Novillada con el recuerdo de Cobradiezmos

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17 de abril de 2016 | Escrito por Roberto García Yuste | Fotografías de Iván de Andrés

Novillada con picadores. Quinto espectáculo de la temporada. 6 Novillos de Guadajira, procedencias Marqués de Domecq, irregulares en cuanto a presentación y en líneas generales mansotes. El primero bien presentado pero sin clase, el segundo sin fuerza y apagado sin terminar de romper ni de humillar, el tercero el peor presentado y sin fondo, el cuarto más recogido por delante el mejor de la tarde, el quinto un manso encastado que solo se defendía cuando no huía y el sexto de bonitas hechuras pero poca fuerzas. Según la tablilla mentirosa el peso medio de la novillada fue de 497 kg.


Manolo Vanegas: de blanco y oro con los cabos en negro: ovación tras aviso y vuelta tras petición y aviso.

Amor Rodríguez: e azul agua marina y oro: silencio tras aviso y silencio tras dos avisos.

Curro Durán: se presentaba en Las Ventas, de verde botella y oro: silencio tras aviso en ambos.


Presidencia: Julio Martínez. Sin novedad.

Suerte de varas: No han lucido los varilargueros, aunque los había buenos como Ney Zambrano o Marcial Rodríguez, las reses no colaboraron al espectáculo excepto el primero que si empujo bien de riñones y el cuarto que empujo al picador de puerta hasta derribarlo.

Cuadrillas y otros: Aplaudidos los banderilleros Jesús Talaván, de la cuadrilla de Manolo Vanegas, Jesús Aguado, a las órdenes de Amor Rodríguez, y Jesús Arroyo, en las filas de Curro Durán.

Un cuarto de entrada en una tarde fresquita.


Antes de entrar a la Plaza, en sus aledaños se mantenían los típicos corrillos de aficionados en los que hoy solo se hablaba de una cosa: de Victorino Martin. El ganadero que muchas veces levanto la fiesta cuando no se veía un Toro, y ahora lo ha vuelto a hacer, en este caso con Cobradiezmos, el precioso toro indultado en Sevilla hace cuatro días, para unos un toro muy completo para otros como yo muy buen toro pero que no lo hubiera indultado. Así estaban las conversaciones llegando a la conclusión que a todos los aficionados nos gusto y nos ponemos de acuerdo en que la manera de humillar y arrastrar el hocico por el suelo de ese animal fue algo increíble.

Así entramos a nuestras localidades, para ver un encierro de Guadajira, ganadería con dos líneas, una la de Salvador Domecq vía Toros de El Torero y la de Marqués de Domecq vía Martelilla. Poca fe teníamos en el encierro de hoy pero a la postre no sería de las peores novilladas que hemos presenciado en este ruedo. Sin exageraciones el segundo y cuarto novillo tuvieron un comportamiento decente. Es una ganadería joven que sin ser de una procedencia apetecible para los aficionados como es lo de la Martelilla se merece una oportunidad y esperamos y deseamos que vaya a más y a mejor.

No era la tarde muy agradable, pues la marejadilla que corría por los tendidos era poco cálida y los aficionados y los chinos, que había muchos, se estuvieron moviendo toda la tarde buscando esos rayitos de sol que calientan a uno cuando no es por la emoción desde el ruedo.  En lo referente a lo artístico, sólo Manolo Vanegas puso la distinción de la tarde con la vuelta al ruedo en su segundo. Paso como casi siempre o falla el ganado o es la incapacidad en algunos casos por parte de los profesionales de luces.

Encabeza la terna el venezolano Manolo Vanegas que demostró un valor muy sereno y en todo momento era consciente de lo que se estaba jugando la temporada entera como unos días antes dijo en una entrevista en El Mundo. Ganas e ilusión no se lo discutió nadie. Ante su primer novillo que hizo buena pelea en varas parecía que iba a valer para la muleta pero le falto clase como dicen los taurinos y al joven novillero acoplarse a la embestida. La res no era la tonta del bote y en un descuido de Vanegas el animal le alzo, propinándole un varetazo en el glúteo izquierdo sin mayores consecuencias. Ya el joven venezolano se dedico a tomar precauciones, le despacho de una estocada certera y saludó una ovación desde el tercio. El que hizo cuarto un negro listón, cornivuelto derribo al caballo que guardaba la puerta. El novillo sin estar muy sobrado de fuerzas ayudo al joven torero que con valor, quietud y temple pudo sustraer algunos muletazos por ambas manos dignos, por lo que tras despachar a su oponente con otra buena estocada el público asistente tras una tímida petición de oreja no vio con mucha oposición que el joven Vanegas diera lo que sería la única vuelta al ruedo en toda la tarde.

El segundo de la terna Amor Rodríguez quien toreo el año pasado dos tarde en este coso sin calar en la afición. Ante su primer novillo no sobrado de fuerzas, no pudo apretarle en exceso ni obligarle en la muleta, pues todo se desarrollo a media altura para que el animal no perdiera las manos por lo que de esta forma no puede llegar el lucimiento. Por destacar algo, un par de tandas ligadas con la derecha y una de naturales con buen gusto fue lo mejor de su actuación. Con los aceros mal. Ante el quinto que fue un animal mansote, solo hacía que defenderse o huir de la pelea en toda su lidia desde el tercio de varas hasta que murió. El de Torrejón entre que el novillo era como era y él que no se acoplo, la faena fue un calvario sin nada que destacar.

Curro Durán se presentaba en Madrid como novillero en Las Ventas. Hijo de torero del mismo nombre que tuvo unos años a principios de los 80 muy triunfales, desde su alternativa en Sevilla donde toco pelo, salida a hombros en su confirmación un mes después y siendo proclamado triunfador de San Isidro en 1983, pero como siempre se dice en el toreo lo difícil es llegar, pero lo más difícil es mantenerse. Y para eso tiene que acompañar un factor importante; la suerte. Y hoy en el debut, su hijo no ha tenido suerte en el sorteo. Su primero, muy pobre en cuanto a presentación iba y venía sin transmitir nada, cuando no se distraía, aunque el joven novillero tampoco se acoplo ni a esa embestida ni acertó en los terrenos que el animal le podría haber ayudado  Al entrar a matar, lo prendió sin consecuencias. Con el último del festejo, bien presentado, más toro que lo que matan las figuritas por esas provincias triunfalistas, demostró poca fuerza y tener una embestida algo incierta. La cuadrilla no estuvo a la altura. La tarde ya se venía para abajo, el novillo no lucia y el joven espada tampoco pudo o supo extraerle muletazos brillantes, eso sí, puso empeño y esfuerzo. Con los aceros tampoco estuvo acertado.

Esperemos ver de nuevo a este diestro de apellido ilustre que tenga más suerte, la misma que hace falta para triunfar como lo hizo su padre y como lo hizo Victorino hace unos días.

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