la vacada anunciada irregulares, de poca presencia, alguno anovillado, que parecieron peores y desarrollaron peligro por la inadecuada lidia recibida, justos de casta y de fuerza. Excepto a 1º y 4º, los más complicados, a todos los demás, incluídos los dos remiendos, se les pudo hacer mucho más.

1º) Provechoso. De poca presencia y flojo, entró a un puyazo arriba y trasero de Francisco Plazas, durmiéndose en el peto y un picotazo, ambos sin apretar ni entregarse. Se defendió en el resto de la lidia por sus pocas fuerzas. Silenciado en su arrastre.
2º) Marismo. Con casta y recorrido. Tomó dos varas traseras de Manuel José Bernal y en la muleta se quedó con la cara alta. Robleño no intentó bajarle la mano y así nunca pudo con él. Ovación en el arrastre.
3º) Lezirio. Anovillado, de escasa presencia, tomó una vara trasera y caída al relance de Teo Caballero y otra también al relance trasera y caída aunque esta vez rectificó el puyazo. En la muleta tuvo un gran pitón izquierdo desaprovechado por su matador posiblemente por su falta de rodaje. Gran ovación en su arrastre que la mulillas ralentizaron.
4º) Cesguno. Manso y falto de recorrido de salida. Nicolás Montiel le recetó una vara larga trasera y caída y otra igual. En banderillas se quedó reservón pero junto con Casanova y Arruga, que parecían picados el uno con el otro, protagonizaron un segundo tercio que ha sido lo mejor de la feria. Silencio en el arrastre.
5º) Bonoloto. Gran trapío y justo de casta este de El Torreón. Como no se le paró de salida en cuanto abrieron la puerta de cuadrilla y vió alospicadores se arrancó y recibió del de puerta una vara larga arriba y trasera, empleándose. Puesto luego en suerte se arrancó bien a Juan Francisco doblado que le puso unatrasera y larga, con el toro apretando. Nos quedamos sin saber qué hubiese pasado en una tercera entrada, al pedir el cambio Robleño. En la muleta se quedó corto y defendiéndose pero su gran cornamenta dió emoción al arrimón. Ovación en el arrastre.
6º) Descarado. Gran trapío pero manso y en el límite de casta y fuerzas. Tomó dos picotazos de José María Expósito. Quedó noble para la muleta pero se quedó inédito al no estar a su altura el matador. Palmitas en su arrastre.


JESÚS MILLÁN: (grana y oro). Media baja y atravesada que escupe el toro, pinchazo sin soltar, media baja y atravesada, estocada corta caída y atravesada y descabello. PITOS. Dos pinchazos, media atravesada y el toro se va a echar cerca de toriles. PITOS.

FERNANDO ROBLEÑO: (blanco y oro con cabos negros).Bajonazo. PITOS. Estocada caída y atravesada. OREJA con protestas.

FCO. JAVIER CORPAS: (salmón y oro con cabos blancos).Pinchazo, sartenazo en los bajos y se queda con la espada. Descabello. PITOS. Pinchazo y bajonazo. AVISO. SILENCIO.


Cuadrillas: Destacaron especialmente en la brega Jesús Romero y Miguel Martín. Con los palos Carlos Casanova y Jesús Arruga protagonizaron un tercio excepcional en el cuarto de la tarde. Los picadores mal, picando trasero y caído, como siempre.

Presidencia y otros: En el palco don Trinidad López-Pastor. Tras el lío de corrales mañanero, mostró su poca afición al privarnos de ver una tercera entrada (aunque hubiese sido con el regatón) del quinto de la tarde, aceptando la petición de cambio de Robleño, copartícipe de la frustración de los aficionados. Concedió la oreja de este toro con una petición dudosamente mayoritaria, por lo que recibió palmas de tango desde los tendidos 7 y 8. Tarde nublada, con viento decreciente durante el festejo. Casi lleno.


