La quinta pega un petardo

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18 Mayo 2009 | Escrito por Salva

Novillada con picadores. 6 NOVILLOS DE LA QUINTA, sin trapio, flojos, descastados y nobles. Peso de los Novillos: 481, 476, 467, 501, 480, 464 Kg. Devueltos dos de ellos (3º y 4º), se lidiaron sendos sobreros de El Jaral de la Mira. Peso 471 y 496.


DANIEL MARTIN: azul y oro. 1 pinchazo, 1 estocada contraria, 2 descabellos, 1 aviso, saludos desde el burladero. 1 estocada atravesada, Silencio.

MARIO AGUILAR: Grana y Oro. 2 pinchazos y estocada casi entera. 1 Aviso. Silencio. 1 Pinchazo y 1 Bajonazo. Silencio.

MIGUEL ANGEL DELGADO: Lila y Oro. 6 Pinchazos y 3 descabellos. 1 aviso. Saludos 3 Pinchazos 1 Estocada, 1 Aviso, 4 Descabellos.Silencio.


Presidencias: Manuel Muñoz, pudo devolver alguno más y aprobó por la mañana la novillada que, dicho sea de paso, no tuvo trapío ninguno. La plaza se lleno en tres cuartos de su aforo.


Miguel Ángel Delgado pudo salir a hombros, pero los fallos a espadas se lo impidieron. Destaco por el oficio que tiene, aunque no pisara el acelerador y resultara su labor con poca sal. Además, en el manejo de los aceros tiene mucho que aprender. En su primero lo inicio con unos estatuarios y dio demasiados muletazos, algunos de bella factura, pero sin arriesgar. Aun así fue muy aplaudido por los espectadores, que no, por los pocos aficionados que estaban en el coso de las Ventas. Mato a la última y se conformo con unos saludos desde el tercio.

En su segundo recogió al toro de espaldas y en los medios (?) le dio unas verónicas dignas de citar y la lidia fue un autentica capea. Con la muleta, que inicio también en los medios, no se acoplo con el del Jaral. Lo ahogo y remato la faena con unas bernardinas, en un intento de conseguir la oreja, pero la espada le privo del ansiado triunfo. 3 pinchazos, 1 estocada, 4 descabellos y un aviso fue un final.

Mario Aguilar puede ser torero. Tiene valor a pesar de que sufrió dos volteretas. Hace el toreo moderno (sin cruzarse, con la muleta a media altura y en línea recta), pero destaco en el inicio de la primera faena con unos muletazos por bajo, buenos. Tampoco con la espada estuvo bien y por eso no obtuvo triunfo ninguno. Destacar a su mozo de espadas que, tras la voltereta que sufrió, le COSIO la taleguilla evitando que, como otros muchos toreros salgan a torear con un el esparadrapo , que resulta horroroso, para que no se vean las vergüenzas del matador.

Daniel Martín, le toco el mejor lote y no lo aprovecho. Varios enganchones y estuvo siempre a merced de un buen lote. Destaco Montoliu en la lidia del 4º.

La novillada de La Quinta fue una gran decepción. Llevaba varias temporadas echándole agua al vino y lo ha aguado. Las Novilladas de los primeros años, sobre todo la del año 2000 que se quedo solo con la novillada Martín de Antequera, al resultar cogidos Fernando Robleño y Antonio Barea de la que Joaquín Vidal escribió: “La corrida traía hule, cualquiera que fuese el lado por donde se la mirara. La corrida de novillos tenía usía. A diferencia de los borregos del día anterior, y de tantos otros en cualquier feria, estos novillos de La Quinta estaban hechos a la antigua, llevaban en la sangre pólvora, que es la esencia de la auténtica casta de la ganadería de bravo. Y como eran a la antigua, la lidia transcurrió asimismo a la antigua, con incidentes muchos, emoción a raudales, picadores cayendo de latiguillo, caballos a punto de ser lanzados a freír vientos. Y si no resultaron lanzados a freír vientos fue porque los han infundido unos resabios antirreglamentarios consistentes en que cuando el toro aprieta, el caballo se vence de costado y se le echa encima”.

El festejo de hoy no tiene nada que ver con el que describía la crónica de El País del 16 de mayo de 2000. La de esta tarde se referiría a los novillos como animales sin casta, ni trapío, ni emoción. Los aficionados íbamos con mucho interés a ver la novillada de La Quinta y nos hemos estrellado con un muro de sosería, falta de trapío, descaste y falta de fuerzas. Como muchísimas ganaderías que se las rifan los toreros por no tener que hacer ningún esfuerzo para torearlas. Y la gente en el tendido comiendo pipas por la falta de emoción de los animalitos que se lidiaron en Madrid.

 

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