Luque con seis torillos, se veía venir...

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04 Abril 2010 | Escrito por Roberto García Yuste | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Toros de Núñez del Cuvillo (1º, 3º y 5º) y Juan Pedro Domecq (2º, 4º y 6º), anovillados, impresentables para esta plaza aunque alguno se tapaba por la cara, desiguales de hechuras, alguno escurrido de carnes, en general ayunos de casta y de pujanza, la mayoría manejables flojos y alguno inválido. Señalar que los tres toros de Juan Pedro Domecq eran cinqueños camino de seis y el peso medio de la corrida fue de 547 Kilos.


DANIEL LUQUE: de rosa y oro. Metisaca en los bajos. Estocada. SILENCIO. En el segundo dos pinchazos, estocada trasera, siete descabellos. SILENCIO. En el tercero estocada. SILENCIO. En el cuarto dos pinchazos y estocada entera. Aviso. SILENCIO. En el quinto pinchazo, estocada desprendida y dos descabellos. SILENCIO. En el sexto metisaca, bajonazo y un descabello. PITOS de despedida.


Presidencia: Don Julio Martínez que, en primer lugar, no debió de aprobar varios animales que salieron por chiqueros pues no requerían el trapio que se debe exigir en esta plaza; muy hábil a la hora de cambiar el tercio, estando el toro recibiendo el segundo picotazo. Debió devolver algún toro por flojedad, sobre todo el cuarto que estaba inválido.

Tercio de varas: Al ser la corrida tan chica y ante tanta muestra de flojedad los varilargueros no sudaron mucho, tan solo el reseñado anteriormente fue el que menos mal cumplió con su labor, picando menos trasero que sus compañeros.

Cuadrillas: Destacaron el picador Francisco José Quinta, ovacionado por picar menos trasero de lo habitual al tercero de la tarde y los subalternos Álvaro Oliver y José Maria Soler en banderillas.

Incidencias y otros: Extraño resultó ver cómo los toros de JP Domecq no se corrían en primer lugar, pues en corrida de dos o varias ganaderías debería salir la de mayor antigüedad en primer lugar. Se recriminó la actitud de Daniel Luque por no brindar la oportunidad de realizar un quite a alguno de los sobresalientes. Tarde de temperatura agradable con algo menos de media entrada.


La cita del Domingo de Resurrección es ya para el aficionado una fecha señalada en el calendario taurino, pues todo devoto al mundo de los toros está pendiente de lo que ocurra esa tarde. Sevilla, Málaga y Madrid se engalanan para el gran día, se anuncian en los carteles los nombres de los toreros que ocupan los primeros puestos del escalafón, es decir, las figurillas de turno, llámense Morante, Perera, Manzanares, Tomás, Castella y en Madrid Daniel Luque, a priori los nombres interesan, pero ¿y los toros? Se da menos importancia a la base fundamental de la Fiesta y eso no es bueno ¿Con qué toros se anuncian estas figurillas? Daniel Ruiz en Sevilla, Núñez del Cuvillo en Málaga y Madrid, junto con otros tres de Juan Pedro Domecq, en definitiva, bazofia, con animalillos impresentables, sospechosos de pitones, justos de fuerzas los que no están inválidos y sobre todo animales sin casta ¿Éstos son los gestos de las figuras actuales? ¿Les importan algo las ganaderías a los taurinos? En el día de hoy casi todos los nombres importantes del escalafón se visten de luces, pero ante la falta de defensa que necesita la Fiesta en estos momentos, tan solo unos pocos aficionados la defienden, exigiendo que a los ruedos salten animales íntegros, bien presentados y que por su sangre corra la casta, de la buena o de la mala, pero casta. Faltan animales que transmitan emoción en el tendido, que con su peligro pongan en apuros al matador y en días como hoy, donde reina el repugnante taurineo, esos animales los dejan en las dehesas, no les interesan, no los quieren ni ver y desgraciadamente los únicos perjudicados somos los de siempre, la afición. Así pasó el Domingo de Resurrección en Madrid, sin pena ni gloria, con más silencio que en las procesiones de Semana Santa ¿Hasta cuándo se darán cuenta estos taurinillos corruptos de que sin TORO nada tiene importancia?

En Las Ventas presenciamos una tarde vulgar, que se ha convertido en una fea costumbre de esta nefasta empresa para un día como el de hoy, pues la idea de que un torero con tan solo veintiún años, no llevando ni tres de alternativa, se encerrase con seis toros era un presagio de lo que iba a ocurrir y para mas énfasis anunciándose con toros-novillos de Juan Pedro y Núñez del Cuvillo ¡Menuda gesta! Qué tiempos aquéllos, cuando eran las figuras las que se encerraban en la primera plaza del mundo para lidiar seis TOROS y ratificarse en su consagración como mandamases en el toreo. Ahora, al contrario, jóvenes valores que quieren ser figuras se arriesgan a tan exigente acontecimiento o toreros que no están preparados para tal ocasión y así pasa lo que pasa. Si no, que le pregunten a Perera, Talavante o a Morante, éstos últimos en un día tal como hoy ¿Con qué intenciones oscuras la empresa instaura su tumba en vez de glorificarlos al trono?

