Un torero clásico y dos modernos

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26 Mayo 2009 | Escrito por Joaquín Monfil

Corrida de toros. Corrida de la Prensa. La corrida tuvo problemas por la mañana y se completó finalmente con cuatro toros de Parladé y dos remiendos de La Laguna (en 2º y 4º lugar), ambos hierros “juanpedreros”, bonitos de estampa pero basura floja, mansa y descastada (salvo al sexto casi no hizo falta picar), con tremenda desigualdad en el lote de Luque, los dos del hierro titular. El tercero una vergonzosa y anovillada birria cariavacada sin cuernos y el sexto un impresionante ejemplar de 610 kilos y cinco años y medio de edad.

1º) A-reir, flojo y mal hecho. Desde la salida al límite de sus fuerzas. Metieron al toro bajo el peto en la segunda entrada y recibió dos puyazos traseros de Israel de Pedro. Llegó hecho unos zorros a la muleta. Pitos en su arrastre.

2º) Puchero, remiendo de La Laguna, cariavacado aunque bien armado. Entró a un puyazo trasero y caído de José Manuel González Cruz y éste le tapó la salida.En la segunda entrada le dió un puyazo trasero. El toro se movió veloz en banderillas, poniendo en apuros a Fandila. Aguantó en la muleta. Palmas y pitos en su arrastre.

3º) Histrión, impresentable y anovillado. Recibió un picotazo trasero de Benito Quinta, escapando. Por su flojedad sólo recibió una puya trasera y sin apretar en el segundo encuentro. Tonto y noble en la muleta. Palmitas y pitos en su arrastre.

4º) Aguilillo, otro remiendo de La Laguna, de escaso trapío y pobre de cara. Luis Miguel Campano lo lleva muy mal y lo mete bajo el peto del caballo de Diego Ochoa,que le pica en el brazuelo, rectificando a trasero luego. En la segunda entrada recibe un picotacito trasero y sale suelto escapando. Con pocas fuerzas, quedó suave y noble para la muleta. Silencio en su arrastre.

5º) Brindador, bien presentado de salida. Juan de Dios Quinta le receta un puyazo arriba pero trasero y luego otro en el mismo sitio y le da la vuelta. Queda boyante para el segundo tercio y se agota en el tercero. Palmitas en su arrastre.

6º) Calígula, de gran presencia, un tremendo pajarraco cinqueño, abanto de salida. Entra a la montura de Rafael Campos, pero éste no le sujeta, empuja y derriba al picador, rompiendo el palo de la puya y quedándose con la mitad clavada y empujando al caballo, protegido por detrás y cogido por las riendas por el monosabio Luis Durán, propietario y ciudador de la cuadra de caballos, hasta que consiguen sacarlo del peto. La segunda vara es trasera y excesivamente larga, pues llega a crear pánico en el ruedo. A pesar de la masacre, queda fiero y transmitiendo emoción en sus embestidas. Ovacionado en su arrastre.


UCEDA LEAL: (de blanco y oro). Cinco pinchazos todos arriba y estocada corta. SILENCIO. Pinchazo arriba y estoconazo delantero. SILENCIO.

DAVID FANDILA “EL FANDI”: (de grana y oro). Pinchazo caído, volando por los aires muleta y espada, media atravesada y tendida y descabello. ESCASOS PITOS. Estocada trasera, caída y atravesada. PITOS.

DANIEL LUQUE: (de rosa y oro). Media trasera tendida y atravesada que escupe, pinchazo trasero, estocada trasera y atravesada y descabello al tercer intento. SALUDOS. Estocada caída y atravesada y descabello a la segunda. OREJA.


Presidencia: Presidió el señor Muñoz Infante, que tuvo mucho trabajo mañanero para completar los seis toros, aunque algún “novillejo” cuatreño le colaron. La oreja del sexto podía haberla dado o no, pero el público no habitual de hoy, orejero mayoritariamente, la pidió con ansia y algunos con dos pañuelos, que yo los ví.

Cuadrillas: Mal los picadores, como siempre, aunque Juan de Dios Quinta fue incomprensiblemente aplaudido al retirarse. Al menos los aplausos a Campos en el sexto serían, supongo por perder la montura y quedarse de pie, aunque no por picar. Curro Robles pareó con acierto al último y fue aplaudido y también estuvo bien en la brega del tercero. Muy mal Campano, que nos privó del primer tercio, metiendo bajo el peto al primero de la tarde. Raúl Caricol estuvo mal con los palos, algo raro en un peón tan seguro. El resto cumplieron sin más.

Incidencias y otros: Tarde calurosa y lleno aparente, pues se regalaron muchas entradas para invitados “ilustres”. Asistió en una barrera del 1 la infanta Elena, acompañada de González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa.


