Solo gente guapa

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15 Mayo 2011 | Escrito por Paco Ruiz | Fotografías de Constante

Corrida de toros. 6º de la Feria de San Isidro. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla (verde y oro), Talavante (blanco y plata) y Arturo Saldivar (nazareno y oro) que confirma alternativa. Lleno.


Se notó que ya estamos en San Isidro, no tanto por la festividad del santo patrón, que se celebraba, sino por los carteles que ya se anuncian (hoy el primero) y el otro público. Estamos en San Isidro y es obligado cumplimiento social del otro público acudir a los toros y a ser posible decir al día siguiente en la oficina que yo estuve allí, el día de las tantas orejas. Todo preparado. El mostrador de la tienda de puros de los pasillos de la plaza, abarrotado. Los bares de los tendidos, no digamos. Ellos con sus trajes, encorbatados, algunos con el vaso de whisky en ristre camino de los tendidos, otros con caras ligeramente abotargadas tras la ingesta de la comida ofrecida por el proveedor o banquero de turno; a ellas da gusto verlas, unas con vestido, falda más bien corta, otras traje de chaqueta, tacón de aguja alto, piernas bien torneadas, guapas todas al fin. En la boca de acceso al tendido la señora rubia, cincuentona, escotada y retrechera, de banasta de mimbre con claveles, acerico y alfileres pone a diestro y siniestro flores en las solapas y pelo de ellas y ellos. Son los isidros de ahora, no el clásico que antaño venía a Madrid desde los pueblos para contemplar la corrida de toros de verdad, tan distinta a la que ahora se nos ofrece.

En boca de todos estaba lo que podía hacer hoy Morante, mezcla rediviva de las esencias de Pepe Luis, Pepín y Curro, curioso, sólo de lo que podía hacer él, pero…Y sale el primero, el de la alternativa, “Aguador” de nombre, noblote, blando, manso, bien presentado, pero que se marcha continuamente con lo que Saldivar queda inédito con el capote. En varas, primer ¿puyazo?, digamos picotazo, se duele y sale suelto. Segundo puyazo más de lo mismo, con lo que con dos picotazos se cambia. Dos únicos pares de banderillas con la profesionalidad que últimamente caracteriza a la suerte y a otra cosa. Es decir a la confirmación. ¡Manía de desmonterarse los tres toreros, larga charla y los consabidos abrazos! El mejicano Saldivar es un torero, o al menos así se mostró, valiente y entregado, con decisión, pero quizá sería el acontecimiento lo que le sobrepasó. Cuatro muletazos de rodillas para calentar, otros tantos derechazos, una tanda larga de naturales sin colocarse, rectificando, sin mandar, trapaceo y el clásico pase de pecho de pitón a pitón. Lástima porque el toro era una buena persona. Al final cinco manoletinas embarulladas y a matar. Media estocada ligeramente caída y tendida. Ligera petición, palmas y saluda. Su segundo toro, “Asturiano”, sexto de la corrida, “estaba listo”, con eso se dice todo. Verónicas vulgares. En varas, primer puyazo casi en su sitio, justito y cerrándole el piquero. Segundo puyazo, sólo señala. Voluntarioso quite por chicuelinas de las de ahora, es decir, al sobaco. Ya se perdió en este lance, al dar salida al toro por uno de los lados, imprimir al capote una suave sacudida hacia abajo mientras la otra mano mantiene sujeto y a la altura de la cintura el otro extremo. Brindis al público, cae la montera boca arriba y extrañamente en mucho tiempo no se oye el ¡oooh! de horror de la gente. Eso sí, y por si acaso va él y le da la vuelta. Inicio de faena con pedresina y dos pases cambiados siguiendo con derechazos con más voluntad que otra cosa. Cita de lejos en los medios con la izquierda para lograr una serie aseada y el toro se le va no tanto por desentenderse sino por falta de mando. Otra serie de tres buenos naturales rematados con el pase del desprecio. Al final más de lo mismo aprovechando el viaje del toro y acabando con dos pinchazos y estocada baja. Palmas y nuestro reconocimiento a las ganas del torero.

El segundo de la tarde, “Laborioso”, un novillote sin cara, suelto, inválido, no quiere saber nada de capotes, pero es que Morante no se empeña mucho en convercerle de lo contrario, más bien nada. Puyazo porque sí en terrenos del 1, sin emplearse, según se dirige el picador a su sitio, un segundo puyazo en el 9 del que el toro sale rodando y con el pitón derecho hecho una escoba. Moribundo el animal lo mantienen en el ruedo. Morante, ¿por qué lo intentas tener en pié? Dos ayudados, cambio de mano, el toro hocica, se vuelve a caer y Morante, ¿por qué macheteas ahora al cadáver? Pinchazo saliéndose y descabello. Pitos al toro en el arrastre y palmas de tango de un sector de la plaza.

Tercero de la corrida, “Vejenuco”. No es toro es novillo y con razón los con fama de reventadores reclaman la presencia de toro, pero es que además estás listo de remos. Trapacea Talavante por delantales. Varas: primera, entra al relance por dentro, el picador como es norma lo pica a la grupa y el animal dice que nones. Segunda vara, ni se picó. Y va Talavante y brinda eso ¿Qué faena puedes ofrecer a la concurrencia?. Cinco estatuarios, cuatro sin enmendarse y cuando intenta cambiar el pase el torero queda desarmado. Naturales vulgares, enganchón incluido. Derechazos no menos vulgares con el toro cayéndosele, siempre para afuera, sin emoción y todo, comenzando en los medios con los estatuarios, yendo y viniendo de un lado para otro y acabar en el 6 con bajonazo que escupe y más de media que hace rodar. Silencio. No hay cosa más horrorosa que ver a un Talavante aburrido.

“Ventanero”, cuarto de la tarde y segundo de Morante, prototipo de lo comercial, “artista” y tonto. Seis capotazos de recibo, destacando dos verónicas suaves. Se agarra bien el piquero, empuja el toro y a la salida hinca los cuernos en la arena y cae despanzurrado. Acude el toro para el segundo puyazo pero ya está. Es decir, nada. Perfilero, derechazos sin convicción rectifica, le pisa el animal la muleta. Como este también se aburre acaba con cuatro pinchazos y bajonazo final. Silencio con algunas protestas.

El segundo de Talavante, “Encendido”, bizco del pitón izquierdo, resulta el de más presencia de la corrida, aunque en los lances de capa se le ve flojo de remos. Se pica, cosa rara, frente por frente a chiqueros, por supuesto de forma vulgar, aprieta el toro pero le falta tiempo para largarse y lo mismo en el segundo picotazo. Pues bueno, el toro le echa un pulso a Talavante. Un manso que le entra con la cabeza por las nubes, se lo come y que se encuentra con naturales que no son sino pases hacia afuera, los consabidos de pecho de pitón a pitón, más pases apretando a correr para otra vez ponerse y seguir repitiendo, todo menos una muleta que comenzase por tirarle hacia abajo y ahormar la embestida, desengañar, someter y convencerle. Claro, eso no es toreo moderno. Media baja que escupe y descabello. Silencio.

Al final, ¿qué destacamos? Las ganas de Salvidar y eso sí, la gente guapa.

 

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