Novillada sin historia

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Novillada sin historia

  • Emilio Martin: silencio tras aviso y silencio.
  • Manuel Días Gomes: silencio tras aviso y silencio.
  • Fabio Castañeda: silencio y saludos.

Día 10 Con poco respetable en las gradas se ha celebrado el segundo espectáculo del ciclo de Ocho Naciones que en esta ocasión ha contado con la presencia de novilleros de Venezuela, Portugal y España, con una novillada a priori interesante de Arauz de Robles y un remiendo de Navalrosal, siendo los primeros muy desiguales en presencia, en encornaduras, faltos de fuerza y entrega, alguno con casta y con sentido que complicó a los de luces, siendo el remendado el más claro y manejable del encierro que entre unas cosas y otras consiguieron que el festejo se convirtiera en una tarde de dos horas, vamos un petardo de aburrimiento, una novillada anodina, sin historia. Por desatascar algo, al joven novillero venezolano Fabio Castañeda, quien fue el que más ganas y ambición tuvo toda la tarde, pues cumplió en novillero en los tres tercios y falló estrepitosamente con la espada.

El joven olivero Emilio Martin, que abría el cartel, no empezó con buen pie, pues tuvo un buen susto nada más abrirse con el capote, se le tuvo que lanzar a la cara de su enemigo y salir corriendo a saltar la barrera, pues para los jóvenes que torean tan poco, venir a Madrid sin prepararse, es estrellarse. Después de un susto, precaución, y eso es lo que mejor hizo E. M pues siempre echando la pata atrás, perdiendo infinidad de pasos, corriendo en la cara del novillote, así no puede ser y menos con las formas de entrar a matar, donde pasó las de Caín. En el cuarto más de lo mismo, alguien le debe aconsejar que para hacer el toreo lo primero es clavar las zapatillas en el albero y muchas otras cosas más que le faltan a este novillero de casi 25 años.

Día 10 El portugués, Manuel Dias Gomes, aún le queda mucho por aprender, está muy verde, al igual que el tono del vestido que lucía. A su primero le recibió de capa con tres verónicas bastantes potables que remató con una media de mucho gusto. Algo prometía cuando empezó la faena doblándose con empaque, pero ¡ay amigo! cuando se quiso sacar a su oponente hacia los medios, se perdió. Pues ni por ambas manos dio un muletazo, no conseguía templar, colocación se quedó en palabra y no en gesto, falto de ideas, en definitiva, se le apreciaron sino todas muchas de sus carencias. En el remiendo de Navalrosal se confirmó lo anteriormente visto, pues se dejó escapar el novillo más claro del festejo, a su falta de conocimientos se unió falta de ambición o de no aguantar la presión y apenas destacó en unos muletazos por el pitón derecho. Mató mal.

El venezolano Fabio Castañeda, consiguió realizar lo más destacado del festejo ante un lote que no se lo puso fácil del todo. Su disposición, entrega y ganas de ser torero calaron en el respetable que apreciaron que así se debe venir de novillero a Madrid. Se lució con el capote, pues aparte de su saludo con gusto, participó en quites, un buen gesto torero, claramente de apetencia y afán de superación, puso banderillas sacando los palos de abajo arriba y clavando en lo alto. Con la muleta dejó patente detalles de buen torero. Igualmente demostró valor, ganas y no se amechó cuando sufrió una fuerte voltereta por perder la cara a su enemigo, sinceramente pienso que si hubiera estado más acertado con los aceros, podríamos haber hablado de un mayor reconocimiento.

En este caso eran tres patrias las que conformaban cartel, pero da igual, ahí podría aparecer el mismo novillo como menú y no saber qué plato escoger para desgustarlo. Pues así fue, en la mente de los pocos aficionados que ocupábamos el tendido quedó patente las ganas distintivas de ser torero de cada uno de estos tres novilleros.

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