¡Se acabó la feria y mi paciencia!

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07 de junio de 2015 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta | Fotografías de Constante

Corrida de toros del hierro de Miura de desigual presentación y comportamiento; algunos mansos, sosos, justos de casta, flojeando y muy mal picados. Algunos con el peligro propio de la casa pero escasos de poder y fuerza. El primero inválido absoluto debió ser devuelto.

Casi lleno en tarde muy calurosa y bochornosa, en la que proliferaron meriendas y brindis para celebrar el broche final a tan largo y pésimo ferial taurino.

Primer toro: Fogonero, de 559 kgs. Inválido total, cara anovillada, sin trapío. Acude al caballo, recibe dos picotazos saliendo por los suelos y muy flojo. Fuertes protestas. Pitos en el arrastre.

Segundo toro: Aguilero, de 590 kgs.flojo, descastado, soso. Puyazo trasero peleando el toro, sin rectificar y picotazo, sale suelto muy flojo. Galopó en banderillas. Silencio en mulillas.

Tercer toro: Velero, de 624 kgs. Bonito de hechuras, muy flojo de cuartos traseros, soso, bajo de casta. Puyazo en alto sale blandeando, y otro putazo con mucho castigo barrenando. Salió casi muerto. Silencio.

Cuarto toro: Injuriado, de 606 kgs. anovillado a pesar del peso, sale con más e intento de saltar al callejón. Puyazo delantero sin empujar puyazo repuchándose el toro en el peto; noble en la muleta. Ligeras palmas en el arrastre.

Quinto toro: Sonajillo, de 588 kgs. Distraído y manseando, toro serio y con cabeza, Empujó en el primer puyazo y se repucho en el segundo; sale muy justo y blandeando. Protestas. Llegó avisado y tirando gañafones al segundo y tercer tercio. Pitos.

Sexto toro: Arenoso, de 608 kgs. escaso de trapío, recibe al relance un puyazo castigado en exceso y picotazo; sale rebrincando de la suerte, la cuadrilla se inhibe. Silencio.


Rafaelillo, vestido de “rosa capote y oro”. Estocada delantera y caída; silencio. Dos pinchazos y estocada, un aviso; vuelta al ruedo.

Javier Castaño, vestido de” blanco y oro”. Pinchazo sin soltar y estocada algo trasera con un descabello; aviso. Silencio. Pinchazo sin soltar y otro pinchazo hondo bajo; descabello. Silencio.

Serafín Martín, vestido de “azul celeste y oro”. Pinchazo y estocada tendida y trasera; un descabello; aviso, Pitos. Pinchazo a los bajos sin soltar, pinchazos y bajonazo; un aviso. Pitos.


Presidencia:Muy mal Julio Martínez manteniendo al inválido primero en el ruedo; a partir de ahí ya quedó claro de qué parte está la presidencia, nunca defendiendo los intereses de los aficionados que pagan, ¿por qué? Misterio insondable. Bronca justificada.

Suerte de varas: Una tarde más sin presenciar un tercio de varas como debe ser ni siquiera intentarlo. Mal llevados al caballo, al relance, picotazos traseros, caídos o lo que es peor, abusando de puyazos carniceros sin dar la salida al toro. No brilló Sandoval pues ni toreó a caballo ni clavó en su sitio.

Cuadrillas: como siempre se esperaba sobre todo la actuación de los de plata de Castaño y Fernando Sánchez y Ángel Otero, este último sin tanto mérito, se desmonteraron. También fue aplaudido Curro Robles.

Incidencias: Marco Galán fue herido al salir de parear al quinto de la tarde. El parte médico indica que “lleva una herida en el escroto que produce contusión y evisceración de testículo izquierdo. Puntazo corrido en pierna izquierda y contusiones múltiples” Pronóstico reservado.


Que no, que no…que esta feria no ha sido triunfal se pongan como se pongan los gurús y voceros de la cosa taurina. Por fin rematábamos el ciclo con la esperada miurada y yo recordando a Zahonero deseosa de ver aparecer un ejemplar heredero de su casta y poder. Pero no salió. Tampoco puedo decir que me aburriera pues con este hierro siempre se pueden ver cosas interesantes, pero toros encastados y poderosos, no salieron y eso es lo peor que se puede decir de un toro de Miura.

De entrada decir que nos birlaron un toro; el primero nos lo tragamos con patatas a pesar de las sonoras protestas, Don Julio sordo, ciego y…no sigo. ¿Qué le hubiera costado devolver al animalito medio moribundo, dejando tranquila a la sufrida parroquia?, pero nada, impasible el ademán, en el palco se mantuvo en sus trece, y nos robó a nosotros y a Rafaelillo la oportunidad de ver a un toro de verdad.

El maestro murciano nada pudo hacer con él y se limitó a mantenerlo sobre sus patas hasta que con prontitud le remató. Uno menos. En el cuarto pudo resarcirse. Ese toro noble y con más fijeza, planteaba problemas y los resabios propios de la casa, enterándose, buscando a cada salida el cuerpo…pero el torero le supo aguantar, entendió sus embestidas y terrenos y logró sacarle un trasteo emotivo y pases muy de verdad, sobre todo por el pitón izquierdo jugándose la cornada. En algunas tandas le cortaba pronto el viaje, sin rematar, lo que no permitió ligazón ni continuidad pero fue una actuación emotiva, que no pudo redondear con el estoque ¿por qué mató en la suerte contraria?. La vuelta al ruedo por petición unánime y clamorosa le habrá servido de consuelo, pero todavía se debe estar acordando de la ocasión perdida; eso sí, vale más esta vuelta que muchas orejas que hemos visto regaladas.

Castaño, ¡qué sería de él sin esa cuadrilla!, trasteó con mérito a su segundo estando muy firme con él pero en su primero un toro noblote pero soso y sin casta, no supo o no pudo hacer nada; perfilero, medroso, perdiendo pasos, desbordado por el toro. Otra vez será.

Serafín Marín no está para venir dos tardes al ciclo isidril; se enfrenta a ganado duro, lo cual le honra y tiene una gran afición pero la falta de carteles y la responsabilidad le puede mucho. Ha desaprovechado la calidad del sexto toro y con mucho miedo y un toreo despegado y fuera de sitio, no se puede venir a Madrid a jugarse la temporada. Trapazos, el toro se va sin torear. Marín y Campuzano se deben replantear muchas cosas y caminos, por ese va muy mal.

Y se acabó san Isidro; sin apenas nada que recordar. Con una inmensa tristeza en mi corazón de aficionada al ver cómo mi plaza de Las Ventas se ha convertido en un coso vulgar, vocinglero, sin criterio y con un público entregado al cubata y al gin tonic que no sabe nada de lo que de verdad es torear a un toro de verdad.

¿Y esto es en lo que los taurinos quieren convertir la fiesta?...Continuará.

 

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