La impronta de Silveti evidencia oficio

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La impronta de Silveti evidencia oficio

  • Cristián Escribano (verde hoja y oro): estocada baja (silencio); estocada caída al encuentro (ovación).
  • Diego Silveti (verde y oro): pinchazo y estocada (vuelta tras petición); pinchazo, otro hondo, nuevo pinchazo y estocada (ovación tras aviso).
  • Mario Alcalde (gris plomo y oro): pinchazo y estocada (silencio tras aviso); estocada (ovación tras aviso).

Día 24 Hoy todos estábamos contentos. En la tarde del ayer tras su grave percance en Aguascalientes había reaparecido una de las máximas figuras del toreo: José Tomás. Y al parecer no se olvidó de todos los componentes que formaron su leyenda. Y así es esto, unos reaparecen y otros se despiden. Y esto es lo que hoy le tocaba a Diego Silveti en su última comparecencia en Las Ventas como novillero, dejar constancia en Madrid que está preparado para ser torero. A Cristián Escribano, que volvía a Madrid tras haber cortado una oreja en el pasado mes de abril, en sustitución del lesionado Cayetano Ortiz, también se le ofrecía otra oportunidad. Y el conquense Mario Alcalde se presentaba en Madrid. Tres novilleros con ganas de brillar. Pero no es oro todo lo que reluce y el ganado en esta ocasión, como en tantas, fue descastado y deslucido, eso sí, a mí parecer, de imponente envergadura para una novillada, pero ya sabemos que no se busca el cuajo en los toros simpatizando con la veteranía de figuras, sino en los novillos, rivalizando con la prematura experiencia de novilleros.

Al primero de Escribano le faltó recorrido y ganas de humillar. Así, en alguna ocasión, le propinó algún susto por el pitón derecho. Todo fue a media altura y perfilero. Tal vez, si le hubiera sometido por bajo, el novillo hubiera embestido con cierta distancia y clase. El novillo flojeó pronto y mostró que además tenía condición sosa y aburrida. Estas malas condiciones fueron a más y enfrente hubo un torero desconocido. Sin pellizco, sin ideas, ventajista y sin ligar una serie en condiciones. Aburrida faena pero de eficaz final con la espada. En el cuarto, más de lo mismo. Comenzó con unos buenos estatuarios que rematados por una airosa trincherilla en los medios nos hizo concebir esperanzas, pero no acabó de acoplarse y la faena fue de más a menos. Desdibujado y situándose siempre al hilo del pitón ante otro aborregado ejemplar de Guadalest. Los adornos finales gustaron al público, que le ovacionó. Pero, en resumen, nada de nada.

Día 24 Silveti ha evidenciado mucho oficio pero tampoco ha mostrado nada para la ilusión. Con el capote ha estado variado y participando en todos los quites, pero sin pellizco ni emocionar ¡Habrá que verle con un novillo encastado! El segundo de la tarde fue un utrero salpicado, auténtico torrestrella, que resultó estar inválido de los cuartos traseros. Y como se pueden imaginar, la suerte de varas consistió en un marcaje en el primer encuentro y un “no se le pica” en el segundo. Y ahí fue Mario Alcalde, que mimó con el capote y nos deleitó con un quite por chicuelinas medidas y con tiento, sin duda, lo mejor de la tarde. Silveti no hizo más que lucirse de la nada, pues los arrimones con un animalillo moribundo no valen, eso no transmite ninguna emoción, ni llega al tendido, no son lances, ni tauromaquia, es mentirosa valía. Y para sacar al público del aburrimiento, ¡unas bernardinas! No se cansarán siempre de hacer el mismo pase…El quinto fue devuelto por inválido y en su lugar salió el segundo sobrero de La Constancia. Novillo manso hasta la desesperación que dejó ver a un novillero inteligente, que le dio ventajas al novillo para sacar muletazos de uno en uno. Al final de faena se fue el toro a tablas y allí dio pases por la espalda y pases de pecho a diestro y siniestro que gustaron al respetable. Mal con la espada.

Al debutante Alcalde se le notó muy nuevo todavía. No tiene malas formas, pero pudo pesarle la responsabilidad de torear en Madrid. Destacó en un quite por ajustadísimas chicuelinas al segundo de la tarde. Su primero fue devuelto y corrió turno. Muy bueno el recibo por verónicas del novillero de la escuela taurina de Madrid. Brindó al público y ejecutó un original inicio de muleta a base de cambios de mano. Gustó el concepto del novillero pero le faltó transmisión al novillo. Aunque puso ganas, le faltó ajuste, seguridad y sobre todo "alma". Para comenzar el último tercio en el sexto de la tarde, optó por ayudados por alto, trincherazos y pases de pecho. Ligó buenos lances con figura desmayada, aunque se vivieron también momentos de peligro. Se la jugó en las manoletinas y firmada la última se lanzó en un estoconazo hasta la bola. Respetó la muerte del astado, obligando a la cuadrilla a apartarse.

Y se dice: Si no hay emoción en el ganado, imposible que haya gloria para el torero. De la tarde, nos quedamos con un ganado muy descastado, la inteligencia de Silveti, el capote de Alcalde y Escribano, aunque declaró intenciones, tuvo más disposición que resultado ¡Y así son los tomates que van madurando!

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