SantaColomas sin condimiento

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14 Marzo 2010 | Escrito por Esther Arribas González

Novillada con picadores. Quedó inaugurada la temporada 2010 en Las Ventas con la lidia de seis novillos de Flor de Jara (antes Bucaré), correctos de presentación y manejables en su conjunto. Escasitos de cara, flojos y descastados primero, segundo y quinto. Noble y sospechoso de pitones el tercero. Más largo y con más cabeza el cuarto. Destacó el sexto por sus bonitas hechuras, con más cara, recogidito y en tipo. Todos los novillos se distinguieron por la falta del “picante” característico de este encaste, con una nobleza y flojedad generalizada.


CARLOS GUZMÁN: de corinto y oro. Dos pinchazos y media atravesada pescuecera y un descabello (saludos tras aviso). Un pinchazo y estocada delantera (saludos).

JUAN CARLOS REY: de azul turquesa y oro. Estocada tendida (saludos). Un pinchazo, medio bajonazo y estocada en todo lo alto (silencio).

JOSE MARÍA ARENAS: (de rosa y oro. Estocada contraria y dos descabellos (silencio). Un pinchazo y estocada caída (silencio).


Tercio de varas: Para no variar en el inicio de temporada, la ejecución de la pica fue penosa, siempre con la puya trasera y rectificando en sitios peores (el rincón superior de la paletilla). A la mayoría de los novillos no se les puso en suerte y si se hizo fue al revés, de largo y gran puyazo en el primer encuentro y de corto, con un picotazo simulado en el segundo. Posiblemente el quinto novillo se llevó la peor pica, acusándolo durante el resto de su lidia. Destacar la ausencia de los monosabios acompañando a los picadores durante su recorrido por el albero.

Cuadrillas: Buena tarde de las cuadrillas sin nada especialmente reseñable.

Incidencias y otros: Presidió el festejo don Julio Martínez, no rompiéndose mucho la cabeza. No tuvo reparos en no conceder un minuto de silencio por el reciente fallecimiento del emblemático aficionado y ex-presidente de una asociación de toros y ganadero como fue Salvador Valverde Parra. D.E.P. No debió tener tanta prisa para cambiar el tercio de varas en el sexto de la tarde, pues tuvo dos arrancadas entregadas al caballo y nos quedamos sin apreciar el posible potencial que podría haber desarrollado el novillo. Un escaso cuarto de plaza, en tarde fría. D. Lorenzo Gallego Castuera, director de la banda de música del coso venteño, abandonó su cargo tras dirigirla durante 32 años, componiendo más de cuatrocientos pasodobles.


De todos los aficionados era el deseo de ver salir al albero novillos con fuerza, casta, codicia y un toque de bravura para iniciar la temporada, pero tuvimos que conformarnos con ver novillos sosos, toreables y sin emoción, afianzando la idea de que el monoencaste se está extendiendo en todas las ganaderías de reses de lidia, viendo que incluso el encaste Santa-Coloma se comporta igual. Nos equivocamos de nuevo, por cierto, al igual que la escribiente de los programas repartidos al comenzar el festejo, confundiendo a la Monumental de Las Ventas con el Palacio de Vistalegre.

Y si los novillos no nos emocionaron, menos lo hizo la terna, pues los tres novilleros que posiblemente se estaban jugando entrar en los carteles de San Isidro no hicieron mérito alguno para tan apreciado honor, pues desaprovecharon la nobleza y toreabilidad que tenían estos santacolomas sevillanos (ahora pastando en Colmenar Viejo) para haber cortado alguna oreja y se marcharon con la oportunidad perdida en el bolsillo.

Ni los novilleros madrileños Carlos Guzmán y Juan Carlos Rey ni el albaceteño José María Arenas demostraron algo nuevo de lo visto en sus comparencias anteriores en nuestra plaza, exhibiendo mucho despego y atropello. Quizá agradecerles el no pasar por alto ningún quite, aunque con la muleta estuviesen como vulgares pegapases. Pese a venir con ganas, se mostraron faltos de ideas y recursos.

El que se llevó las ovaciones más fuertes de la tarde fue Carlos Guzmán en el cuarto. Se salió a los medios saludando por verónicas cerrando con una media rematada. Luego, el novillo, como sus hermanos, fue repetidor y de cómodo toreo, pero el novillero se emborrachó dando muletazos con la pierna retrasada y dejando sitio para un tranvía de por medio, aburriendo a todos los allí presentes.

Por su parte, Juan Carlos Rey resultó ileso tras una fuerte voltereta sufrida durante la lidia del segundo. Aunque el novillo, “Mediaonza” de nombre, derrotó en tablas y salió con más alegría de chiqueros que sus hermanos, pronto se le acabó el gas en la faena de muleta y se aburrió tanto como nosotros con los numerosos trapazos que le propinó el novillero.

El tercero de la terna, José María Arenas, lo vio todo como el nombre del burel le indicaba, “Borroso”. Se limitó a avivar a un público poco cultivado con sus tercios de banderillas, no así a los aficionados que sabemos que el arte de banderillear consiste en citar de largo para provocar la arrancada del morlaco, reunir los arponcillos en su cara y salir andando dejando que el arte se consolide entre tanto, el llamado antaño “de poder a poder”. En el sexto, Arenas estuvo muy por debajo de “Jaquetón”, el más encastado y con trapío de la tarde. El novillo ya exigía distancia desde el primer tercio. Se pidió que entrase a una tercera vara, pero ya sabemos que en el palco no hay aficionados y se nos negó. En la muleta pedía amplio recorrido, pero Arenas se limitó a acortarlo, por cierto, bajo el inesperado riego de la plaza, que saltó automáticamente, dando series cortas y encimistas en el tercio en vez de sacárselo a los medios, que es lo que le pedía el único novillo que hizo honor a su encaste.

A pesar de que tercero y sexto fueran ovacionados en el arrastre, leer en todos los comunicados de prensa que “Flor de Jara se impone en Las Ventas” es algo bochornoso. Este conformismo de los juntaletras es lo que realmente hace entrar en decadencia a la fiesta actual. Fueron reses con rectitud y largura en sus embestidas, que no molestaban lo más mínimo, sin fiereza, desprovistas de chispa, pero eso ni transmite, ni nos hace vibrar en el tendido. Señor ganadero, ¿qué le ha vendido Joaquín Buendía? Mucho tiene que trabajar Carlos Aragón Cancela para recuperar en su “Flor de Jara” el anterior encaste encrespado y con genio santacolomeño. Al caer la tarde, el cálido sol que nos mantenía se esfumó de golpe, así como la ilusión de ver los antiguos “ardientes santacolomas” con calor de casta de ganado bravo, aunque esta tarde sólo estuvieran “templaditos”. Y era la primera…

 

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