Qué bueno estaba el bocadillo

Ampliar Portada

20 de mayo de 2016 | Escrito por Luis Blázquez González | Fotografías de Iván de Andrés

Décimo quinta de feria. Viernes, 20 de mayo de 2016. 23.000 almas. Tarde calurosa. Dos horas y veinte minutos de función. Donde se “lidiaron” seis toros de Alcurrucén, variados de capa y tipo, de desigual presencia, diferentes hechuras y de mediocre juego por faltos de fuerza y raza. En general de nota bajísima.

1º Lancero, Negro bragado meano 572Kg. Largo y bajo, de finos cabos, muy bien hecho, palas y puntas grises. Serio. Manso y áspero. Silencio.

2º Dinastía, Colorado Girón 529Kg. Mucha culata pero, corto de cuello, escarbó mucho, sin celo, ni raza. Silencio.

3º Milagroso, Negro listón bragado meano 568Kg. Tardo y parado, pegado al piso, fue un toro muy cambiante en su comportamiento, manso con algo de calidad. Pitos.

4º Toledano, Negro Chorreado 607Kg. Fuera de tipo, con una alzada brutal, cuerna arremangada, gruesas mazorcas y cabezón. Silencio.

5º Antequerano, Colorado bragado meano 541Kg. Noble pero sin raza. Pitos.

6º Cometillo, Negro Chorreado 555Kg. Cornalón, cortito, muy ancho, abueyado y sin casta. Pitos.


El Juli, de verde botella y oro. Media trasera y tendida tras su habitual salto y nueve descabellos, un aviso y pitos que debió de ser bronca. Estocada trasera con saltito incluido, aviso y silencio.

Sebastián Castella, de azul noche y oro. Pinchazo y estocada caída, un aviso, ovación con pitos. Estocada, silencio.

José Garrido, de blanco roto y plata. Estocada caída y tendida, aviso y saludos con protestas. Pinchazo, pinchazo hondo y estocada, aviso y silencio.


Presidencia: Buena tarde para Javier Cano Seijo en la que afortunadamente para él no tuvo que tomar ninguna decisión transcendente.

Suerte de varas:
Nada que destacar, sin pena ni gloria para los varilargueros, que como viene siendo habitual en lo que llevamos de feria no picaron, solo señalaron. Ni se lucieron ellos ni los toros se emplearon para ello.


Nos disponíamos a pasar una feliz tarde de toros con un cartel compuesto por las mal denominadas “figuras” que para no abrir cartel mandan a un confirmante por delante con un encierro, sobre el papel, que serviría para el triunfo. Pero lamentablemente la casa Lozano ha mandado a Madrid una verdadera moruchada, su falta de fuerza y su mansedumbre descastada han hecho que la tarde haya sido infumable.

Hay Don Julián……, hoy no te han aplaudido ni los llamados “tarteras” esos que aplauden todo y sinceramente no lo entiendo porque has dado una lección de toreo moderno, ese que nos queréis imponer, que solo se basa en trallazos, cites muy fuera, pico y carreritas entre pases. Para remate su famoso salto para matar a los toros no le ha funcionado y ha tenido que usar el verduguillo para pegar un mitin importante. Lamentable. Al cuarto no ha querido ni verle, seguramente, porque se ha dado cuenta, que esta tarde su toreo moderno no tenía cabida en las Ventas, o a lo mejor estaba molesto por la pitada anterior. Creo que para Julián venir a Madrid es como para un ciclista subir un puerto de categoría especial, un infierno, le pesa mucho Madrid. Hoy has estado espeso y derrotado.

El de Bézier es un torero muy frío. Sabemos de sobra que sus faenas empiezan normalmente con una o varias pedresinas. A su primero le habrá dado entre dos mil o tres mil trapazos por que a eso no se le pueden llamar ni pases, cuantos más pitos oía más trapazos le daba. En un alarde de reconducir tanta desvergüenza el Rosco le sugirió con su voz de trueno: "¡Cuando sales de la pala, Sebastián!". Uf. Castella se enfadó, le dijo que bajara él y siguió a la suyo, a todo menos a torear. En su segundo, más de lo mismo, inicia con sus pedresinas, y pin pan mantazos, banderazos y pases sin ton ni son. Tranquilos solo viene cuatro tardes a la fiera. Muy mal Sebastián.

Muy Valiente Garrido, que confirma alternativa, en su primer toro se echó de rodillas y le dio al toro una completa serie de redondos de buena factura y templando bien, toreando como quizás alguno no hiciera de pie. Y se cumplió cuando se puso a torear de pie, se nos fue Garrido, lo más destacable fue la zancadilla con la que el toro, Lancero, le derribó sin consecuencias, pues el animal en su condición de animal aborregado más que de toro bravo hizo por la muleta que estaba en el suelo en vez de por el bulto, salvando a Garrido de una cornada segura, cosa de la cual nos alegramos. Realizo un quite al segundo de su lote, otra vez de rodillas, en la que demostró más valor que torería. Te seguimos esperando Garrido. Cuando nos disponemos a almacenar en nuestra memoria los más reseñable de la décimo quinta de feria, como por ejemplo alguna verónica, un par de banderillas, algún pase, un puyazo, lamentablemente solo podemos guardar una cosa y con palabras mayúsculas QUE BUENO ESTABA EL BOCADILLO.

 

Comparte esta publicación

Te Recomendamos