Tercer festejo de la Feria de San Isidro

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11 de mayo de 2015 | Escrito por Yolanda Fernández Fernández-Cuesta | Fotografías de Constante

Corrida de toros del hierro de Valdefresno, del que se lidiaron cuatro toros; el tercero bis, de los Hnos. Revesado , y el quinto titular en el segundo tercio se fracturó la pezuña y hubo de salir el 5º bis, de El Risco, ambos de la misma procedencia Aldeanueva, (Domecq). Otro desastre ganadero del hierro salmantino anunciado ¿hasta cuándo vamos a soportar esta ruina en la plaza de Madrid?, Pésima presentación, excepto el 5º bis, fue en general una mansada, descastada, anovillada y sin trapío para esta plaza; dos se echaron al corral pero debían haberse devuelto más, el 6º seguro. Los del hierro titular salieron muy abantos y sin fijeza ni celo en los engaños.

Primer toro: Clavelero, de 521 kgs. Feote de hechuras, manso, descastado, que blandeó en el caballo; Muy mal picado, picotazo por el picador de reserva al relance; segundo encuentro en el caballo un puyazo algo más largo sin empujar; tercer picotazo al paso del toro. Ligeras protestas al picador. Salió suelto y así estuvo sin fijeza en toda la faena. Silencio en el arrastre. Segundo toro: Lirito, de 550 kgs. Toro mansote, muy abanto, pero con más fijeza que el anterior, anovillado. Puyazo trasero, empujando el toro aunque justo de fuerzas; segundo encuentro al que el toro acude pero casi no se le picó, sale suelto. Silencio.

Tercer toro: Pitillero, de 489 kgs. Muy protestado de salida, sin trapío, muy anovillado y blando, acude dos veces al caballo,. Sin picar, sale perdiendo las manos un inválido; fuertes protestas, al corral.

Tercer toro bis: Fogoso, de 504 kgs. Manso, muy terciado; recibe dos picotazos, prácticamente inexistente el tercio de varas, sale suelto de la suerte, sin picar; también blando de manos y sin fijeza. Silencio.

Cuarto toro: Buenas Noches, de 551 kgs. Escaso de fuerzas pero que acudía de largo al engaño; acudió al caballo recibiendo un puyazo caído y trasero y un picotazo, sale blandeando. Mala lidia en banderillas. Silencio.

Quinto toro: Pelotito, casi un novillo, sin fijeza, tras un tercio de varas con picotazos traseros, dobla las manos; sale suelto y en el segundo tercio se fractura la mano y el presidente le echa al corra en lugar de entrar a matar en el ruedo según la normativa.

Quinto toro bis: Garza, de 523 kgs. Manso, pero mete mejor la cabeza, con más trapío y algo más de fuerzas. Picotazos perdiendo las manos, muy mal tercio, casi sin picar. Silencio.

Sexto toro: Yegüesero, de 595 kgs. Más bien un buey, sin fuerzas ni casta, mostrando mucha invalidez, sin trapío; puyazo trasero, midiéndole en el caballo, picotazo tarsero. Silencio.


Eugenio de Mora, vestido de “grana y oro”. Estocada caída y tendida, tres descabellos, un aviso; ligeras palmas. Estocada caída y trasera, oreja sin petición mayoritaria con protestas .

Morenito de Aranda, vestido de “nazareno y oro”. Estocada atravesada, caída, el toro se echa y se levanta dos veces, sin descabello; un aviso. Ligeras palmas. Estocada caída, desprendida, atravesada. Un aviso. Oreja.

Arturo Saldívar, vestido de “gris plomo y oro”. Bajonazo y un descabello. Silencio. Estocada caída y tendida. Silencio.


Presidencia: Justo Polo, mal en general. Permitió el cambio de tercio al 4º toro tan sólo con tres palos, cambió el terció cuando todavía estaba el toro bajo el caballo: echó al 5º toro al corral por fracturase la mano durante la lidia, pero debió ser apuntillado en el ruedo como dice el reglamento; dio la oreja a Eugenio de Mora sin petición mayoritaria. En fin, debe ser la consigna, lluvia de orejas esta feria.

Tercio de varas:
mal en general, picotazos y puyazos al relance en mal sitio y traseros; los toros salen sueltos del encuentro con el caballo y no empujaron.

Cuadrillas y otros: Destacar la buena actuación en banderillas de Adalid al quinto de la tarde y su buena lidia al segundo, un buen par de Tito al cuarto toro en un caótico segundo tercio; en general exceso de capotazos para poner al suerte a los toros sobre todo al cuarto de la tarde.

Al finalizar el paseíllo se ovacionó con fuerza a Morenito de Aranda por su actuación del 2 de mayo. Casi tres cuartos de plaza en tarde de bochornoso calor. Duración: ¡dos horas y tres cuartos!


