La Fiesta y la afición se merecen un respeto

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La Fiesta y la afición se merecen un respeto

  • José Pedro Prados “El Fundi”: vestido de grana y azabache; se despedía del público de Madrid. Cuatro pinchazos y dos descabellos, pitos. Varios pinchazos que el toro despide, llegando uno a pasar la barrera y rozar la chaquetilla de Uceda, varios intentos de descabello y tres avisos, ligeros pitos y aplausos al torero.
  • José Ignacio Uceda Leal: de azul pavo y oro; cinco pinchazos y estocada baja; silencio. Aviso, tres pinchazos y estocada, segundo aviso; silencio.
  • Rubén Pinar: vestido de verde oliva y oro; Bajonazo, aviso y ovación desde el tercio. Dos pinchazos, estocada y tres descabellos, aviso; silencio.

Día 20 de mayo Como la fiesta tiene pocos problemas con la falta de casta, los abusos de los empresarios, la falta de torería de muchos toreros, las corridas completas que “misteriosamente” dejan de valer en unos meses para Las Ventas etc.etc., pues ayer, además, se sumó la torrencial lluvia que empezó a caer poco antes del comienzo de la corrida y que arreció a partir de las siete de la tarde. Pero claro, como el coso presentaba casi un lleno, la empresa y el presidente - ¿qué podían opinar los toreros…? - decidieron tras veinte minutos de espera, tirar para adelante con el festejo ¿Se acuerdan cómo fue suspendida la novillada del 29 de abril con mucha menos lluvia? Pero entonces el cobro del seguro por suspensión era mucho más rentable. Vergonzoso.

Falta de respeto a los aficionados que sufrieron las incomodidades y a los que se les impidió ver un espectáculo completo; también a los profesionales que tuvieron que actuar en unas condiciones penosas para la lidia y por supuesto desprecio total a la fiesta, pues no pudimos ver el comportamiento de los toros, ni valorar adecuadamente la actuación de los toreros. En tales circunstancias, lo lógico habría sido suspender el festejo y no así, que el público se puso a favor de los toreros y claro alguno se aprovechó para ocultar su incapacidad de lidiar semejante encierro. Dicho esto, vaya por delante el mérito que tuvieron de estar ahí delante de los toros con más trapío que han salido hasta ahora este San Isidro mientras caía una lluvia torrencial y el ruedo era enormemente peligroso.

A El Fundi, le tocó un lote peligroso y que al ser muy mal lidiado desarrolló peligro; este torero, digno y respetado por su carrera profesional, estuvo muy medroso, falto de ideas y sin sitio; no supo darle la lidia adecuada y en el cuarto pasó un verdadero calvario para entrar a matar: saliéndose de la suerte, con miedo, perdiendo la muleta…escuchó los tres avisos en la tarde de su despedida. La empresa ya le ha ofrecido otro festejo ¡qué menos! para reparar el desaguisado pero el mal está hecho. Hace bien este torero en retirarse; ayer, con la lluvia justificó su fracaso que en el fondo demuestra su falta de sitio en la actualidad. Parece que no está en su mejor momento aunque por su trayectoria es una figura muy digna que merece irse con la cabeza alta. Y parte de la afición le tributó su reconocimiento al salir de la plaza.

Uceda también pasó un calvario con la espada. Paradojas de la tarde, el quizás mejor estoqueador del escalafón escuchó tres avisos, uno en el primero y dos en el quinto ¿La arena resbaladiza, los nervios, querer matar en lo alto y fallar, mal lidiados los toros…? El caso es que no les supo dominar por bajo y se quedaron sin humillar y tapándose la muerte; así no hubo manera. Borrón en un torero digno y gran matador. Sólo vimos intentos de lancear al primero y toreo vulgar voluntarioso y valiente pero sin entender a sus toros y empeñarse en dar derechazos sin mando ni sitio; la excepción fueron unas muy toreras verónicas de recibo al quinto.

Día 20 de mayo A Rubén Pinar le tocó el lote más manejable, pero claro, esos toros exigían conocimientos de lidia “a la antigua”, donde las florituras no bastan; aun así, se le vio con ganas y se acopló bien en su primero al que dio alguna aseada tanda de derechazos mandando, con la izquierda ya no pudo. En el sexto no hizo nada, toreo de alivio, con miedo, despegado y sin ideas.

Al final nos quedamos los aficionados con muchas preguntas sin responder: ¿los toros fueron malos o buenos?, ¿los toreros fracasaron por sus incapacidades o por las inclemencias del tiempo?, ¿la empresa y el presidente estuvieron a la altura o despreciaron a los que pagan?, ¿la fiesta se merece este trato o tenemos lo que nos merecemos?... Desde luego, los únicos que no son responsables y pagan los platos rotos somos los que pagamos el espectáculo y el toro que sale al ruedo.

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