Novillos y novilleros no dicen nada

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17 Junio 2012 | Escrito por Roberto García Yuste. | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. Novillada con Picadores. Dos novillos de Antonio Palla (2º y 4º) de procedencia Domecq Diez y tres de Hnos. Domínguez Camacho de procedencia Murube-Urquijo y marqués de Domecq por separado y un sobrero de La Campana (6º) de procedencia El Ventorrillo (Juan Pedro Domecq) que sustituyó a un invalido de Palla. En líneas generales bien presentada, destacando por abajo el que hizo sexto que fue devuelto de Antonio Palla, sospechoso de cuerna y destacando por arriba la presentación del quinto de Domínguez Camacho que era un Toro; el comportamiento de prácticamente todos los novillos fue de aguantar los dos primeros tercios sin emplearse en exceso y llegar a la muleta justos de fuerza, sin transmisión y sin emoción. El peso medio de la novillada fue de 500 kg.


DAMIAN CASTAÑO: de fucsia y oro. Silencio y silencio tras aviso.

JAVIER JIMENEZ: de agua marina y oro. Silencio y silencio tras aviso.

JESUS DUQUE (Nuevo en esta Plaza): de azul marino y oro. Ovación tras petición y silencio tras aviso.


Suerte de varas: Durante la novillada fue todo un simulacro de lo que debería ser la suerte. Javier Mesa, de la cuadrilla del debutante Jesús Duque, intentó torear con el equino y darle el pecho lo que le costó una costalada, lo que sirvió para propinarle un puyazo en el espinazo en el segundo encuentro.

Incidencias y otros: Presidió el festejo don Manuel Muñoz Infante, sin complicaciones; aguantó bien la petición de los autobuses que acompañaban a Jesús Duque y correctamente no concedió el trofeo; así mismo devolvió al inválido 6º de Antonio Palla. El banderillero José Luis López “Lipi”, de la cuadrilla de Javier Jiménez, resultó cogido por el segundo novillo de la tarde, reflejando en el parte facultativo: “Herida por asta de toro en cara posterior, tercio superior de muslo izquierdo, de 15 cms. que produce destrozos en músculos vasto externo e isquiotibiales. Pronóstico menos grave que le impide continuar la lidia. Es intervenido bajo anestesia general y se traslada a la Clínica La Fraternidad”. Juan Carlos Donaire se desmonteró por el tercio de banderillas en el sexto. La plaza registro menos de un cuarto de plaza en tarde muy calurosa.


Como viene siendo habitual, la primera de las novilladas después de las ferias de mayo y junio suele registrar una paupérrima entrada, después del atracón de San Isidro, la feria de Arte y Cultura, el calor, la gente, el público y los Isidros descansan y tan sólo ocupan los asientos unos pocos aficionados y muchos “guiris”.

Debutaba en Madrid Jesús Duque, que es apoderado por Alipio Pérez-Tabernero y fue a la postre el único que escuchó una ovación en toda la tarde, tras una minoritaria petición, pues vino acompañado de mucha gente que le pidieron la oreja en su primero tras una actuación en la que empezó muy nervioso en el saludo capotero, sin clavar los pies y que fue tranquilizándose en el transcurso de la lidia del bondadoso novillo, llegando a dar algún muletazo templado y ligado pero faltando juego de muñecas y más gracia a la hora de coger la muleta. En el sexto, un sobrero de La Campana que sustituía a un inválido de Palla, serio y rematado pero con crotales en las orejas (¡¡qué horror!!) tuvo una labor de muchos muletazos sin decir nada y para colmo le mató de bajonazo.

Abría el cartel Damián Castaño, que se enfrentó a un novillo de Domínguez Camacho (que en poco se parecía a “Estío”, toro muy encastado de esta ganadería que se lidió en San Isidro por Morenito de Aranda) pero resultó ser abanto y falto de raza. Damián, que tomará la alternativa de manos de su hermano en Gijón en breve, mostró su oficio y se sobrepuso a una fea voltereta en los inicios de faena; luego, poco pudo hacer, pues estuvo muy descolocado. En el cuarto, de Palla, estuvo más aseado, realizando la faena en las rayas del tercio, dando muchos muletazos por ambas manos, aunque mejor con la diestra. Falló con el estoque y su actuación se vio silenciada.

Completaba el cartel Javier Jiménez, sevillano de Espartinas, a quien le correspondió el peor lote. También fue volteado por su primer oponente, que antes había herido al torero de plata de su cuadrilla “Lipi”. Sus dos novillos, faltos de casta y bravura, se tragaban pases y pases pero sin transmitir nada al respetable y sin emoción alguna, pues eran de una sosería apabullante debido a su nobleza aunque el quinto era un verdadero Toro, todo hay que decirlo.

Desde el tendido 7 una voz de nuestro amigo Álvaro Ponce, de Cuenca, recordó a los novilleros que hay que venir con ganas y predisposición a Las Ventas, pues ninguno de los tres intervino en ningún quite y eso que los novillos tenían poca maldad, fueron lo que algunos llaman el “toro moderno” y otros lo llamamos el “cáncer de la Fiesta”, el toro bobo, noble y que pasa sin pena ni gloria por los dos primeros tercios para llegar a la muleta y aguantar a media altura pases y pases sin decir nada y sobre todo sin uno de los pilares de esta Fiesta, la emoción.

 

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