Tarde de trámite en día helado y con fútbol

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17 Mayo 2013 | Escrito por Luis Blázquez González | Fotografías de Constante

Novillada con picadores. Lidiaba Guadaira su segunda novillada en Madrid y después de causar buena impresión el pasado 28 de abril hoy saltaron al ruedo los hermanos pequeños de los anteriores, desiguales de presentación, mansos, blandos descastados y nobles. El mejor el lidiado en tercer lugar. Ninguno de los seis fue picado y esos animalitos corretones y distraídos alcanzaron el tercio final sin fuelle, sin codicia, sin entrega, una novillada, en fin, de desecho. Que sí, que destacó el tercero y se dejaron torear el cuarto y el quinto pero, en general, fue un desastre ¡Ah! Y que no se olvide: Guadaira es sinónimo de Juan Pedro Domecq.


GÓMEZ DEL PILAR: de celeste y oro. Pinchazo y estocada (silencio). Estocada trasera (silencio).

JUAN LEAL: de nazareno y oro. Pinchazo y estocada (ovación). Estocada perpendicular y tres descabellos (silencio).

ROBERTO BLANCO: de lila y oro. Pinchazo y estocada trasera (saludos). Pinchazo y estocada (silencio).


En una tarde heladora, tan solo los que acudimos a los toros habitualmente y aquellos con entrada regalada nos dimos cita en la primera novillada de este San Isidro 2013. Los “llenos” de los días anteriores dejaron paso a unos tendidos con más cemento de lo habitual y cuando arrastraron al quinto novillo unos se marchaban en estado de semicongelación, otros con mucha prisa por no perderse la final de la Copa y la plaza se quedo vacía, como se debería de quedar tantas y tantas tardes, vacía y con el papel en taquilla que, desde mi punto de vista, creo que sería un toque de atención a estos “señores” que tanto se les llena la boca diciendo que aman y viven por y para el mundo del toro.

Los novilleros actuales tienen tan oscuro futuro como Del Pilar, Leal y Blanco. Parece mentira, pero el horizonte de la fiesta viene bien cargado de nubarrones con un futuro muy negro si persisten en su interés por ser figuras del toreo.

Gómez del Pilar sorprendió en la feria del año pasado y da la impresión de que todo lo ha desaprendido. Vaya usted a saber por qué no ha tomado la alternativa, pero una estancia larga en el escalafón inferior debe desmotivar a cualquiera. Se le nota triste y con pocas ideas. Abusó de la cantidad en sus dos faenas. En su primero, al que le costaba un mundo repetir, se pasó de rosca cuando allí no había ya más que rascar, después de muchos y muy desangelados muletazos; pero el cuarto iba y venía y el torero le dio pases y más pases, desbordado en todo momento, sin gracia ni temple. Entre sus dos faenas, daría unos mil pases por ambas manos ¿Quién se atreverá a decirle que no se puede ser un pesado, que el toreo es brevedad y calidad y que todo se puede perder por alargar innecesariamente las faenas?

El francés-español Juan Leal se llevó un lote moribundo. Viene de torear en el abono sevillano, donde no dijo nada y en Madrid ha dado un paso atrás muy grave y eso que mañana toma la alternativa en Nîmes. Con el capote…es un dolor y muleta en mano no hizo absolutamente nada que haga pensar que puede ser figura del toreo. Se coloca siempre al hilo del pitón, con la muleta retrasada, ahoga las embestidas de los novillos y lo peor es que el mensaje que transmite es que puede estar toreando hasta mañana y no decir nada. No sabría decir quien fue más soso, si él o sus dos novillos.

Menos mal que por lo menos un chaval de Medina del Campo llamado Roberto Blanco le puso calor y vibración a una tarde condenada al trámite en un día helado y con fútbol. Podemos salvarle de la quema porque en el tercero, el más encastado, ofreció una imagen de raza y de temperamento como novillero. Algunos compases de su faena fueron brillantes porque consiguió llevar al novillo muy toreado. Se coloca bien, tiene personalidad pero, como es habitual, alargó su labor y todo lo bueno que hizo se diluyó. Ojalá que persevere en esta línea de torear por derecho y dentro de lo clásico, es decir, de la tauromaquia eterna, no la de estos niños bonitos que ahora enloquecen a los que se asoman a una plaza de toros. En el sexto, parado y descastado, insistió, podemos decir que se puso pesado para sacar algo en limpio, pero el novillo, lamentablemente no tenía nada de nada.

Podemos decir que la nota para los tres novilleros, tras su paso por Madrid, es de suspenso para los tres. Deben volver a clase para que alguien les cuente lo que es una verónica (no se vio ninguna en toda la tarde) y para que aprendan el contenido de esa famosa frase de “pronto y en la mano” para no aburrir al personal.

 

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