Limpieza de corrales

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11 de octubre de 2015 | Escrito por Pepeíllo | Fotografías de Constante

Corrida remendada. Dos novillos de La Dehesilla, 1º y 2º, dos de José Luis Pereda, 3º y 5º, ambas ganaderías de encaste Núñez y dos de Julio de la Puerta, 4º y 6º, de encaste Juan Pedro Domecq. El quinto fue devuelto a los corrales y en su lugar se corrió un sobrero de Julio de la Puerta. Mal presentados, mansos, descastados, blandos y en general nobles. 3º, 4º y 6º fueron protestados.


Mario Alcalde. De celeste y oro. Pinchazo saliéndose de la suerte y estocada casi entera y perpendicular saliéndose de la suerte. Silencio. Pinchazo y estocada. Aplausos. Y pitos cuando saluda.

Amor Rodríguez. De turquesa y oro. Pinchazo y estocada delantera perdiendo la muleta. Silencio. Estocada tirándose a ley. Aviso. Aplausos y pitos cuando intenta dar la vuelta al ruedo.

Alejandro Fermín. De vainilla y oro. Estocada en el brazuelo, el novillo se echa e intentan levantarlo, cuando lo consiguen intenta entrar a matar de nuevo pero el animal se vuelve a echar para no levantarse. Silencio. Estocada. Petición del grupo de incondicionales.


Presidencia: D. Julio Martínez Moreno. Devolvió al corral al quinto por manifiesta invalidez, Por lo demás nada que objetar a su labor.

Suerte de varas:
1º Moro. 501 Kg: Se defendió en la pelea y salió suelto en ambas entradas al caballo. En la segunda vara no fue castigado. Manso y descastado con querencias a tablas.

2º Afanes. 485 Kg: Se dejó pegar pero defendiéndose en la pelea, la segunda vara consistió en un picotazo. Manso, descastado que se dejó torear.

3º Abandonado. 448 Kg: En las dos ocasiones que acudió al caballo ni el novillo ni el piquero se emplearon en la pelea. Blando con una nobleza impropia de un animal de su raza.

4º Dispuesto. 482 Kg: Acudió descompuesto en la primera entrada al caballo y se dejó pegar. En la segunda vara no fue castigado y perdió las manos. Mansote, descastado y con excesiva nobleza.

5º Motorista. 537 Kg: Se dejó pegar en ambas entradas al caballo pero sin humillar. En la segunda el piquero le hizo la carioca. Blando, descastado y noble.

6º Malanero. 489 Kg: Se defendió en la pelea con el piquero en las dos ocasiones que acudió al montado. Mansote, blando y sin gota de casta.

Cuadrillas y otros:Menos de un cuarto de plaza registró la Monumental en tarde agradable con un cielo encapotado. En el sexto se gustaron en banderillas, Raúl Mateos en el primero y Yelco Álvarez y Javier Gómez pascual, en el sexto.

Cada vez se cuidan menos los detalles en la colocación de las cuadrillas. El peón que tapa puerta siempre se coloca tarde para cubrir al picador de reserva. En el primero Luis María Fernández se inhibió de esta labor y el novillo campeó a sus anchas por el ruedo acudiendo al picador de reserva sin que el peón estuviera en su sitio. En el tercero, a la salida de un par, la cuadrilla estaba mal colocada, menos mal que el novillo fue un alma caritativa.


A estas alturas de la temporada muchos ganaderos declaran que es complicado encontrar una corrida para una plaza de primera, ya que el ganado no tiene el mismo trapío a principios de temporada que ahora. Por este motivo supongo que los ganaderos se deshicieron de todo el desecho que había en sus cabañas. Se lidió ganado de tres ganaderías distintas, la mayoría sin rematar y sin cara. Es lo que se llama una limpieza de corrales, suponemos que a bajo coste.

Los novilleros, a excepción de Amor Rodríguez que derramó sobre el albero venteño algunas gotas de quietud y maneras, sin descomponer la figura en ningún momento, expusieron en sus faenas vulgaridad y malos ejemplos para el futuro de la fiesta, si es que con lo que se vio en el ruedo se puede considerar que tenga futuro. En el sexto un grupo del público asistente se permitió la osadía de solicitar la oreja para Alejandro Fermín, intentando premiar una faena que no existió, con el único propósito de contrarrestar las protestas de la afición venteña que criticaban la vulgaridad de la faena del torero cacereño.

Los detalles de Amor Rodríguez comenzaron en su primer ejempla, destacando el manejo del capote. Con la franela volvió a mostrar maneras, tanto en la colocación como en el manejo, y aunque la faena tuvo sus altibajos, consiguió rematar algunos muletazos por bajo, mostrando también su corta experiencia en el oficio, pero su actuación en general no cayó en saco roto del aficionado. En su segundo y ante un novillo que perdía las manos en cuanto lo sometía, el novillero no encontró la manera de transmitir a los tendidos sus intenciones a pesar de pasarlo en la muleta por ambos pitones. Con un símil estudiantil diré, que su confirmación de buen estudiante queda pospuesta para el curso siguiente.

Mario Alcalde mostró en su primero una muleta que parecía un látigo, colocándose al hilo del pitón y construyendo una faena que adoleció de ligazón. Al intentarlo al natural perdió la muleta y decidió tomar el acero, ya que su enemigo terminó defendiéndose en la pelea. En su segundo comenzó la faena con unos muletazos rematados por arriba y el novillo tenía poco recorrido y poca fuerza, lo que originó que el torero adornara la faena con trapazos en lugar de acoplarse a las condiciones de su enemigo. Consiguió algunos muletazos templados, pero dentro de la vulgaridad de su labor, colocado siempre al hilo del pitón, pasaron casi desapercibidos. En un momento de la faena lo arrolló sin consecuencias.

Alejandro Fermín no dejó muestras que hiciera presagiar ningún aporte positivo a la fiesta, se limitó en su primero a citar con la muleta retrasada, fuera de cacho y rematando los muletazos que le permitía la nobleza de su enemigo, para fuera. El animal no se cansó de embestir y el torero de darle respuesta de manera ventajista Una pena para lo mucho que se jugaba el coleta. No tuvo bastante con esto, y cuando se tiró a matar la estocada cayó en el brazuelo de su enemigo. Así fueron las cosas, torero. En su segundo y ante un animal blando y defendiéndose en la pelea, el torero no encontró en la pañosa la manera de llegar a los tendidos, solo al grupo incondicional que jaleó su labor. En un momento de la faena el novillo lo enganchó sin consecuencias Sólo se salvó de la vulgaridad la estocada.

 

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