¡Orejas a mitad de precio...pasen, pasen!

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05 Junio 2010 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Sexta corrida de la feria del Aniversario. Se lidió una corrida de toros de encaste Núñez. El primero de Lozano Hnos. y los cinco restantes de El Cortijillo. Desiguales en su presentación, manseando en el caballo, pero algunos, el segundo, cuarto y quinto embistieron en el último tercio, de escaso trapío, varios anovillados, cómodos de cara y alguno sospechoso de pitones, muy justitos de casta y nobles excepto el primero. Presidió don Trinidad López-Pastor con una pésima actuación pues regaló la oreja del quinto toro a Bautista pues no hubo petición mayoritaria. Se exhibieron pancartas de protesta por la pésima calidad del ganado y la baja calidad de los trofeos.

Tarde muy calurosa con casi tres cuartos de entrada. Destacar un buen par de Curro Robles al quinto toro. Macías y Bautista brindaron el tercero y el quinto respectivamente al maestro mejicano Eloy Cavazos.

Primer toro, Chalinito de 527 kgs. manso, muy flojo, anovillado y con complicaciones. Derriba al picador en el encuentro pero más por topar que por empujar. Puyazo y picotazo saliendo suelto, con protestas. Silencio al arrastre.
Segundo toro, Grajito II de 538 kgs. Puyazo sin empujar, en el segundo picotazo llega el toro al relance sin colocar en suerte. Macías quita por gaoneras sin calidad. Aplausos en el arrastre.
Tercer toro, Rompelindes con 537 kgs., mejor armado pero manseó en el cabello. Puyazo bajo y trasero mostrando su flojedad, quita Macías por chicuelinas, puyazo trasero al relance; hizo su quite Abellán por chicuelinas siempre hacia fuera y vulgares, sale suelto del tercio. Silencio.
Cuarto toro, Grajito I de 549 kgs. el más anovillado, manso, encastadito y con nobleza. Puyazo trasero y picotazo, sale suelto. Palmas en las mulillas.
Quinto toro, Barberito con 552 kgs. manso en varas, llegó con codicia a la muleta. Puyazo descabalgando al picador, picotazo y puyazo aprovechando la embestida; quita Macías por chicuelinas mal rematadas. Palmas en el arrastre.
Sexto toro, Arrestado de 525 kgs. anovillado, manso con bruscas embestidas y que fue muy castigado en varas por lo que salió aplomado de la suerte Dos puyazos, el primero largo, saliendo suelto. .


MIGUEL ABELLÁN: vestido de “blanco y plata, con chaleco de oro”. Dos pinchazos, aviso y descabello. Ovación con saludos. Pinchazo hondo caído, aviso y dos descabellos. Vuelta al ruedo.

JUAN BAUTISTA: vestido de “gris perla y oro”. Estocada trasera, caída y perpendicular, oreja. Bajonazo, oreja. Puerta Grande.

ARTURO MACÍAS: Estocada tendida y atravesada perdiendo la muleta, descabello y ligeras palmas. Dos estocadas atravesadas y haciendo guardia. Silencio.


Ayer vivimos en Las Ventas hechos realidad los nuevos tiempos en la fiesta taurina. Me explico: en la plaza no había apenas aficionados, hartos y hastiados de tanta estafa regalaron, o no compraron, la entrada en tarde de sábado en Madrid y claro, los tendidos estaban poblados por un público festivo e ignorante que aplaudía a todo lo que se movía en el ruedo. No exagero, cómo sería que vi ovacionar acaloradamente a dos espectadores que haciendo malabarismos con un bote de cerveza, lograron que llegara al comprador ¡qué palmas señores!. Pues imaginen lo que sería cada vez que Bautista o Abellán hacían que toreaban metiendo pico y echándose pa, fuera al toro. La locura.

