Rotundo suspenso para Juan Luis Fraile

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15 Marzo 2009 | Escrito por Manuel Martínez Fraga

Novillada con picadores. Tres novillos de Juan Luis Fraile 3º, 4º y 5º, dos de María Cascón 2º y 6º, y un sobrero 1º bis, de Apolinar Soriano. De presentación desigual, fueron descastados y flojos en conjunto.


José Germán: Pinchazo y estocada caída. AVISO. Silencio. Estocada. Algunos aplausos.

Juan Manuel Jiménez: Nazareno y oro. Estocada baja y trasera, algunas palmas tras aviso. Estocada atravesada y trasera, algunas palmas tras aviso.

Juan Carlos Cabello: Estocada pellejera que hace guardia, silencio tras escuchar tres avisos. Estocada muy baja, algunas palmas.


Presidente: D. Cesar Gómez Rodríguez provocando la indignación del respetable. Debería explicar por qué no devolvió a ninguno de los tres novillos que dieron sobradas razones para que el público lo exigiera como así lo hizo.

Tercio de varas: Nada destacable en varas. Pepillo hijo y Carmelo Pérez, aprueban en el primero y segundo novillos.

Muy pobre entrada, sobre tres o cuatro mil espectadores, en tarde muy agradable. Destacar la actuación de Raúl Cervantes, bien en la brega y en banderillas.


Fracasó Juan Luis Fraile en su comparecencia venteña. Habíamos disfrutado con la corrida que lidió en esta plaza la temporada pasada porque tuvo –o al menos recordó lo que antaño significaban los gracilianos- y lo que hemos echado de menos en esta novillada, casta.

Ni siquiera pudo completar la novillada por lo que tuvo que ser remendada con otro hierro de la casa, éste de origen Lisardo, el de María Cascón. Los tres gracilianos que fueron lidiados fueron protestados, alguno por chico, pero créanme este no fue su pecado ya que sabemos como son las hechuras de estos ibarreños, lo que nos mató fue ver que de salida se mostraban como animales enfermos, sin ninguna fuerza y completamente descastados. Que pena. Aficionados y taurinos no deberíamos resignarnos a perder también a los que un día fueron considerados “Los Miura del Campo Charro”.

Sobre los aspirantes nada podemos contar que deje la ilusión de encontrar entre ellos una posible promesa. Ni siquiera intenciones. Al madrileño José Germán le tocó el que fue el mejor novillo de la tarde a pesar de que se rajó prematuramente y no permitió a Germán más que unos comienzos en posición genuflexa, una tanda de tímido temple a media altura y un arrimón. Con este nuñéz con planta de toro y manías de manso había estado Germán aseado con la capa y así el primer tercio concluyó más que decente pues José Carlos González “Pepillo hijo” también acertó en las varas. Nadie sospechaba que, a excepción de la buena estocada con la que Germán despacho al utrero, no veríamos nada más.

El segundo de Germán un graciliano largo, ensillado y abrochado de pitones sería anuncio de lo que vendría después y para completar la flojera manifiesta del animalito, este novillero seriamente intimidado por las pocas dificultades a las que era sometido por su enemigo en su tendencia a quedarse en la muleta, resolvió con toda una suerte de carreras, trapazos y cañonazos para sacarse al toro lejos, muy lejos. Después lo mató de horrendo metisaca, para acabar de arreglarlo.

Juan Manuel Jiménez tampoco tuvo su tarde. Su primer novillo de María Cascón fue muy flojo de salida, se empleó en el primer puyazo para después sufrir en el intento de mantenerse en pie. Este lisardo fue simplemente un animal no apto para la lidia y Jiménez por tanto no puede ser juzgado por la inexistente actuación.

Con el quinto de la tarde, un graciliano de presencia más próximo a los caprinos que a otros grandes ungulados a los que debería honrar, J.M. Jiménez no se entendió en absoluto. Nos dimos cuenta por lo mal que se colocaba y se la echaba, por los saltitos y carreritas que al final hicieron que el novillote se cabreara y le pegara un revolcón y se lo pegó así, cabreado, por colocarse tan mal.

Pobre Juan Carlos Cabello, se debe pasar muy mal al dejarte un toro vivo. Y aunque esto le pasa hasta los galácticos, a un humilde novillero le pasa factura. Su primer novillo fue un graciliano que salió moribundo antes de ser picado y que siguió cayéndose en el segundo tercio a pesar de que no se le picó. ¿El presidente?: está pero no responde. Finalmente lo único que consigue el malagueño es enredarse en muletazos que no alcanzaban nunca enganchar al novillo y acabar dando la traca con la espada. Estocada en el pellejo, mal con el verduguillo y el novillo aguanta los tres avisos.

El último, otro de María Cascón, fue la gota que colmó el vaso. No paraba de caerse y el Sr. Gómez que debía estar ¿ausente? tampoco quiso devolverlo. Como ya sonaba que esto era una cuestión que este señor, supuesto defensor de los intereses del que paga, parecía tener contra los mismos, se montó la tangana.

Cabello que parecía salir a enmendar lo anterior, demostró que en esta nueva escuela de novilleros no los preparan para cuando tienen que dar el do de pecho, pues ni entonces dejo de torear fuera de cacho y de pegar tirones. Acabó recibiendo una fea voltereta y matando de una estocada que dependiendo de por que lado, no permitía ver donde estaba puesto el acero.

Son muchas las tardes en que venimos con la certeza de que no veremos nada bueno; a veces por fortuna nos sorprende lo inesperado. Esta tarde, la esperanza de ver lo que sabemos que en algún lugar todavía guarda esta mítica ganadería, la hemos cambiado por decepción.

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