Abrió cartel Uceda, recibido con aplausos tras ser cogido en su última aparición en esta plaza, justo con su padre aún de cuerpo presente y sin inhumar. Brindó su segundo toro a las alturas, pero esta tarde no pareció el Uceda a que nos tiene acostumbrados. Estuvo apático con sus dos descastados y mansos toros y para colmo hoy dio un mitin especialmente con la espada, él que es uno de los más admirados estoqueadores actuales. Bien es cierto que, aunque infructuosamente, siempre buscó los altos, no como la mayoría de los coletas de hoy que se tiran descaradamente abajo. Se ve que no era su día. Pero al menos fué clásico hasta en la mala tarde.

“El Fandi” es un recortador granadino de grandes facultades físicas que se viste de luces, es muy aplaudido y jaleado poniendo banderillas defectuosamente y a toro pasado, da muchas carreras, es el que más paseíllos hace y el que más orejas corta por ahí, pero nunca podrá ser considerado como un torero en esta plaza si no cambia su estilo, lo que creemos casi imposible a estas alturas, pues fuera de Madrid le va muy bien así. Y además la mayoría de críticos se callan por intereses desconocidos (o puede que bien conocidos) sin denunciar la realidad de su destoreo. Los “invitados de aluvión” de la corrida de la Prensa de hoy, que oyen decir que es muy bueno y espectacular con los palos, le aplaudieron sus carreras y cabriolas en el segundo tercio hasta casi romperse las manos, pero de los espectadores habituales sólo recibió palmas de tango. Porque, mire usted, señor Fandila, le voy a explicar lo que es poner las banderillas “de poder a poder”, por si usted lo desconoce. Sitúese de frente a la fiera, cítela de lejos, acérquesele pasito a pasito dejándose ver, deje que se arranque ella primero, cuartee corriendo con los palos estirados abajo y cuando llegue al punto de embroque elegido por usted párese, colóquese frente a los dos pitones, junte los pies, levante los palos, cuadre en la cara, levante los brazos, ponga el par, apóyese en él y salga andando airosamente...si puede. Y si no a correr o a recortar. Cuando le vea poner un par así le llamaré banderillero. Mientras tanto, ¡váyase al circo o al toreo cómico! Porque está usted engañando a la gente, disminuyendo el riesgo y prostituyendo la fiesta, echándola por la cuesta abajo, con la excusa del toreo moderno. Y con las telas un desastre, “gurripinas” y “zurriburris”.

En cuanto a Luque dió con el tercero una lección también de toreo moderno. Lo difícil siempre ha sido ligar sin mover los pies, pues en series con una sola mano, si no se rematan perfectamente los pases, con ese giro de muñeca final que hace volar el faldón de la muleta, hay que rectificar la posición para citar bien en el siguiente. Pero eso está al alcance de muy pocos privilegiados. Y este torero, a lo que se ve, ha inventado una manera de no tener que rematar cada pase. Tiró la espada lejos y daba uno con la derecha y lo despedía, se pasaba la muleta por la espalda, cambiaba de mano, daba otro con la izquierda y lo despedía. Se volvía a cambiar la muleta de mano, citaba y lo despedía. Y así sucesivamente. Bueno, pues la plaza rugió e incluso dividió a los aficionados habituales, pues gran parte de estos aceptaron complacidos este destoreo, al fin y al cabo un alivio más, para ocultar sus carencias técnicas. Y falló a espadas porque si no le habrían sacado a hombros. Claro que para hacer ese toreo moderno hace falta un torillo que colabore, es decir manso y descastado, o sea el toro moderno. Porque un toro fiero no hubiese admitido tamaño dislate ¿O sí? Nos quedamos sin saberlo.

Al manso pero inmenso sexto lo trituraron en varas y a pesar de ello se quedó “menos colaborador” que el tercero. Y con éste, Luque mostró sus carencias, no hizo ni intentó el modernismo del toro anterior e intentó ser ortodoxo. Esta vez sí que le vimos valiente y esforzado, aunque torpe, verde y con enganchones. Mató de una estocada defectuosa y aunque falló en el primer intento de descabello la gente invitada y de aluvión de hoy pidió con rabia y ansiedad la oreja que el palco concedió con magnanimidad. Así no habían perdido la tarde, aunque decían a la salida que si mata mejor habría podido llegar a cortar cuatro. Y se fueron tan contentos. Nosotros, los habituales, no tanto.

La fiesta está en una cuesta abajo, con los modernismos. Sólo el toro de verdad puede arreglarla. Pero ¿a quién le interesa que salga eso por los toriles? ¿A quién le interesa criarlo? Y además con lo de la fundas, otro modernismo, aún es más difícil que salgan toros de verdad y sin manipular. Ahora todos los ganaderos dicen que quieren criar el toro que sea noble, que arrastre el hocico al embestir, que no mire, que no tire cornadas, que no se revuelva...Nada dicen de casta, fuerza y fiereza. Muy bien, que sea así pero después de haber cumplido un tercio de varas de verdad y después de haber sido sometido, doblegado y dominado por su matador, tras ser bien lidiado por la cuadrilla. Pero de esto último poco saben los actuales toreros, tanto a caballo como a pie.

 

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