Sabor agridulce

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06 de julio de 2014 | Escrito por Pepeíllo | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. 6 novillos de Los Chospes. Encaste Juan Pedro Domecq Díez, en las líneas de Luis Algarra, El Torero y Jandilla. Bien presentados, mansotes, toreables en general, 2ª, 4ª,5ª y 6ª con algo de casta. No se les vio en el caballo, debido a la mala lidia que llevaron a cabo los toreros.


Miguel Maestro: De rioja y oro. Media estocada baja. Su labor fue silenciada. Estocada delantera y perpendicular y cuatro descabellos. Silencio.

Reyes: De rosa palo y oro. Estocada caída y atravesada. Silencio. Pinchazo bajo, Estocada que hace guardia y media que vale. Silencio benevolente.

Miguel Ángel León: De rosa y oro. En su primero estocada trasera, tendida y atravesada. Saludos tras petición injustificada de sus incondicionales. El presidente le envió un aviso. En el segundo pinchazo hondo y tendido, aviso y media tendida y trasera.


Presidente: Trinidad López-Pastor Expósito. No impuso en el ruedo el presidente la autoridad que le permite la ley. Tampoco aplicó su condición de aficionado. Se sientan en el palco y salvo que ocurra un desaguisado mayor, se limitan a los cambios de tercio sin preocuparse si un toro es picado como manda el reglamento, o si los toreros citan a los animales desde los burladeros con el único fin que se castiguen corneando las tablas. Una pena para la fiesta que estos señores no tomen medidas de estos abusos, y permitan que los picadores se tomen la justicia por su mano y hagan del ruedo su feudo particular.

Suerte de varas:
1º Visitador. 524 Kg: En la primera entrada al caballo hizo una fea pelea y no se vio su condición debido a la mala actuación del picador. En la segunda vara fue castigado trasero y el animal se dejó pegar pero salió suelto. Manso, descastado y noble.

2º Tirano. 502 Kg: En la primera vara el picador derribó a su montura al no sujetar al novillo con la vara. El animal entró al relance y no fue castigado. En la segunda entrada se arrancó de largo y fue castigado trasero, pero salió suelto. Manso con algo de casta.

3º Escondido. 503 Kg: Fue castigado trasero e hizo una fea pelea y salió suelto del caballo. En la segunda vara entró al relance y recibió del montado una cuchillada en el brazuelo. El presidente no estuvo acertado al cambiar el tercio. Manso descastado y noble.

4º Guitarrista. 522 Kg: En la primera entrada fue picado trasero y su comportamiento fue de manso. En la segunda entrada no existió el castigo y en la tercera tampoco. El picador, Damián Jesús Martínez, debería replantearse su futuro. El novillo un manso con casta.

5º Inquieto. 506 Kg: En la primera entrada el picador no se agarró y el novillo salió suelto sin castigar. En la segunda vara ocurrió lo mismo. El burel volvió a salir suelto, y en la tercera tampoco se agarró el montado. Un autentico desastre. Manso encastado.

6º Comadreja. 515 Kg: En la primera entrada acudió al relance y el picador, Diego Catán, se permitió el lujo de castigarlo trasero y bajo sin rectificar. En la segunda vara lo castigó de nuevo en el brazuelo, tapándole la salida, dejando al animal para el arrastre. Otro picador que no tiene afición y que debía replantearse su futuro. El novillo fue manso encastado.

Cuadrillas y otros: La plaza registró un cuarto de su aforo, en una tarde apacible y libre de la temperatura estival de julio. El ganadero no tuvo suerte, el ganado fue lidiado por unos profesionales que no tuvieron su tarde. Ningún novillo, excepto el segundo, fue puesto en suerte, todos entraron al relance y de esta manera no se pudo comprobar las condiciones de los bureles. En el cuarto y el sexto fue el colmo de la inoperancia. El en cuarto tanto el subalterno que lidió y el picador que le tocó en suerte, mostraron poco oficio y ninguna afición por hacer las cosas bien. En el sexto el picador fue un desastre, tanto en el manejo de la vara como del caballo, levantando el enfado de los aficionados. Se libraron de la mediocridad el subalterno, Antonio Manuel Punta en la lidia del sexto y en la colocación de los palitroques se lucieron José Manuel Jiménez, “Richarte” y Rafael Torres en el quinto, el novillo le echó la cara arriba en el embroque y el torero aguantó el envite con dignidad torera.


Decía Luis Francisco Esplá que lo último que debe dar un torero en el ruedo es pena. No sé quien tuvo la culpa si los que vistieron de luces o yo, el caso es que ayer sentí pena, primero por los chavales que buscando una oportunidad se apuntaron a esta novillada sin dar muestras de preparación para tal evento, y segundo por la fiesta que va dando tumbos en manos de unos gestores que cada día la acercan más al abismo.

Salvo Miguel Maestro en el cuarto de la tarde, ningún torero tuvo los recursos suficientes para parar de salida a su enemigo y posteriormente colocarlo en suerte frente al caballo. El parar al novillo con el capote cuando sale de chiqueros en fundamental para la lidia, y esto es algo que deberían enseñarles en las escuelas taurinas a los futuros matadores de toros, pero visto como actúan las figuras creo que estos detalles sobran. La empresa anunció ayer a tres matadores que en la temporada pasada llegaron a sumar entre ellos la docena larga de festejos, y además, dos de ellos rondaban los treinta años de edad. El resultado fue evidente, los pobres chavales no dieron ni una a derechas, y digo pobres porque se les vio sin oficio para tanta responsabilidad. Después está el público incondicional que acompaña al novillero, que jalea cualquier detalle con el fin de ver triunfar a su torero sin medir la calidad de su actuación, ocasionándole con ello un perjuicio.

No hubo ningún detalle que quedara en la retina de los aficionados y eso que los novillos ofrecieron a cada torero la oportunidad de triunfar, pero los novilleros no mostraron en ningún momento condiciones para llevar a cabo esta proeza. Los tres mostraron carencias en el manejo, tanto del percal como de la franela, falta de colocación y de remate en los muletazos, siendo estos hechos el denominador común de sus actuaciones, y eso que los novillos, salvo el cuarto, que estuvo por encima de su matador, no fueron exigentes con los toreros. Por su parte, Reyes, se llevó el mejor lote, pero al torero de Badajoz nadie le indicó que en esta plaza el descomponer la figura no vende ni un real, y a eso fue a lo que limitó el chaval, perdiendo una oportunidad de triunfo por desconocimiento de las normas que rigen en el oficio que ha elegido. Lo único destacable de Miguel Ángel León fueron tres pases cambiados desde los medios al tercero, todo lo demás fue una prolongación de faena intentado adornar la faena que no existió. Alguien de manera afectuosa les indicó desde el tendido que no olvidaran los libros.

 

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