Todo una vergüenza

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13 de mayo de 2015 | Escrito por Roberto García Yuste | Fotografías de Constante

Corrida de toros. Sexta corrida de la Feria de San Isidro, décimo cuarto espectáculo de la temporada. 6 Toros de El Ventorrillo, procedencia Juan Pedro Domecq Solís. Tercero, cuarto y sexto muy mal presentados, indignos para esta plaza, el resto justo de presentación. Todos en líneas generales descastados sin terminar de humillar y sin recorrido llegando al último tercio muy parados. El tercero, que parecía un becerro, tuvo más movilidad sin terminar de emplearse y fue de más a menos.


Juan José Padilla. De negro y oro. Metisaca en los bajos, estocada entera. Silencio. Estocada atravesada. Silencio.

Manuel Jesús El Cid. De azul y oro. Tres pinchazos y estocada. Silencio. Bajonazo. Silencio.

Alejandro Talavante. De Gris y oro. Estocada trasera. Oreja. Pinchazo, estocada trasera tendida y un descabello. Silencio.


Presidencia: Trinidad López-Pastor Expósito. Mal. Desde el reconocimiento donde no se debía haber aprobado la corrida por falta de trapío, al menos tres toros (tercero, cuarto y sexto). La concesión de la oreja de Talavante, podría haber mayoría pero la estocada fue muy defectuosa.

Suerte de varas:
No se ha picado en exceso. Los toros no aguantaban mucho y los varilargueros han dosificado el castigo propinando primeros puyazos traseros y alguno en la paletilla y en el segundo simples picotazos.

Cuadrillas y otros: Saludo Juan José Trujillo de la cuadrilla de Talavante, por el segundo par de banderillas al tercer toro. Gran par. Casi lleno en tarde de mucho calor.


Todo ha sido una vergüenza en la tarde de hoy. Desde la Autoridad, el ganadero, toreros y aficionados. Uno siente rabia, frustración, pena e impotencia en tardes como la de hoy.

En primer lugar la Autoridad mal en aprobar, después de un escandaloso vaivenes de toros, tres toros que han salido hoy al ruedo. Los rumores dice que mucha culpa tiene el apoderado de Talavante, pero el Jefe, la máxima Autoridad de la plaza tiene que velar por la rigurosidad y mantener el nivel de trapío y seriedad que debe tener el TORO serio e imponente cuando salga por chiqueros. Hoy no ha salido. Otra cosa es la concesión de la oreja a Talavante, muy aseado, con una estocada excesivamente trasera pero eficaz.

El ganadero, de vergüenza, empresario de dudosa reputación se ha cargado la ganadería El Ventorrillo que en su día creo Paco Medina y que a pesar de su procedencia Domecq, tenia gotas de casta y emoción que gustaba a los aficionados. Además al venir a S. Isidro, hay que ser más serio y traer una corrida de toros con trapío y digna para las feria y para la primera plaza del mundo.

Los toreros, de vergüenza. Padilla, lamentable como casi siempre. Vulgar con el capote y pegapases con la muleta. Creo que intervino en el tercio de banderillas e hizo el ridículo. Mato mal.

El segundo espada, El cid ¡¡-como está!! Parece una bailarina o un miedoso o las dos cosas a la vez. No levanta el vuelo. Ni un destello, ni con el capote ni con la muleta. Muy despegado, fuera de cacho, con muchas precauiones. Le queda otra tarde con 6 victorinos y lo que podría ser corrida de expectación, ahora mismo es una perspectiva de fracaso rotundo. Para meditar.

Talavante completaba la terna. Bien en el recibo de capa a la verónica y rematada con dos medias de categoría a su primero. Una chota. Medio toro e indigno para Madrid. Talavante a medio gas, muy templado, empezó y baso la faena directamente con la izquierda, inteligente, decidido y dándole distancia. No consiguió calar entre los tendidos casi completos, pues faltaba emoción por culpa del bichejo y por culpa del espada que no se ajustaba, ni se ceñía en los muletazos, sin apretarse. Cogió el estoque y sorprendentemente se perfilo en la suerte contraria realizándola correctamente en la forma pero cayendo la espada trasera y fulminante. Asombro me causó al ver una mayoría con el moquero blanco en la mano para premiarle. Orejita de rebajas. Cinco van en seis corridas de feria... con el sexto poco pudo hacer, pues pronto se empezó a parar y se fue apagando poco a poco. Abrevio pronto.

Si la tarde estuvo mal, de vergüenza, nosotros también. Una afición triunfalista, consentidora, poco exigente y silenciosa. Culpable. Ante los bichejos que saltaron al ruedo, tan solo cuatro aficionados protestamos la presentación, los demás a tragar. Un público que aplaudió los pares de banderillas a toro pasado de Padilla, al igual que sus bajonazos. Una afición que exige al Cid pero no le recrimina que toree más despacio y bien colocado. Una afición que oleaba los muletazos templados pero sin ajustar de Talavante y para colmo, una afición que pide la oreja cuando la estocada no ha sido en el lugar correcto.

Los que ayer criticaban la corrida de Pedraza de Yeltes por exceso de kilos y los veían validos solo para el segundo tercio y no para la muleta, hoy se darán cuenta que saliendo toros con menos peso, con menos castigo en varas, tampoco sirven para la lidia completa. Quizá no deberíamos pensar tanto en los kilos y si más en el trapío y en la casta. Si no, seguiremos viendo espectáculos como los de hoy, de mentira y de vergüenza.

 

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