El festejo, aun así, comenzó con ilusión, pues nada más romperse el paseíllo y desplegados al aire los capotes se obligó a salir a saludar al diestro de Gerena, pues los verdaderos aficionados que ocupaban pequeña parte de los tendidos sabían de la responsabilidad del acontecimiento.

Abrió la plaza un anovillado colorado de Núñez del Cuvillo, al que el sevillano lanceó a la verónica con gusto y empaque, destacando dos lances de manos bajas y acompañando la embestida con la cintura. Y ahí se acabo la tarde. El animalito, que se movió en los primeros tercios con la cara alta por su justeza de fuerzas, llegó a la muleta con nobleza, recorrido, sin transmitir peligro y como lo llaman estos desdichados taurinos “con toreabilidad”, pues el torillo no se comía a nadie. Luque que estaba pensando en que le restaban otros cinco mas, se empeñó en intentar torear a media altura sin lograr cogerle el punto ni templarle. Para colmo, mató de un feo metisaca en los bajos y el animalito se fue a morir al centro del ruedo.

En segundo lugar salio un ejemplar por chiqueros de JP impresentable, escurrido, feo, anovillado, algo se tapaba por la cara (¡y eso que el bicho era un cinqueño! ¡alguno no se ha enterado que estamos en Madrid, Las Ventas, de momento la primera plaza del mundo!). A nadie le extrañan ya los bochonorsos espectáculos que está ofreciendo esta ganadería por las plazas donde acude, pero ¿por qué sigue demandada por los toreros y ofrecida por las empresas? ¡Ganadero, deje de hacer tanto daño a la Fiesta! Luque se hartó de darle pases al torillo y de que el cinqueñito perdiera continuamente las manos, por lo que pronto lo despachó.

La tarde ya estaba cuesta abajo y se estaba repitiendo la lógica constantemente pues por chiqueros salió en tercer lugar otro novillote de Cuvillo, una “boba tonta” con la que Luque, ya sin ilusión y sin fe, se fue embarullando en un lío sin salida.

Un inválido impresentable fue otro cinqueño de JP que hizo de cuarto. Don Julio, el presidente, creyéndose que estaba en Vistalegre aún, no quiso devolverle y al final al torillo se le podía haber toreado, aunque hubiese sido a media altura y sin obligar, tal como se hace en la actualidad, pero Luque ya no estaba por la labor y se vio desbordado por tanta nobleza ¡Lo mismo no se lo esperaba, con los boyantes con los que estaba anunciado!

El colorado de Cuvillo que hizo quinto, un novillo o eral si le comparamos con los utreros lidiados en este ruedo en las primeras novilladas de esta temporada, derribó al equino en su primer encuentro ¡¡¡Ay si llega a estar el caballo de nombre “Bonito”, de Durán!!! A ése no le derriba ni toda la corrida junta. El joven matador debió pensar que no había quinto malo, pues intentó realizar un lucido galleo por chicuelinas, resultando faltas de chispa, gracia y torería, lo mismo que en la muleta, cuando de nuevo se vio sorprendido por la nobleza del animal y se le escapó, otro más, sin torear.

El JP de nombre “Disparate” cerró la tarde y parecía más un novillo que un toro. A pesar de ser cinqueño, impresentable, sin trapio, sin cuajo, una birria de animal, al cual evidentemente no se le pudo ni picar pues carecía de fuerza. Luque se hartó de darle mantazos y cuando escuchó la ira de los aficionados, que no aguantaban más esta tomadura de pelo, despachó a su fácil oponente de un certero bajonazo.

Ya tan solo le quedan seis toros en esta plaza “para hacerse rico” al joven matador, como es su deseo, pero primero hay que matar el oso para vender su piel, pues sus compromisos, tanto en Sevilla como en Madrid, serán más exigentes. Y ahora mismo ¿quién no tiene dudas en que los pueda solventar? De los errores se debe aprender y el de hoy es inmenso, por anunciarse en la plaza de máxima categoría. Con el añadido de llevar ya en ella tres corridas con el bagaje de haber cortado una sola orejita.

Mal pues hoy Luque, por su poca preparación física y mental para tal acontecimiento, por su escasa ambición en el día de hoy y por escoger dos ganaderías a las cuales se las mide mucho en Madrid, una pasando desde hace tiempo un mal momento como la de JP y otra como la de Cuvillo que se suponía que no iba a mandar gran cosa a la capital en esta fecha, teniendo compromisos más importantes más adelante. Pero si Luque cometió un gran error, con igual o mayor magnitud lo cometieron los veterinarios, asesores y el presidente al aprobar esos seis “toritos” para la primera plaza del mundo en un día tan señalado ¡De auténtica vergüenza!, incluyendo como culpables a José Luis Marca y a la empresa Taurodelta, por su enorme torpeza. Y por supuesto que no se libran tampoco los “ganaduros” Álvaro Núñez del Cuvillo y Juan Pedro Domecq, por traer semejantes animalejos a este ruedo, faltando al respeto a la fiesta y a la afición. Porque aquí, que nadie se equivoque, sin TORO no hay emoción y sin ella no hay admiración por lo importante. Y sin ambas cosas no habrá Fiesta. No son los antis el peligro sino la desfachatez de los taurinos, que quieren matar la gallina de los huevos de oro.

 

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