Tarde fría y desapacible

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23 de agosto de 2015 | Escrito por Roberto García Yuste | Fotografías de Constante

Corrida de Toros en la Plaza de Toros de Las Ventas. Se lidiaron cuatro Toros de Lagunajanda de procedencia Domecq Diez- Salvador Domecq, de desiguales hechuras y muy deslucidos por su dominante falta de fuerzas, rozando la invalidez. Cuarto y sexto fueron dos sobreros de El Conde la Maza (procedencia Núñez –Villamarta) y El Risco (procedencia Aldeanueva y Torrealta), noble y bobo el primero y deslucido el segundo. El peso medio de la corrida según la tablilla mentirosa fue de 539 kg. .


Domingo López Chaves: pinchazo y bajonazo (leves palmas); y tres pinchazos y media atravesada (ovación tras aviso).

Víctor Janeiro: gran estocada (ovación); y estocada caída (silencio).

Julio Parejo: confirmaba alternativa: estocada trasera (ovación tras aviso); y dos pinchazos y bajonazo (silencio tras aviso).


Presidencia: Debutaba D. Gonzalo de Villa Pardo, en sustitución de Trinidad quien está convaleciente por problemas de salud. Este Presidente es indigno para ocupar el palco de Las Ventas pues son de sobra conocidas por la afición sus pésimas actuaciones y desafortunadas decisiones en plazas como Colmenar Viejo o Cenicientos... el mundo al revés.

Suerte de varas: Sin nada que destacar porque no existió, fue un simulacro ya que los bichejos apenas se tenían en pie, excepto el quinto del Conde picado por Oscar Bernal. El segundo de la tarde en el primer encuentro derribo la montura de Francisco Javier González y en el segundo encuentro le dio un puyazo delantero, en su sitio.

Cuadrillas y otros: Aplaudidos en banderillas Juan José Rueda El Ruso, de la cuadrilla de Janeiro, y Santi Acevedo, en las filas de Parejo. La plaza registró menos de un cuarto de entrada en tarde de viento fresco.


Una tarde de lo más aburrida y pesada debido a la manifiesta invalidez de los toros de Lagunajanda fue lo que sucedió en el festejo de hoy en Las Ventas, en el cual por destacar algo, el oficio de pegapases de López Chaves, la estocada de Janeiro a su primer oponente y el confirmante de alternativa Julio Parejo, que anduvo digno pero sin pena ni gloria.

El primer toro, el de la confirmación de Parejo en el primer encuentro con el jaco se partió un pitón y fue devuelto. Corrió turno y salió el sexto, “Mareado” bonito de presencia pero inválido, sin picar, llegando a la muleta sin opciones y continuamente perdiendo las manos. Parejo inicio la faena por alto saliéndose fuera de rayas y lo intento con temple y suavidad pero una labor que no dijo nada al respetable.

Un sobrero de El Risco hizo sexto, de diferente procedencia pero de misma condición, inválido. El de Badajoz solo pudo mostrar disposición, porque ni toreo de capa ni de muleta, muchos pases sin decir nada. Mato de un infame bajonazo cuando el público huía de los tendidos.

Desde el 2012 no pisaba nuestro ruedo el salmantino Domingo López Chaves, torero del montón, voluntarioso siempre pero poco brillante en nuestro coso. Su primer oponente un inválido fue a los corrales. Empezaba bien la tarde, dos toros dos devueltos. Corrió turno y salió un ejemplar que empujo muy bien en el primer encuentro con el varilarguero a quien derribo. Después de la devolución de la herramienta, inicio la faena con doblones, para luego continuar su labor a media altura, el animal se empezó a quedar sin recorrido, muy corto y sin querer pasar. Domingo se empeño en pases y pases y más pases sin nada de lucimiento.

El quinto fue un sobrero del Conde la Maza, a la postre sería el menos malo en cuanto a fuerza se refiere y sin tirar cohetes, pero se mantuvo de pie durante toda su lidia. Domingo una vez más se empeño en colocarse mal, fuera de sitio, sin cruzarse, sin querer torear con la mano izquierda para deleitarnos con su afamada diestra un sinfín de trapazos por el lado derecho. Como dirían los taurinos agarrafarolas, estuvo digno, profesional, técnico...bla bla bla, pegapases. Su labor fue emborronada con el acero.

Víctor Janeiro completaba la terna, diestro más conocido por ser hermano de un tal Jesulín que por méritos propios ganados en el ruedo. Su primer oponente fue un manso declarado llegando a la muleta sin opciones y parándose, no queriendo tragar un muletazo. Lo mejor de su actuación y de lo mejor de la tarde fue la estocada a este que hizo segundo. Colocándose en corto y por derecho, haciendo la cruz, recitando una estocada en su sitio que derribo al morlaco sin puntilla. Una de las estocadas de la temporada.

El quinto toro fue un animal que acudía a oleadas, mansurrón. Janeiro intento estar firme y aguantar las trascadas del burel que poco a poco fue a menos y permitió confiarse al de Ubrique. Llegado ese punto, se coloco perfilero y consiguió sacar algún muletazo limpio pero que no caló en el respetable, por sosería.

Esto es lo que dio de sí una tarde larga y desapacible en el ruedo venteño, por culpa de la falta de fuerzas y casta de los toros de Lagunajanda y la sosería de los de luces.

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