Sigo. Los toritos anovillados y noblotes, excepto el lote de Macías -¡qué casualidad!-, llegaron la mayoría con ganas a la muleta pero ¿y en el caballo?, nada de nada. Justo lo que debe ser la fiesta actual. Sres. Lozano, prepárense, seguro que ya tienen lista de espera de los veedores de las figuras para pasarse por su preciosa finca en tierras manchegas y elegir al noble, manso y bullidor torito de turno. Los toreros, figuras paradigma de la modernidad; con ganas pero haciendo un toreo vulgar, sin hondura...pegapases, jaleadores de públicos festivos que aburren y cansan echando a la afición: justo lo que se quiere conseguir.

Las cuadrillas, salvo muy escasas excepciones, sin lidiar, pareando de trámite y a cobrar que a eso hemos venido.

La presidencia, muy colocada en el palco, sacando pañuelos blancos “a troche y moche” haciendo cumplir los tiempos tal y como si fuera una fiesta brava de verdad y regalando orejas a tutiplén. Vamos que ya ha llegado a Madrid la tan temida fiesta desprovista de riesgo y emoción pero, eso sí, con “puertita grande” para poder contarlo después. Sin aficionados molestos, ni toros emocionantes ni toreros de verdad, el timo.

Después de ayer y esa salida devaluada por la puerta de Alcalá, es más urgente que nunca la exigencia de cortar al menos dos orejas en el mismo toro y una en otro; de lo contrario ese aforismo, no por repetido menos cierto, de que Madrid es la plaza más exigente del mundo ha dejado de tener validez. Eso antes, cuando de verdad cortar un oreja ante una afición entendida y toros encastados tenía mérito, pero ¿ahora?. Si queremos que de verdad se cumpla el dicho, hay que exigir cortar dos orejas en el mismo toro. No Bautista, no te lo creas. Sigues siendo un torero vulgar que además has estado por debajo del lote que te ha tocado y que tuviste la suerte de estar en la plaza oportuna, la tarde adecuada, con toritos de diseño y ante los espectadores festivos más orejeros e ignorantes. Te tocó a ti, había que abrir esa puerta al precio que fuera y esta vez, como el calor, se adelantaron las rebajas de verano.

Digno es decir que Abellán vino muy voluntarioso y no tuvo suerte, pues le tocó el primer toro con más complicaciones al que no supo lidiar por bajo, empeñado en sacarle muletazos fuera de sitio y perfilero a un animal de inciertas embestidas que le dio algún susto. En el cuarto estuvo por debajo del noble toro, al que después de propinarle vulgares derechazos, sin hondura y ligazón acertó a cambiarle los terrenos y citándole de lejos y dando distancia logró sacarle unos muy buenos naturales, con la mano baja que fue lo mejor de la tarde. Bautista tuvo toda la tarde un toreo atropellado, vulgar, sin muletazos hondos, haciendo todas las variedades de la modernidad, cambios acelerados de mano, toques al toro, giros bruscos, mantazos por la cara... ¿cargar la suerte, qué es eso...?, el destoereo ventajista sin clase ni peligro ni emoción que impera en la actualidad. Hasta ayer yo creía que eso valía en los pueblos pero no, también vale en Madrid. Un bajonazo y “una +una = dos”. Puerta Grande ¡qué pena!

Macías estuvo mal colocado en su primero; con pases por alto, derechazos fuera de sitio, la muleta retrasada y con el pico, poniéndose pesado; con más técnica y toreando de verdad podría haber cortado pelo. En el sexto estuvo descolocado ante un toro que llegó muy castigado a la muleta, dando medios pases con enganchones y sufriendo los arreones y la cara alta del toro. El público le pidió la muerte pues se puso cansino sin conseguir sacar nada más que sustos y desarmes.

En fin, un desastre maquillado de triunfo que agranda todavía más el abismo entre lo que de verdad es la fiesta brava y esta pantomima, lucrativa para unos pocos, en que la han convertido en aras de la modernidad. Las Ventas ya no es lo que era, los aficionados están haciendo mutis y la grandeza de abrir la Puerta Grande en Madrid se ha perdido, al menos en la tarde de ayer.

 

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