Un ejemplo más en la densa mediocridad

Ampliar Portada

30 de septiembre de 2016 | Escrito por Alberto Herrero | Fotografías de Iván de Andrés

30 de septiembre de 2016. 2ª de la Feria de Otoño. Con menos de ¾ en los tendidos se ha lidiado una corrida de toros de Fuente Ymbro, bien presentada en general pero algo desigual. Desde el noble primero hasta el peligroso tercero todos adolecieron de justeza de fuerzas y falta de casta brava. Sosos segundo, cuarto y quinto y manso con movilidad el sexto.


Eugenio de Mora. Pinchazo, Estocada – 1 aviso -(saludos). Pinchazo y Estocada (silencio).

Juan del Álamo. Estocada trasera -1 aviso- (silencio). Pinchazo hondo y dos descabellos (silencio).

Román. Estocada trasera (oreja protestada). Pinchazo ,estocada y descabello -1 aviso- (ovación).


Tercio de varas y cuadrillas: Sin pena ni gloria. Así trascurrieron los tercios de varas durante toda la tarde. Una vez más, ni los toros presentaron posibilidades de lucimiento pero tampoco apreciamos el más mínimo interés por darle el valor necesario al primer tercio. Ni un solo puyazo en regla pudimos presenciar en toda la tarde.

Nada reseñable entre las cuadrillas de a pie.

Presidencia: Ocupó el palco D. Javier Cano. Otorgó una oreja muy benévola. Además siempre destacaremos negativamente su postura, al igual que la del resto de sus compañeros, de consentir que los tercios de varas sean una sucesión de dos picotazos sin más. Contribuyen continuamente a la degradación del espectáculo y a la pérdida de integridad del mismo.


“Adiós Taurodelta. Simon, seremos exigentes” rezaba una pancarta mostrada en los tendidos de sol al inicio de la corrida. La verdad es que uno a estas alturas ya no sabe que es peor, si aplicar aquello de más vale lo malo conocido, o aquello de que total a peor, ya es imposible ir. Lo que sí es verdad es que ardua tarea tiene por delante el Productor de Arte después del “solar” en que nos tienen convertida la otrora Primera Plaza del Mundo. Afirmar que toda la culpa de esta situación haya sido de Taurodelta quizás sea demasiado atrevido, porque entre todos la están matando y ella sola se está muriendo, pero gran responsabilidad de toda esta decadencia sí recae en Choperita y sus adláteres. Por tanto, tanta gloria lleven como paz dejan pero ojito porque miedo me da aquello de que “otros vendrán que buenos te harán”. Y si no, recuerden si no pensábamos que era imposible ir a peor después de los Lozano…Pues a las pruebas nos remitimos.

En estas estamos, y mientras tanto nos ha alcanzado la última Otoñada de la era Taurodelta y en esta primera corrida de toros (tras la novillada que abrió feria ayer), no hemos visto más que un claro ejemplo de la habitual mediocridad en que se han convertido los festejos programados por esta empresa en Madrid. Un cartel sin el atractivo suficiente, de mínimo interés, carente de originalidad, que no ha congregado ni al abono titular (por cierto 6.000 abonados menos deja la actual Empresa) y que poquito nos ha dejado para el recuerdo.

La corrida enviada por Ricardo Gallardo no ha estado mal presentada pero ha mostrado hechuras dispares y eso sí, una seria arbuladura por delante. En cuanto al comportamiento ha estado muy lejos de aquellas novilladas que al aficionado le hacía acudir verdaderamente ilusionado, precisamente al principio de la regencia de Taurovent en Madrid. Parece que la decadencia de esta vacada también haya ido en consonancia con la de la propia Plaza de Las Ventas en todos estos años. Ni rastro de esa casta que transmite emoción y que debe ser la base de este espectáculo y que en aquellas ocasiones nos encandilaba en los tendidos. Hoy hemos presenciado un compendio de mansedumbre en unos casos, algo de peligro en otros y descastamiento y sosería en la mayoría. Tan sólo el sexto ha sacado algo más de carácter y exigía algo que no parece entrar dentro de los planes de la Tauromaquia moderna. Necesitaba de una lidia eficaz, ejercer poderío sobre sus embestidas descompuestas, una elección de terrenos adecuados y un mando que quedó muy lejos de lo expuesto por su matador.

Y es que a Román le han jaleado mucho, demasiado diría yo. Muy bullidor, con arrojo sin duda, y valeroso, pero atropellado y sin ningún planteamiento estructurado en sus dos faenas. A merced de la mansedumbre ya comentada del sexto, al que en ningún momento ganó la pelea. Claro signo de dicha falta de mando fue que el animal finalizó la lidia igual de engallado que al principio de la faena. Por cierto en éste, salió milagrosamente ileso de dos serias volteretas. Antes en el tercero, más justo de presentación y que se quedó sin picar al mostrar un comportamiento de inválido en el primer tercio, porfió ante el peligro que desarrolló rápidamente el animal al mostrarse siempre a la defensiva. Por el derecho pronto demostró no tener un pase y por el izquierdo peleó el valenciano en un trasteo de mucha disposición pero nula calidad. La oreja, simplemente un despropósito para lo que algún día fue el rigor y la seriedad que regían esta Plaza.

Eugenio de Mora despachó en primer lugar ese típico medio toro moderno tan alabado en la actualidad pero tan alejado de lo que debe ser un verdadero toro bravo. Bastote de hechuras, que apenas aguantó dos picotazos pero que iba y venía en la muleta sin presentar la más mínima molestia a su matador. Pasajes sueltos con algún derechazo ligado pero sin apreturas y en línea recta para no forzar al “colaborador”. Tampoco cogió mayor vuelo su labor a zurdas. Lo mejor, los pases de pecho y tres remates por bajo al cierre de faena. Ante el cuarto, manso que salió suelto en varas para refugiarse en toriles, todo fue un mero trámite. El toro defendiéndose a cabezazos, sin querer pelea y faena plana, sin nada que reseñar.

Como lo fueron las dos de Juan del Álamo. Bien es verdad que se enfrentó a dos semi-inválidos, que no supimos si fueron picados como toros bravos o les realizaron simples análisis de sangre en el caballo. La receta fue la misma en ambos casos… cites fuera de cacho, pata atrás y toreo hacia afuera. Todo muy insulso. Lo más destacable fue haber librado una cornada que suponíamos de malas consecuencias tras una muy fea cogida que sufrió en el quinto.

Lo dicho, una más de tantas en el registro “taurodéltico”… ¡y una menos!

¡Veremos a ver qué nos aguarda el futuro!

 

Comparte esta publicación

Te Recomendamos