El cartel torero prometía, había expectación por ver de nuevo a Eugenio de Mora y al de Aranda, después de sus respectivas tardes de torería y épica; el calor prometía, ¡y vaya si cumplió!; el hierro también prometía, pero más bien desastres ganaderos y a fe que también cumplió. Tarde de nuevo orejera gracias a un público que aplaudía todo; y cuando digo todo, es toda la totalidad taurómaca universal y a un presidente facilón sacando el pañuelo blanco, no el verde, aunque en algún caso no hubiera petición mayoritaria; si añadimos a ello la lentitud pasmosa de los mulilleros y el griterío enfervorizado pidiendo la oreja para presionar al usía, tendremos el cuadro que ayer se vivió en la plaza. Y esto no ha hecho más que empezar.

Hay que reconocer las ganas de los espadas; se percibían sus deseos de hacer bien las cosas y repetir triunfos en el momento dulce que están viviendo de entrega del público venteño hacia estos matadores; reconozco que se lo han ganado con sus diferentes trayectorias pero eso no significa que la exigencia baje y se regalen los trofeos como si tal cosa. Con esa actitud creo más bien que lejos de beneficiarles les perjudica. Cuánto mejor son las merecidas vueltas al ruedo que las orejas protestadas sobre todo a estos toreros que por desgracia, me temo, tampoco les van a servir para firmar muchos más contratos.

Eugenio de Mora, en su primero le citó de lejos y le propinó una serie de derechazos sin rematar pues el toro se quedaba corto y a la mitad del pase se rajaba; buenas hechuras , toreo moderno al hilo del pitón, alargando el pase hacia fuera, sin emoción por el descastamiento del toro. Es un torero que compone bien la figura y logró naturales estéticos pero sin mando ni hondura, sin bajar la mano. Nada para el recuerdo. En el que hizo cuarto, ¡la apoteosis! Lo recibe con una bonita serie de verónicas de manos bajas con sabor y torería pero nada más. Comienzo de rodillas, y a mí eso no me gusta nada; el torero, un hombre frente a una fiera, debe torear de pie, erguido…¿alarde de valor?, tremendismo, diría yo para calentar al personal. Y lo calentó. Lo mejor el remate de un lento pase de pecho, y una buena serie de derechazos eso sí largando tela y alargando el brazo hacia fuera, jaleados por el público como algo excelso; cuando cogió la izquierda el toro protestó y el torero se dedicó a dar trapazos sin temple; vuelta a los derechazos sin rematar y donde el torillo le llevaba. Tras una estocada muy defectuosa y baja le dieron una injusta oreja. Así está Madrid con el rigor y la exigencia por los suelos. Como el de Mora es un torero veterano, espero que esta oreja la catalogue en sus justos términos, sobre todo tras escuchar las protestas de gran parte de la afición que conoce sus méritos.

Morenito de Aranda estuvo voluntarioso y con ganas toda la tarde; se fue a portagayola en su primero y hubo de desistir al verse muy comprometido por el toro; atropellado le recibió con verónicas; quitó por verónicas también y le firmó una media muy buena. En la muleta el toro se fue hacia toriles y le propinó una tanda de derechazos luchando con las querencias del animal, pues al segundo muletazo tendía a escapar hacia chiqueros con descaro; intentó sacarle a contraquerencia y darle una serie de derechazos, pero la res mansa rehuía siempre la pelea…y ahí se acabó la historia. En su segundo… ¡llegó el prodigio artístico! faena desigual ,al segundo sobrero de la tarde; comienzo de pases sin templar, sueltos, con protestas del toro que exigía más dominio y temple; cuando lo hizo el torero el toro metió mejor la cabeza y humilló lo que permitió sacra tandas de mejor factura rematados con bellos trincherazos y pases de pecho. Todo con los aplausos enloquecidos de públicos entregados. Una vuelta al ruedo hubiera sido premio suficiente, pero claro es San isidro y hay que dar orejas por doquier. No te lo creas Morenito; esta, no.

Saldívar también vino dispuesto pero es un torero más limitado; ni siquiera las voces y cantos de sus paisanos mexicanos lograron inspirarle, hay que reconocer que le tocó el peor lote. En ninguno de sus toros logró cuajar pases templados, más bien faenas de muletazos sin templar sueltos, al hilo, toreando hacia fuera largando el brazo, sin someter a sus toros. En el sexto llegó a ponerse pesado y el público, mirando la hora, le pidió que acabara ya con la larga tarde de calor y euforias. Acabó sin pena ni gloria.

Y así fue el festejo según mi modesta opinión; algunos salían diciendo ¡vaya tarde de triunfos1 y yo cabizbaja hacia el metro decía para mí, “…qué pocos vamos quedando…los aficionados se nos van y los que vienen…” adiós Madrid.

 

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