Tomás Rufo se lleva una final sin competencia

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Plaza de toros de Las Ventas, feria de Temporada. Festejo del 01/08/2019 con novillos de Lozano Hermanos - El Cortijillo -

En noche despegada y con un tercio de entrada (8.874 espectadores según la empresa) se jugaron novillos de El Cortijillo - Lozano Hermanos, procedencia Núñez (vía Alcurrucén). Correctos de presentación y de juego dispar.


Rafael González, de gris plomo y plata. Estocada caída y perpendicular, silencio. Estocada caída, silencio. Estocada caída y un punto trasera, ovación.

Tomás Rufo, de azul marino y oro. Bajonazo, petición y vuelta al ruedo. Estocada desprendida, oreja. Media estocada trasera, petición y ovación.


Presidencia: D. José Magán Alonso. Estuvo bien al no conceder sendas orejas a Tomás Rufo en el segundo y sexto novillo de la tarde, tras peticiones minoritarias y faenas que no merecieron ser premiadas; y se equivocó al cambiar el tercio en varios novillos sin que apenas fuesen picados.

Cuadrillas: Estuvieron bien las cuadrillas, muy eficaces en los seis novillos.

Tercio de varas:

1º novillo: Afanilloso, 468kg. En el primer puyazo, que fue en caído, se dejó pegar; mientras que en el segundo encuentro con el caballo, salió manseando tras que fuese sin colocar y la puya quedase trasera.

2º novillo: Cachorrero, 464kg. Al primer puyazo el toro fue de corrido y se le picó delantero. En el segundo puyazo volvió a ir sin colocar y la puya quedó trasera, saliendo el novillo manseando.

3º novillo: Iluminado, 531kg. Ambos puyazos fueron al encuentro y el animal se dejó pegar, cayendo la puya en buen sitio.

4º novillo: Barbero, 520kg. Este fue el tercio de varas más deslucido de la tarde, siendo ambos puyazos traseros, acudiendo el animal sin colocar al caballo y dejándose pegar.

5º novillo: Tonadillo, 535kg. Fue al relance en el primer encuentro, en el que la vara quedó en buen sitio y salió manseando. En el segundo encuentro con el caballo salió manseando al sentir la puya. Se cambió el tercio sin picar.

6º novillo: Peladito, 497kg. En la primera vara se dejó pegar y salió manseando; mientras que en la segunda vara se fue de corrido al caballo que guarda la puerta.


Abrió el festejo un novillo de buena estampa, que manseó durante los primeros tercios de la lidia. En la franela de Rafael González embistió con nobleza, soltando la cara al final de los muletazos. El toledano planteó toda su faena en el tercio, inicialmente en la media distancia, que según avanzaba la faena fue acortando, mientras el novillo se vino gradualmente a menos. Mató caído y fue silenciado. En su segundo turno lidió al peor novillo de la final. Desde salida se vio su nula casta y celo, por lo que todos los tercios se sucedieron ante la indiferencia de los allí presentes. En su tercer y último turno, le correspondió un precioso berreado en colorado, el cual no fue apenas picado y salió huyendo en las dos ocasiones que acudió al caballo. En la muleta apenas duró un par de series hasta que se paró. Rafael González lo intentó sin éxito en un trasteo tan largo como falto de contenido.

El triunfador del festejo fue Tomás Rufo, que se quedó cerca de salir a hombros. En primer lugar, tuvo que lidiar con un novillo manso, con su casta, que exigía dejársela siempre en la cara y empujarle hacia adelante. Tomás Rufo estuvo digno con él, aunque le faltó apostar de verdad y tener el valor suficiente para ponerse en el sitio donde rompía a embestir. Se le pidió una oreja de forma mayoritaria que, con buen criterio, el presidente no concedió debido a la estocada baja y acabó dando una vuelta al ruedo. Cortó una oreja de su segundo ejemplar, noble y de embestida pastueña, ideal para el torero. Por el pitón derecho, Tomás Rufo corrió la mano por abajo en una profunda serie que toda la plaza jaleó. Por el lado izquierdo le costó coger el aire a las embestidas, por lo que la faena se vino a menos. En este novillo, Tomás Rufo dejó ver el buen concepto que atesora, pese a las carencias técnicas normales de un novillero. Ante el sexto salió a salir a hombros por la calle Alcalá. Fue este un novillo que apenas duró en la faena de muleta, que empezó con buen tono y se vino a menos. Dobló tras media estocada y se le pidió la oreja no concedida.

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