Lagunajanda, el toro que no sirve en Madrid

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18 de septiembre de 2016 | Escrito por Roberto García Yuste | Fotografías de Iván de Andrés

Seis toros de Lagunajanda, de encaste Domecq Diez- Salvador Domecq. En líneas generales correctos de presentación, descastados, excesivamente nobles y sin fuerzas para soportar la lidia exigida en plaza de primera. Todos cinqueños. Según la tablilla mentirosa el peso medio de la corrida fue de 555 kg.


Iván Vicente de canela y oro. Media estocada y un descabello (ovación). Dos pinchazos y estocada trasera. Aviso (silencio).

Eduardo Gallo de grana y oro. Pinchazo y estocada caída. Aviso (saludos). Bajonazo infame. Aviso (ovación).

Esaú Fernández de azul y oro. Bajonazo (saludos). Estocada caída .Aviso (Silencio).


Presidente: Javier Cano Seijo. Sin complicaciones.

Suerte de varas: Los varilargueros no se lucieron, los toros no aguantaban dos puyazos en regla.

Cuadrillas y otros: Aplaudidos los banderilleros Joselito Rus y Jesús Robledo "Tito", de la cuadrilla de Iván Vicente, y Antonio Chacón, en la cuadrilla de Esaú Fernández.

Un cuarto de entrada, en una tarde agradable de temperatura.


Tarde anodina en la que los toros de Lagunajanda, bobalicones, dóciles, blandos, no dieron opciones de triunfo a los espadas ni transmitían ninguna emoción a los tendidos.

Iván Vicente abrió el cartel y paro a su primero recibiéndoles con unas cadenciosas y estéticas verónicas. Torero fino y con gusto, pero frío. La res, de buena condición, se apagó rápido, las tandas eran templadas pero sin terminar de pisar terrenos comprometidos y sin ajuste.

En el cuarto, un toro algo más complicado, con la cara alta y rajado, no se lo puso fácil a Vicente, que lo intentó, pero no consiguió acoplarse ni templar y se produjeron los enganchones, algún detalle suelto pero poco que destacar. Estuvo en profesional y otra oportunidad que pasa en Las Ventas y no termina de romper el diestro madrileño. Hasta el año que viene.

Eduardo Gallo, otro torero del concepto fino que gusta en Madrid. Ante su primero lo toreó con mucha suavidad (pues toro estaba inválido) y logro muletazos con clase y estética, destacando tres tandas al natural templadas lentas y con gusto, pero con la embestida sosa y mortecina de su oponente no tuvo excesiva respuesta en el tendido.

El quinto, protestado por sus constantes caídas, otro animal noblón y de embestida adormilada con el que Gallo estuvo templado en los medios, donde basó la faena y en la que destacaron muletazos de buen trazo por ambas manos. Faena larga que no terminó de calar en el respetable debido a la falta de brío del toro. Todo quedo emborronado en la suerte suprema pues el sartenazo fue de los aúpa. Debe hacer mas carretón el salmantino.

Esaú Fernández, que completaba la terna, se fue a chiqueros a recibir a sus dos toros. Su primer toro, como sus hermanos, apenas se tenía en pie y hubo que simular la suerte de varas. Esaú estuvo realmente mal, descolocado continuamente, llevándolo en línea y con el compás muy abierto. La afición se lo echó en cara, así no se puede torear.

El sexto fue un toro protestón que se defendía y embestía a brincos por falta de fuerzas y de casta. No está Esaú para imponerse o quedar aseado con este tipo de toros, al que despachó de una estocada caída, lógico cuando uno se coloca al hilo.

 

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