Taurodelta y sus mierda-toros

Ampliar Portada

11 Mayo 2010 | Escrito por Joaquín Monfil | Fotografías de Constante

Corrida de ¿toros?. Se lidiaron cuatro de la vacada anunciada La Martelilla, pues el tercero fué devuelto a los corrales por invalidez manifiesta, tras ser picado y derrumbarse durante el quite correspondiente de Abellán. César Jiménez corrió turno y lidió en su lugar el que remendaba la corrida, previsto como quinto, cinqueño de Navalrosal y en quinto lugar un sobrero cinqueño de Domínguez Camacho, el único con algo de cara. Todos muy mal presentados, vergonzoso para la primera plaza del mundo, mansos, sin trapío, ni casta, ni fuerzas. En resumen, un muestrario de inválidos descastados y gritos de Toro...Toro...plas,plas, plas...en el 7.

1º) Juntaollas, regordío, pobre de cara, abanto, recibió sin codicia alguna un puyazo trasero de Cristóbal Montesino y se escapó al lado contrario donde Antonio Muñoz, que hacía puerta, le dio un picotazo trasero al relance. Tardo y esperando en banderillas y sin poder ni casta en la muleta. Pitos en su arrastre.

2º) Enteraflor, muy flojo y con sólo algo de cara, tomó un puyazo trasero de Domingo García, tapándole la salida y un picotazo trasero. Persiguió en banderillas y manseó y mostró su falta de fuerza y casta en la muleta, defendiéndose y cabeceando. Silencio en el arrastre.

3º bis) Talaverano, remiendo cinqueño de Navalrosal, el mejor armado de todos, pero atacado, acochinado, manso y muy blando de remos. Dos picotazos traseros de Francisco Javier González, saliendo suelto. Inválido en la muleta, cayendo varias veces. Pitos.

4º) Jaleante, burraco espectacular de capa, pero manso e inválido. Dos puyazos de Jaime Ruiz “Soro” intentando quitarse el palo. Se escobilló las puntas de los pitones en el peto. Embistió a la muleta defendiéndose, nunca atacando, con corto recorrido y sin transmisión alguna. Silencio.

5º) Rompenubes, sobrero cinqueño de Domínguez Camacho, estrecho de sienes, cornipaso y castaño. Abanto, flojo y manso. Recibió un puyazo trasero al relance por los adentros de Victoriano García “El Legionario” y luego un picotazo muy trasero rectificando. Sin humillar en la muleta y dando tornillazo al final por su falta de fuerzas. Pitado en el arrastre.

6º) Investido, el de peor presencia de todos, muy feo y pitado de salida, playero de cara, manso y flojo. Tomó un puyazo trasero y caido de Antonio Muñoz, romaneando y al escapar pierde las manos. Luego le dió un picotazo trasero. Quedó sin fuerzas en la muleta, embistiendo sin pasar y con la cara alta. Silencio en el arrastre.


MIGUEL ABELLÁN: (de marfil y oro). Estocada trasera y atravesada haciendo guardia y dos descabellos. Silencio. Estocada baja y atravesada y dos descabellos. Silencio.

CÉSAR JIMÉNEZ: (de blanco y oro). Tendida y trasera y se echa. Silencio. Pinchazo y media caída y atravesada. Descabello. Silencio.

ARTURO MACÍAS: (de blanco y oro), de Aguascalientes (Méjico), que confirmaba la alternativa. Estocada trasera. Palmas. Estocada corta desprendida y atravesada. Palmas.


Presidencia: Los picadores como si se hubiesen ido de vacaciones, pues no había nada que picar, sólo simular la suerte. Cumplidores en banderillas Domingo Siro, Carlos Casanova, Martín Antequera y Jesús Arruga y bien en la brega los tres primeros. Marcelino Felipe “Niño de Santa Rita, sin facultades ni recursos para girar en carrera, se dió una costalada espectacular al intentar escapar tras fallar el par en el cuarto.

Otros: Presidió don Julio Martínez Moreno, mal, aprobando una corrida feísima y sin trapío y habiendo podido sacar más veces el pañuelo verde, pero se ve que mientras un inválido no se derrumbe nadie quiere echarlo a los corrales. Tarde fresca y casi lleno. El público santo y paciente, pues aguantó el simulacro de corrida de toros...sin toros, aunque sólo el 7 lo protestó. Podían haber quemado la plaza...Muchos paisanos mejicanos para animar a Macías, pero se quedaron con las ganas, al no haber toros.


