Sin novilleros

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25 Mayo 2009 | Escrito por Alicia Valdeavero

Corrida de toros. 19ª festejo de Feria. Se lidiaron seis novillos de Guadaira, correctos de presentación. Tuvieron compartimientos dispares. Tuvieron “complicaciones” para el toreo moderno, es decir, con movilidad, encastados. El de mayor nobleza y el más cómodo fue el primero.

Pesos novillos: 485 (ovación), 492 (silencio), 469 (palmas), 510 (ovación), 538 (palmas) y 488 (silencio).


FRANCISCO PAJARES: (catafalco y oro), pinchazo, media estocada muy baja, dos descabellos. Aviso. (SILENCIO). Pinchazo del que sale prendido, estocada de la que sale también prendido (OVACION DESDE EL TERCIO).

JUAN CARLOS REY: (frambuesa y oro), Estocada (SILENCIO), dos pinchazos, estocada. Aviso (SILENCIO).

PABLO LECHUGA: (corinto y oro). Estocada tendida y atravesada, pinchazo, media caída (SILENCIO). Pinchazo, media estocada baja (SILENCIO).


Presidencia: Trinidad López, en el palco, sin complicaciones.

Suerte de varas: Se picó más que otras veces, incluso se picó más que en otras corridas que hemos visto en feria. Jesús del Bosque puso un primer puyazo infame al primero de la tarde. En el quinto, El Pimpi salió de la plaza entre abucheos por poner los tres puyazos entre los tendidos 10 y 1.

Incidencias y otros: Se presentó en la plaza Juan Carlos Rey, con el novillo Procurador, nº 20 de 492 Kg., 01/06. Tras matar al cuarto, Pajares entró a la enfermería. PARTE MÉDICO: Puntazo corrido en cara anterior tercio superior de muslo derecho. Contusiones y erosiones múltiples. Pronóstico reservado. Tarde de temperatura agradable, pero a veces con rachas de viento molesto. Tres cuartos largos de entrada.


La tarde ha sido más interesante desde el punto de vista de los aficionados que desde los novilleros. Una tarde más, los tres actuantes han demostrado lo que es el toreo moderno, que no son capaces de hacerse con los novillos que tienen algo de genio, o algún tipo de complicación, aunque se les pueda cortar las orejas, como era el caso de algunos de los novillos de esta tarde. La novillada exigía, pero los novilleros no pudieron con ella. Están acostumbrados a torear al animal dócil, carretón y sin complicaciones. Bueno, o ni eso. Eso le pasó a Francisco Pajares en su primero, el más noble de todo el encierro. A la muleta llegó con recorrido y sin hacer un solo extraño. A pesar de eso, Pajares no se hizo con él, y se fue sin torear. Su otro novillo, en este caso Opresor, se fue al desolladero con las orejas puestas.

En el cuarto estuvo pesado, alargando la faena más de la cuenta, y al final terminó encima del animal, aburriendo y desesperando a los tendidos. En las dos ocasiones que entró a matar, el novillo le prendió, la segunda de una forma espeluznante. Tras matar a su segundo oponente, pasó a la enfermería, pero volvió a salir.

Juan Carlos Rey, vino a presentarse, ¡Bienvenido a Madrid, muchacho! Pero esas no son las formas más correctas. Para empezar, veo muy mal que un novillero venga a presentarse a Madrid en San Isidro, pero la culpa de eso no lo tiene el chaval, sino la empresa, que es quien hace los carteles. Pero digo yo, ¿no habrá domingos a lo largo de toda la temporada venteña para que se presente? Si la empresa tuviera un mínimo de afición no haría estas cosas, y quizás en vez de Juan Carlos Rey, hubiera estado en el cartel Valentín Mingo. Señores empresarios, ¿se acuerdan de él? Quizá no, pero creo yo que Mingo hizo el año pasado en la novillada de Moreno Silva un esfuerzo enorme, que no ha sido reconocido por la empresa de Madrid. A ver si empezamos a tomar nota y a tener un poco de afición.

Pero volviendo a Rey, sus formas dejaron bastante que desear. En su primero nos deleitó con una gran cantidad de trapazos, algunas tandas jaleadas desde los tendidos. En el segundo fue más o menos lo mismo, sin emoción, sin transmisión, con dudas. Además, fue incapaz de pararle con el capote, y durante el tercio de varas mostró no tener demasiado claro donde se debe colocar al novillo para que sea picado. Su actuación hizo que el público abucheara a Antonio Vallejo, Pimpi, de forma injusta. La culpa de que al novillo se le picara tres veces entre los tendidos 10 y 1 no fue del varilarguero, sino del novillero. Tras el primer puyazo, debió colocar al animal para que entrara al caballo en el lugar correcto, pero se le pasó por alto, o no quiso o no supo hacerlo. No lo sé.

El tercero del cartel fue Pablo Lechuga, ¿cuántas novilladas ha toreado ya en Madrid en estas dos últimas temporadas? Cuatro, cinco, seis… he perdido la cuenta. Yo no sé si son imaginaciones mías, pero nunca le he visto hacer nada reseñable. Bueno, sí, lo único que recuerdo como algo general de sus actuaciones, es que siempre, siempre, siempre, mata mal, y hoy no iba a ser menos. Otro mitin con la espada.

Y no puedo terminar sin mencionar algo que por desgracia, hemos visto en casi todos los novillos hoy: la mala lidia. Ni una cuadrilla se ha salvado de hacerlo mal. En muchos momentos parece que estábamos presenciando una capea de un pueblo cualquiera de la geografía española. Es increíble. Una vez podría pasar, pero que sea la tónica general de la novillada, es porque algo falla, algo se está haciendo mal.

Así que esto ha sido todo por hoy. Otra tarde que no son capaces de acoplarse, ni de entenderse con los animales. Cuando hay algo de peligro, todos están desbordados, sin saber que hacer. Esta tarde, los novillos estuvieron bastante por encima de sus oponentes.

 

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