Tarde de saldos... y aburrimiento

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13 Mayo 2013 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta. | Fotografías de Constante

Se lidió completa la corrida de toros del hierro de La Palmosilla que en la tarde de ayer cogía antigüedad en Las Ventas. De preciosa y desigual presentación, variedad de capas, hechuras…pero ahí quedó todo pues resultaron sosos, bobalicones y muy descastados; eso sí, aunque blandearon todos, ninguno dobló estrepitosamente y eso evitó protestas en la plaza más sonoras. Si ése es el mejor ganado de la dehesa para lograr el acontecimiento histórico de toda ganadería como es cobrar solera en esta plaza, ya podemos echarnos a temblar con el resto de la camada; la empresa a hacer caja, sale barato y el ganadero no protesta aunque cobre tarde y mal, el año que viene, repite.

Primer toro, Distante, de 530 kgs. Flojo, descastado, manso y soso. Recibe un puyazo caído y dos picotazos sin empujar. Silencio.

Segundo toro Solitario, de 547 kgs. Mansea, sin casta, sale brincando. Puyazos y picotazos, pierde las manos, simulacro de suerte. Silencio.

Tercer toro, Abubillo, con 545 kgs. manso pero se movía más que el resto, igual de soso y blando. Picotazos tapando la salida, no existe la suerte. Silencio.

Cuarto toro, Brujito, de 549 kgs. Descastado y mansea, flojo. Picotazo, se repucha varios minutos en el peto sin empujar, pésima suerte, picotazo, sin picar. Pitos en el arrastre.

Quinto toro, Distinguido, de 566 kgs. Igual que el resto, muy flojo. Se va sin picar: un intento de puyazo trasero, sin empujar. Silencio.

Sexto toro, Resultón, de 592 kgs. De preciosa lámina pero soso y manseando, flojísimo de fuerzas. Recibe tres simulacros de puyazos sin empujar y traseros, sin picar. Silencio.


Curro Díaz: vestido de rosa y oro. Estocada casi entera y cae el toro al quinto intento de descabello, silencio. Estocada trasera, silencio.

David Fandila, El Fandi: Vestido de grana y oro. Estocada pescuecera, silencio. Caída y atravesada, silencio.

David Galván: vestido de azul purísima y oro. Confirmaba la alternativa. Pinchazo y estocada trasera, aviso. Tres pinchazos caídos, un descabello, un aviso, silencio.


Tarde calurosa con casi tres cuartos de plaza llena. El negocio para Taurodelta a pesar de la crisis, sigue bien aunque asistamos a un fracaso en el ruedo.

Presidió: sin problemas D. César Gómez que tuvo la suerte de que los toros estuvieran al límite del derrumbe; perdonó un segundo aviso al David Galván en su toro de la confirmación. Sr. Presidente: si quiere que el palco sea respetado, no permita que sus invitados tiren de sus chaquetas y aparezcan sentados detrás de usía en mangas de camisa, ¡hay que guardar las formas!.

Tercio de varas: no existió; asistimos al simulacro de la suerte, los toros acudían al caballo pero sin empujar, más de uno se repuchó en el peto más para descansar que otra cosa. Picotazos traseros, sin dar salida al animal. Una vez más hay que denunciar la inexistencia de este tercio. Los picadores fueron protestados desde el siete.

Cuadrillas: Destacar el tercio de banderillas al segundo toro de Montoliú, pero muy mala lidia la cuadrilla de Díaz al cuarto de la tarde. Como suele suceder mala colocación en el tercio de varas dejándose ver y no sacando al toro del caballo.


Cuando hay tan poco que recordar, hay poquísimo que escribir. La tarde de ayer fue el paradigma y la demostración de lo que se ha convertido esta ferial isidril. La mejor manera de ganar dinero fácil para la empresa a costa de desprestigiar la fiesta. Con esto no quiero decir que la terna sea indigna ¡ni mucho menos! Pero estos carteles con toros descastados que ya sabemos de su pésimo juego y combinaciones imposibles de interesar, están abocadas al fracaso. Para colmo, vemos cómo la empresa para su mayor beneficio, ha convertido mayo en el mes de las confirmaciones, a este paso también de las comuniones; desde el 5 de mayo hasta el 6 de junio, vamos asistir a nueve confirmaciones. ¿Qué significa? Pues carteles muy baratos, más propios de los meses de julio y agosto de otros tiempos.

Galván que lógicamente abrió plaza, por cierto pisaba por primera Las Ventas, estuvo voluntarioso pero muy verde; pienso que se debía haber probado antes en este coso en fechas diferentes y no dar el salto confirmante en San Isidro, pero…lo dicho. Tuvo el detalle de quitar por gaoneras, pronto se cansó. Comenzó de rodillas, ¡qué manía!, para calentar al público pero torear de verdad, muy poco. Una manifiesta falta de temple le llevaba a citar mal colocado y cuando el toro se le venía colocaba la muleta a media altura con lo que al descubierto, se llevó más de un susto; cortando las series, sin hondura y pasos atrás . Aunque no se le puede negar que estuvo voluntarioso toda la tarde. En el sexto, el toro se aplomó muy pronto, más de lo mismo; pero se puso pesado y se le vio falto de ideas y recursos, además la suerte suprema se convirtió en un sainete: pinchazo, desarmes, muleta a los lomos del animal…muy verde para confirmar así en Madrid. Muchas posturitas y nada más, el toreo moderno.

Curro Díaz nos regaló lo más torero de toda la tarde, la tanda del inicio de faena al segundo, trincheras, un cambio de mano majestuoso y la trincherilla de remate, estuvieron llenas de sabor, arte y torería; pero ahí acabó todo. El toro obligado porque de verdad se toreó, perdió las pocas fuerzas que tenía y ya nada de nada: mal por ambos pitones, algún adorno superficial cortando las series y así no vale nada. El aroma del comienzo se esfumó. En el cuarto toro, descastadísimo y sin ganas, a pesar de citar de lejos el toro no pasaba y Díaz aburrido y siempre hacia fuera, también nos aburrió; un desastre.

El Fandi, en el Fandi; con eso se dice todo. Tiene la ventaja de no ir de figurón del arte sublime pero que este hombre haya estado varias temporadas a la cabeza del escalafón…es un torero atlético, pero para eso tenemos las Olimpíadas y habrá que buscarle una modalidad para que compita. ¡Qué pena de chicuelinas al paso llevando al toro en el primero! Cabía un camión entre el torero y la res. Con la muleta, enganchones, vulgaridad, despegado, pasos atrás, sin colocación. En el quinto, faena idéntica. Me reservo para su fuerte, el tercio de banderillas. Pues también mal. Al primero a toro pasado los tres pares y en el segundo un vozarrón que grita ¡“Engañachinos”…! Con eso lo digo todo.

Corridas soporíferas así nos echan de verdad a todos; la empresa se lo llevó calentito, también nuestras ilusiones.

 

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