“Taurodelta y sus mierda-toros”. Así rezaba una pancarta que apareció en la grada del 7 después de enviar a los corrales el tercero de la tarde, tras derrumbarse completamente al no soportar un quite de Abellán al que tenía que haber matado César Jiménez y tras lo que éste, por cierto, se enfadó muchísimo. Aunque todos los demás, tanto titulares como el remiendo del quinto y el sobrero también fueron protestados. Vaya tarde de toros...sin toros. Los taurinos con la complicidad de veterinarios y presidencia perpetraron la completa estafa. Así está el asunto éste de la fiesta, que agoniza desde dentro, no por los antitaurinos o catalanes. Los espectadores o somos santos o masoquistas, pues no prendimos fuego a la plaza tras aburrirnos durante dos horas y media. Y salvo el 7 y parte del 6 casi nadie más protestó. El resto...a tragar ¿A quién defiende la autoridad...?

El caso es que los aficionados del 7 ya lo vaticinaban antes de entrar, máxime al oir los comentarios de los que habían estado en el apartado mañanero. “Sólo han aprobado cinco pero no valen para ná...”, decían. Y es que esta historia se repite desde hace años, pues fracasan feria tras feria, la Asociación El Toro de Madrid lleva varios años incluyéndolos en su ya famosa Lista Negra y la empresa sigue comprándolos. Suponemos que a bajo precio, pues si no no se comprende ¿O sí? Y la CAM, que aprueba los carteles de la empresa, muda. Y se acaba de proclamar a la fiesta taurina en Madrid “bien de interés cultural”. No será la fiesta de esta tarde ¿verdad, doña Esperanza?

Además de mal presentados de salida, tanto los anunciados de Martelilla como el remiendo de Navalrosal o el sobrero de Domínguez Camacho, lo que estos animalejos mostraban luego era una falta total de casta. Los aficionados debemos exigir siempre bravura, aunque sabemos que “lo que no pué ser no pué ser y además es imposible” como dijo El Guerra, pues también comprendemos que pueden salir mansos, pues los toros hasta que no se lidian no se sabe como serán, como los melones, pero al menos que sean encastados y podamos ver su lidia, es decir la lucha contra el torero. Con mansos encastados hemos visto corridas gloriosas e inolvidables. Pero los antecedentes de muchos hierros que aún pasarán por Las Ventas no invitan al optimismo.

Abellán y Jiménez pasaron con más pena que gloria. Y yo creo que se contagiaron de sus oponentes y terminaron tan aburridos como nosotros. Abellán está perdido y siempre echa la culpa a los toros que le tocan. Y Jiménez, casi lo mismo. Con el primer inválido de Navalrosal abrevió, lo que estuvo bien y los aficionados se lo agradecimos, pero con el sobrero en nada se parecía a aquél excelente novillero, que toreaba de verdad y parecía que iba a comerse el mundo y a escalar los primeros puestos del escalafón. Cierto que el bicho le protestaba y se defendía, pero en sus comienzos lo hubiese intentado. Ahora va camino de ser...uno más del pelotón.

El hidrocálido “manito” Macías, que confirmaba la alternativa, arrastró a muchos compatriotas y se le esperaba con expectación pues había ido al “hule” en sus recientes comparecencias de Valencia y Sevilla por aguantar y no quitarse, mostrando su buena disposición a ser figura aquí, como ya lo es en su país, el único que le disputa (y muchas veces le gana) el cetro de mando a José Tomás. Y su valor quedó patente, pues se la jugó varias veces, mostrando aún su escasa técnica, pero al menos dando la cara e intentando sacar lo que no tenían los toros. Fue lo único emocionante de la tarde, pues la cogida se veía venir al no dominarlos nunca. Si sigue así, con esa entrega y arrojo, puede llegar a ser “torero de acá”, como lo han sido muchos de sus compatriotas. Sólo debe tener en cuenta lo que el dicho popular dice, “que el valor de los toreros se pierde por las cornadas...o por la bragueta”. Esperemos que este no sea el caso de Macías, por su bien y por el de la Tauromaquia.

Al finalizar la corrida del aburrimiento, otra más de la porquería de carteles confeccionados por la empresa y aprobados por la Comunidad, los del 7 se consolaban pensando que mañana, como hay caballitos y toros con los cuernos mutilados no vendremos y podremos reponer fuerzas. Y por eso se despedían hasta pasado mañana.

 

Comparte esta publicación

Te Recomendamos