Hoy, por fin, en la penúltima corrida de a pie de la feria de San Isidro, hubo un estallido de emoción compartido por la totalidad de espectadores, sin excepción. Así era antes muchas veces, aunque ahora las trampas o incapacidad de la mayoría de actores hacen que la unanimidad brille por su ausencia. Pero, curiosamente, no estuvo a cargo de los espadas sino de dos toreros de plata, hoy de azabache, que completaron un tercio de banderillas extraordinario. Fue en el cuarto de la tarde, un “palha” de poca presencia, indigno de esta plaza, como los otros tres que presentó el ganadero luso, que llegó al segundo tercio con muy malas intenciones tras un tercio de varas horrible, donde ni su matador Millán ni su lidiador Bermejo fueron capaces de ponerlo en suerte adecuadamente, entrando las dos veces al relance del picador Montiel, que le recetó dos varas traseras y caídas casi en el brazuelo. El toro esperó receloso a Carlos Casanova en el primer par y cuando éste intentó cuartearle para embrocar Carlos se quedó sin toro al no arrancarse y pareó al aire, perdiendo el equilibrio. El toro, al verlo a su merced se dirigió hacia él, le empitonó por debajo y lo lanzó a las alturas y al caer le tiró varios derrotes sin que, por fortuna, le alcanzaran, arrollándole y pisoteándole una vez que cayó a la arena. Hecho el quite, Carlos, sin mirarse, se levantó a toda prisa y con la cara ensangrentada pidió otro par de garapullos, se fué de nuevo al toro y esta vez le colocó por el pitón izquierdo un monumental par reunido y asomándose al balcón. Enorme ovación. A continuación, Jesús Arruga, el tercero de la cuadrilla, le puso por el derecho otro gran par arriba reunido, aunque el toro le tiró un derrote en el embroque y por fortuna le desgarró sólo la taleguilla. Casanova cerró con otro gran par similar al primero. Toda la plaza, unánimemente, se levantó como si fuera con un resorte y aplaudió con fuerza el emocionante tercio. Ha sido sin discusión el momento cumbre de la feria.

Sólo habían sido aprobados cuatro birriosos “palhas” por la mañana, sin presencia, ni cuajo, ni remate, ni excesivos pitones (cómo serían los rechazados), al límite de las fuerzas y de la casta, pero que a pesar de ello asustaron a los de a pie. Todos tomaban precauciones. Y el caso es que luego sólo mostraron peligro cuando eran mal lidiados, pero no se comían a nadie. Incluso al segundo y tercero, con gran transmisión, se les debieron cortar las orejas. Millán fue el único de la terna que mató los dos titulares, que fueron además los dos más mansos, descastados y faltos de fuerza de la corrida, por lo que sólo se defendieron y protestaron en la muleta. Él se esforzó pero en ningún momento supo cómo resolver aquello. Tal vez si se hubiese doblado inicialmente por bajo y mandado más...quién sabe. Pero sus actuaciones son cada vez más espaciadas y la falta de práctica se le nota.

El primero de Robleño fue un feo y anovillado “palha” que aún no sabemos cómo se salvó de la quema del reconocimiento. Llegó a la muleta embistiendo siempre sin humillar (esos puyazos traseros...). Fernando, en lugar de bajar la mano le remató los pases siempre por arriba y nunca lo dominó, aunque todos pensamos que a este toro, que se arrancaba de lejos y tenía transmisión, podía haberle hecho mucho más. El quinto era el primer remiendo de El Torreón, inmenso colorado, con trapío y mucha cara, parecía el padre de los “palhas” anteriores. Fernando inició la faena sin saber muy bien qué hacer ni cómo poderle, aunque poco a poco se fué metiendo entre los enormes pitones y aunque sin alargar los pases ni ligarlos, consiguió asustar al toro...y a los isidros del 5 y el 6, que se rompían las manos aplaudiendo. En esta plaza se premia cada vez más el arrimón. Cierto es que este toro era mucho más ofensivo y aparentemente más peligroso que aquéllos con los que se lo dan ciertas figuras especialistas en cortar orejas así, aunque no se toree. Acabó con el burel con una estocada desprendida y atravesada pero de efecto fulminante y aparecieron muchos pañuelos en la plaza, aunque dudo que hubiese mayoría. El señor Trinidad le dió la oreja y las palmas de tango del 7 mostraron la división de opiniones.

Corpas sólo toreó una vez el pasado año y fue aquí, en Madrid, cortando la oreja de un toro de María Cascón, uno de los mejores de la temporada y premiado con la vuelta al ruedo. Este año ha toreado muy poco porque sólo le contabilizamos dos paseíllos. Y se le nota su falta de oficio. No tiene malas maneras pero se le fueron dos toros de triunfo. Sorteó el mejor “palha” para la muleta, el tercero, con un pitón izquierdo de escándalo...y eso en Madrid no se puede desaprovechar. Y el remiendo de El Torreón que hizo sexto, tan bien presentado como su hermano, el quinto, era otro toro para el triunfo, al que tampoco supo cómo meterle mano.

Al final, todo el mundo salía contento por haberse emocionado con un tercio glorioso aunque los del 7 estaban divididos, porque muchos creían que se había otorgado otra oreja pueblerina, de isidros o de autocar, rebajando una vez más la categoría de la plaza. Claro que para eso están ahí el señor del palco y los empresarios, que van a dejar Madrid como un solar de pueblo cuando se vayan...si antes alguien con suficiente autoridad no hace algo y lo remedia.

 

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