Un gran toro y un torero vulgar

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Un gran toro y un torero vulgar

  • Sebastián Castella: (coral y oro con remates en negro): Estocada (oreja tras aviso). Pinchazo, estocada trasera (silencio tras aviso).
  • Miguel Ángel Perera: (verde botella y oro): Bajonazo y dos descabellos (silencio). Navajazo trasero (leves pitos).
  • Joselito Adame: (burdeos y oro): Estocada atravesada y descabello (saludos). Media caída (silencio).

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San Isidro 2011 Arrestado y Sebastián Castella fueron los protagonistas esta tarde en la plaza de toros de Las Ventas. Arrestado fue un toro de Núñez con todas las características típicas de este encaste. Frío de salida, fue a más durante la lidia. Sin ser bravo, ya que se protestó mucho tanto en el caballo como en banderillas, incluso tardo en un par en banderillas, poniendo en aprieto a Javier Ambel, no se cansó de embestir durante todo el tercio de muleta. Humillando, embistiendo por abajo, que por otro lado es por donde deben embestir los toros, le puso a Castella la Puerta Grande en bandeja. Sebastián, sin estar mal, tampoco estuvo a la altura del ejemplar de Alcurrucén. Cada muletazo que daba Sebastián, más importante le hacía Arrestado, ya que transmitía mucho. Dos series por la mano diestra, donde Sebastián anduvo más o menos a la altura de Arrestado, dieron paso a la mano zurda donde se vio el ganador de la pelea. Sin ser capaz de aguantarle dos muletazos sin descolocarse del todo, en algún muletazo, llevó al toro templado. El toro sensacional, y Sebastián, que sólo le pudo arrancar un trofeo incluso matándole bien. No creo que deba estar contento. Se hartó tanto a torear que se dieron un aviso sin haber ido a por la espada de verdad. Que manera de embestir. ¡Un gran toro! Creo que debería haber merecido mejor suerte. Pero es sólo una apreciación muy personal. Si Sebastián está contento, yo me alegro por él, pero a mi el que me ha emocionado ha sido Arrestado. Puntos de vista. En su segundo enemigo ya no le gustó de salida quejándose de la vista del animal. Pero cuando Javier Ambel le llevó largo en banderillas, no parecía que tuviese ningún defecto. Aún así, Castella anduvo desconfiado y distante. Con muchas precauciones para un torero como él, que se ha forjado como torero más por su quietud que por su arte con la franela. Aún así algún remate con gusto por bajo sí sacó. Si Sebastián se hubiese puesto con él poniéndole la muleta en la cara sin quitársela posiblemente el toro se hubiese comportado de otra manera. Metía la cara y humillaba. Algo más debía de haber puesto el matador. Quizás el valor. Condición indispensable para funcionar en esto. Y Sebastián lo sabe bien.

San Isidro 2011 Confirmaba la alternativa el mexicano Joselito Adame. El toro de la confirmación necesitó de un torero con algo más de oficio. Toro de trofeos, embistió muy humillado y largo en la muleta. Por debajo del toro, quizás por los nervios del día tan señalado en su vida y en su carrera, tuvo algunos muletazos de mérito. Lo más destacado fueron unos derechazos sin ayuda que José dio después de ser arrollado por el burel. Después poco a poco fue desbordado por el de Alcurrucén. Al natural no se acopló. Mucho muletazo por arriba y el toro lo necesitaba por abajo. En el que cerraba plaza, toro más basto que todo el encierro, más en Villamarta (pelillos característicos en la penca del rabo), estuvo Adame dispuesto. Quizás lo más emotivo fue el brindis a su madre con las palabras “...Mami voy a jugarme la vida con este toro...”. Al toro cada vez le costaba más desplazarse y además José planteó una faena larga sin aprovechar las embestidas que le ofreció el de Alcurrucén. Muletazos sin limpieza alguna. Únicamente lo intentó en una tanda con la zurda. Estuvo valiente toda la tarde pero sin acoplarse. Es lo menos que se le puede pedir a un torero que confirma en Madrid. Pero según están las cosas, no caigamos en el error de ponerle por las nubes. Más que por nosotros, por él.

Miguel Ángel Perera, en este ciclo isidril, ha estado ausente. Esta tarde, que es la que me ocupa, sigo buscando el motivo. Sus enemigos de hoy, sin ser como Arrestado, no tuvieron esas complicaciones que nos hacía ver el matador continuamente. A su primer enemigo le probó en varios terrenos. El toro, sin humillar como sus hermanos, se dejó torear. Miguel Ángel no se acopló en ninguna de las tandas. En el quinto de la tarde, algo desconcertante y muy astifino, lo intentó pero sin estar en el sitio. O sea, lo intentó, sin intentarlo de verdad. Había que aguantar al toro y le faltó algo de arrestos. Es verdad que el toro no regalaba nada, pero aquí hay que venir a robárselo si hace falta. Mató bastante mal a sus dos enemigos con una falta de ganas evidente.

Al final, la tarde marcada en rojo en el calendario de Joselito Adame se convirtió en la tarde de Arrestado. No estuvo mal la tarde. Visto lo que estamos viendo. Y van muchas...

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