Montealto: presencia y "toreabilidad"

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08 Agosto 2010 | Escrito por Roberto García Yuste | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. Final del Ciclo de Novilladas de Promoción Nocturnas. Seis novillos de la ganadería de Montealto, de procedencia Domecq y Diez (Algarra) y Domecq Solís (Ventorillo), muy bien presentados que, en líneas generales, desarrollaron un juego desigual, siendo en su mayoría nobles y habiendo varios que mansearon y otros se dejaron en el ultimo tercio; los cuatro primeros fueron aplaudidos en el arrastre. El peso medio de la novillada fue de 492 Kg.


JUAN PABLO SANCHEZ: estocada contraria perdiendo la herramienta y un descabello. OVACION. Estocada perdiendo de nuevo la muleta. OREJA. Estocada caída. APLAUSOS.

DAMIÁN CASTAÑO: dos pinchazos y resulto cogido. OVACION que recoge su cuadrilla desde las rayas del tercio.

ANTONIO ESPALIU: Cuatro pinchazos y media estocada. Aviso. SILENCIO. Estocada trasera y tendida. SILENCIO.


Suerte de varas y cuadrillas: No fue una gran tarde para disfrutar de la suerte de varas, pues los novillos en este tercio mansearon en exceso, sin querer puya y acometiendo con la cara siempre alta; destacar al picador Antonio Saavedra por su buena monta y su manera de ejecutar la suerte en el primer puyazo al sexto de la tarde-noche. De los de a pie destacar la actuación, tanto con capote como con banderillas de David Adalid y mención para dos toreros de plata, Jesús Robledo “Tito” y Fco Javier Rodríguez, por estar atentos al desarrollo de la lidia y realizar el quite a sus compañeros cuando éstos corrían riesgo.

Presidencia: Presidió el festejo don Trinidad López Pastor, sin novedad.

Incidencias y otros: el novillero Damián Castaño resulto herido al entrar a matar al segundo novillo del festejo y según consta en parte de la enfermería “herida por asta de toro en cara anterior, tercio superior de muslo derecho con una trayectoria de 20 cm., que produce destrozos en el músculo recto anterior y contusiona arteria femoral. Contusiones y erosiones múltiples. Pronostico grave que le impide continuar la lidia. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza y se traslada a la Clínica La Fraternidad”. Fdo. Dr. García Padrós. La plaza registró un cuarto de entrada en tarde-noche muy agradable.


El ganadero Agustín Montes trajo a Madrid una novilla muy bien presentada, que ya podría ser corrida de toros en cualquier provincia y que la matasen las “figurillas” de turno. Después de su caída del cartel en la feria de San Isidro, donde los últimos años no fallaba, había expectación por el juego de los utreros que pastan en tierras de Cabanillas de la Sierra. Sin embargo la tarde en conjunto fue anómala, pues no fue ni una novillada buena ni mala, fue desigual y con algún novillo que se dejo torear. El primer novillo, que parecía un toro, manseó en el caballo como el resto de sus compañeros, acometía a la muleta con prontitud y repitiendo la embestida en las primeras series; luego, poco a poco se fue rajando y sacando la cabeza por arriba al final de cada muletazo. El segundo fue mejor en conjunto, manseó en el tercio de varas y en la muleta se dejó torear, no como el jabonero que hizo tercero que llego al último tercio soso, parado y sin emoción. El cuarto fue el mejor de la tarde pero, al igual que sus hermanos, no cumplió en varas y llegó con clase y nobleza al último tercio. El quinto, que parecía un toro, fue un manso declarado que se puso muy complicado en el ultimo tercio y el sexto igualmente resultó ser mansote y contínuamente iba con la cara alta.

Le da la sensación al aficionado que el ganadero madrileño está consiguiendo lo que buscaba, animales sosos, nobles en los primeros tercios, que pasen por el tercio de varas de puntillas y que lleguen a la muleta sin mayores complicaciones para el espada, siendo nobles y obedientes ¿Verdad señor ganadero? Pues se equivoca, ese no es el camino del toro bravo y la lidia no sólo es la muleta, hay que criar toros con casta que aguanten todos los tercios con alegría, con fuerza y con bravura, no buscar animales que solo sirvan para la muleta y que tengan la “toreabilidad” que gusta tanto a los taurinos.

Abría la terna, el mexicano Juan Pablo Sánchez, que dejó peor imagen que en su primera comparecencia en nuestra plaza, pues aunque estuvo siempre muy aseado, se dejó enganchar en bastantes ocasiones la franela y ligó los muletazos echando la pierna atrás y estando colocado al hilo casi siempre. En su segundo cortó una generosa oreja, la única de la tarde. Le tocó en suerte el mejor novillo y el comienzo de la faena fue intenso y emocionante por el pitón derecho, ya que bajó la mano y las tandas fueron muy ligadas. Por el pitón izquierdo, el novillo no humillaba tanto, saliendo con la cara alta y desluciendo el trasteo. Remató la faena con unas manoletinas pueblerinas, buscando el aplauso del respetable que, sorprendentemente, le pidió la oreja tras despachar a su oponente de una estocada caída y con desarme incluido (!). Al final del festejo el novillero mexicano fue declarado triunfador del ciclo, con el premio de la inclusión en el cartel de la novillada de la feria de otoño que, a la postre no podrá ser, pues el joven novillero tomará la alternativa unos días antes.

Damián Castaño fue cogido de pronostico grave por el segundo de la tarde cuando se disponía a realizar la suerte suprema por segunda vez, algo que debe mejorar con el carretón para hacer correctamente la cruz. Antes mostró su disposición y ganas, recibiendo al morlaco con unas verónicas aceptables y ya con la muleta dando distancia al novillo, bajando la mano y haciendo las series cortas. Mejor por la izquierda aunque en algunas ocasiones desplazaba para fuera la embestida; con la derecha más dudas y peor colocación; remató al novillo el diestro mexicano de una estocada baja y con el ambiente emocionado por la cogida el público le obsequió con una fuerte ovación que recogería su cuadrilla y peón de confianza, David Adalid quien, por cierto, estuvo sensacional y torero toda la tarde, con el capote, con los palos y en la colocación.

Antonio Espaliu, novillero artista, puede ser un gran capotero. A su primer oponente le recibió con unas verónicas con gusto, largas, muy estéticas, contorsionando la cintura, con empaque y rematadas con una soberbia media. El jabonero poco a poco se fue acercando a la sosería, pues al último tercio llegó muy parado y dio pocas opciones al novillero sevillano. En el quinto, pues corrió turno por el percance de Castaño, se le vieron más carencias al joven espada, ya que por su poco oficio no pudo con el animal, que constantemente daba tornillazos con un comportamiento brusco y llevando la cara alta. Se notó que estas cosas de poder a los novillos complicados no se enseñan en las escuelas taurinas.

Si durante el festejo acompañó la mala suerte a Damián Castaño por su percance, después la fortuna le sonrió a su favor otorgándole el puesto vacante en la novillada de la próxima feria de otoño. Los aficionados salimos de la plaza pensando en que hubo dos o tres novillos a los que se les podía haber sacado más juego en la muleta y unos novilleros a los que habrá que ver en otras ocasiones.

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