Los novillos de José Vázquez, deslucen el duelo novilleril

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14 de junio de 2015 | Escrito por Mario de los Reyes Muñoz. | Fotografías de Constante

Novillos de José Vázquez, aseados de presencia, pero sin ningún tipo de exageraciones algunos de ellos al límite de lo que se viene viendo en Madrid. De juego, la mayoría de ellos mansearon muchísimo en los primeros tercios, muy abantos y yendo muy a su aire, sin conseguir ser fijados por las cuadrillas. Algunos de ellos rompieron en la muleta prestándose para el lucimiento de los jóvenes espadas, sobre todo (2º y 6º) aunque les falto un poco más de casta y raza a la hora de embestir a los engaños. El segundo de la tarde, fue el que mejor metió la cara, el de más calidad en sus embestidas. El sexto de la tarde, a pesar de tener movilidad, le falto mucha más calidad y era un poco brusco en sus arrancadas, por lo que había que dominarlo y someterlo por bajo.


Martin Escudero : silencio, ovación tras aviso y silencio tras aviso.

Joaquín Galdós ovación, silencio tras aviso y ovación.


Presidencia: Javier Cano Seijo: debe de cuidar que se mantenga un poco más el orden en el ruedo, no convirtiendo la corrida en una capea. Debe obligar a los espadas y a las cuadrillas, que hagan las cosas como deben.

Cuadrillas: en los tercios de varas, no vimos mucho de interés. La mayoría de los animales salieron muy mansos y huidizos, por lo que difícilmente pudimos ver una vara, poniendo al animal en suerte.

Público: menos de un cuarto de plaza, en tarde nublada y bastante desapacible en lo climatológica, molesto bastante el viento.


En los tendidos del pasado domingo a este, ha sufrido un gran cambio. Se han ido ya los aficionados del gintonic, los come pipas, los isidros. Los hemos cambiado por los guiris, grupos de chinos y demás gente venida de los cinco continentes. A los Isidros que se consideran “aficionados” ya no se les vuelve a ver, hasta el mes de mayo del año 2016. En cambio quedamos aquí los cuatro locos, enamorados a pesar de todas las trabas que nos están poniendo, de nuestra querida tauromaquia.

Hoy la empresa estuvo acertada, teniendo memoria. Acartelo en un mano a mano, a dos de los novilleros que se presentaron este pasado San Isidro, pero que no pudieron matar ningún animal, por tener que irse a la enfermería en sus primeros novillos. Los jóvenes valores que parecen que la prensa taurina, apuntan como el futuro de la fiesta. Parece que ni con esto, se consiguió atraer a más de un cuarto de plaza, en una tarde nublada que estuvo un poco desapacible por el molesto viento.

La mansada de José Vázquez, estropeo totalmente este gran esperado mano a mano. Si bien es cierto que hubo animales que se salvaron como el segundo y el sexto. Animales que tuvieron que ponerle en muchísimas ocasiones en suerte, en el tercio de varas, que se dieron muchísimas vueltas por todo el ruedo, Incluso alguno de ellos como el tercero de la tarde, se rajo de manera clamorosa a tablas.

Abría cartel el madrileño, familiar del ganadero Adolfo Martin, el joven Martin Escudero. Ante su primero estuvo demostrando un buen concepto, pero no termino de acoplarse a un animal que no rompió nunca en sus arrancadas, aparte de su mansedumbre y de salir distraído de los muletazos. Le realizo una muy larga faena, que no tuvo ningún tipo de calado en los tendidos.

El tercero de la tarde, un novillo también bastante manso, ya que anduvo buscando siempre la salida, marcando siempre su querencia. Aparte la res embestía con cierta brusquedad, tirando la cara muy alta y las manos por delante. A pesar de esto Martin Escudero lo estuvo intentando en varias series y se termino dando un arrimon sacándole hasta la última gota que tuviera, pero era como sacar agua de un pozo seco.

Ante el quinto de la tarde, un animal que se movió pero al que le falto mucha más calidad, ya que tenía bastante brusquedad, sin clase. Martin en este animal quise verle un poco más firme, intentando poder y dominar a la res que tenía delante.

El espada peruano, ante el segundo de la tarde, un novillo que si que se prestó en el último tercio. Metiendo la cara, humillando con calidad en sus embestidas. Joaquín Galdós no lo termino de aprovechar en ningún momento, perfilero sin cruzarse. Ejecuto el toreo siempre en línea, hacia afuera, sin ceñírselo en ningún momento. El animal se fue al desolladero con las orejas puesta, a pesar de la petición de sus paisanos del Perú.

Ante su segundo oponente, el cuarto de la tarde. El animal comenzó amagando con saltar al callejón, muy abanto en los capotes. Galdós no dijo mucho a los tendidos, ante un animal que estaba excesivamente rajado en su querencia.

Con el que cerraba plaza, un animal que tuvo cierta movilidad, pero al que le falto algo más de calidad. El diestro peruano, ya estaba sobrepasado por la tarde, no termino de estar a la altura, sin calificar al novillo como bueno. Debió de dominarlo y someterlo mucho más por abajo, sin dejarse enganchar mucho la franela, ya que esto violentaba mucho más su condición. El público ya estaba mucho más pendiente de guardar la almohadilla y abandonar los tendidos porque estaba empezando a chispear y corría un fuerte viento.

En definitiva, la tarde era un mano a mano, para dar una segunda oportunidad a los dos novilleros. Pero que por la mansedumbre y el descastamiento de los novillos, fue todo menos un regalo.

 

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